La decisión de Blackstone, BlackRock y Morgan Stanley de limitar las retiradas de capital en sus fondos de crédito ha generado una situación de alarmismo
La quiebra del intermediario hipotecario británico MFS ha puesto el foco sobre la banca en la sombra, un sistema financiero que gestiona casi la mitad de los activos del planeta y que se ha convertido en la principal fuente de nerviosismo para los reguladores internacionales.. La reciente decisión de gigantes como Blackstone, BlackRock y Morgan Stanley de limitar las retiradas de capital en sus fondos de crédito ha generado una situación de alarmismo sobre un sector que opera fuera de la supervisión tradicional.. La banca en la sombra, un sistema financiero no bancario, agrupa fondos de inversión, de pensiones, aseguradoras y entidades de crédito privado que ofrecen financiación directa fuera del circuito bancario. A diferencia de los bancos, no captan depósitos sino que operan con capital de inversores institucionales y particulares durante periodos prolongados, normalmente de hasta diez años.. «Los nuevos controles regulatorios y las exigencias de capital a los bancos tras la crisis financiera han hecho que estas entidades no quieran prestar dinero a las empresas donde aprecian un mayor riesgo», apuntan a EFE desde el centro de análisis económico Funcas.. La banca en la sombra alcanza los 238,8 billones de dólares, cerca del 49% del total de los activos financieros mundiales, según datos del Consejo de Estabilidad Financiera.. Su segmento más dinámico, el crédito privado, tiene ya una dimensión sistémica, superior a los tres billones de dólares a cierre de 2024.. La trampa de la liquidez. El modelo se basa en financiar préstamos con vencimientos entre cinco y siete años con capital que, en teoría, debería permanecer bloqueado. Sin embargo, la proliferación de vehículos que ofrecen ventanas de liquidez periódicas a inversores minoristas ha creado un desajuste peligroso: si los partícipes piden su dinero de forma masiva, el fondo no puede vender sus préstamos ilíquidos con la misma rapidez.. Ante el nerviosismo de una posible burbuja en torno a la inteligencia artificial (IA), los analistas advierten de que esta tecnología podría dejar obsoletos a múltiples proveedores de software, poniendo en riesgo de impago unos 300.000 millones de dólares en deuda. Este riesgo es especialmente alto en los fondos de crédito privado, donde una cuarta parte de la cartera está invertida en esta industria del software, estiman desde UBS.. La exposición crediticia de los bancos de Estados Unidos y de Europa a todo lo que se incluye como banca en la sombra es, según el Fondo Monetario Internacional, de unos 4,5 billones de dólares, equivalente al 9% de sus carteras de préstamo. Los bancos europeos concentran la mayor parte de esa cifra, con tres billones de dólares, frente a los 1,2 billones de los estadounidenses.. Sin embargo, es difícil calcular la exposición de la banca internacional solo al crédito privado y el detalle por entidades, aunque se sabe que en Estados Unidos está más concentrado en los grandes bancos.. Si ocurriera un colapso en los fondos privados, no afectaría solo a sus inversores directos, sino que golpearía la solvencia de los grandes bancos y provocaría una restricción del crédito a escala global.. El consejero delegado de JP Morgan, Jamie Dimon, advirtió en octubre de 2025 de que estaban apareciendo «cucarachas» en la economía. «Cuando ves una es que hay más», dijo, en alusión a los problemas ocultos en el negocio del crédito privado, como se había visto con la bancarrota de Tricolor y First Brands.. Por su parte, la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, prefirió referirse a estos casos como «medusas»: no impiden seguir nadando, pero «hay que ser muy cuidadosos» con ellas.
La quiebra del intermediario hipotecario británico MFS ha puesto el foco sobre la banca en la sombra, un sistema financiero que gestiona casi la mitad de los activos del planeta y que se ha convertido en la principal fuente de nerviosismo para los reguladores internacionales.. La reciente decisión de gigantes como Blackstone, BlackRock y Morgan Stanley de limitar las retiradas de capital en sus fondos de crédito ha generado una situación de alarmismo sobre un sector que opera fuera de la supervisión tradicional.. La banca en la sombra, un sistema financiero no bancario, agrupa fondos de inversión, de pensiones, aseguradoras y entidades de crédito privado que ofrecen financiación directa fuera del circuito bancario. A diferencia de los bancos, no captan depósitos sino que operan con capital de inversores institucionales y particulares durante periodos prolongados, normalmente de hasta diez años.. «Los nuevos controles regulatorios y las exigencias de capital a los bancos tras la crisis financiera han hecho que estas entidades no quieran prestar dinero a las empresas donde aprecian un mayor riesgo», apuntan a EFE desde el centro de análisis económico Funcas.. La banca en la sombra alcanza los 238,8 billones de dólares, cerca del 49% del total de los activos financieros mundiales, según datos del Consejo de Estabilidad Financiera.. Su segmento más dinámico, el crédito privado, tiene ya una dimensión sistémica, superior a los tres billones de dólares a cierre de 2024.. La trampa de la liquidez. El modelo se basa en financiar préstamos con vencimientos entre cinco y siete años con capital que, en teoría, debería permanecer bloqueado. Sin embargo, la proliferación de vehículos que ofrecen ventanas de liquidez periódicas a inversores minoristas ha creado un desajuste peligroso: si los partícipes piden su dinero de forma masiva, el fondo no puede vender sus préstamos ilíquidos con la misma rapidez.. Ante el nerviosismo de una posible burbuja en torno a la inteligencia artificial (IA), los analistas advierten de que esta tecnología podría dejar obsoletos a múltiples proveedores de software, poniendo en riesgo de impago unos 300.000 millones de dólares en deuda. Este riesgo es especialmente alto en los fondos de crédito privado, donde una cuarta parte de la cartera está invertida en esta industria del software, estiman desde UBS.. La exposición crediticia de los bancos de Estados Unidos y de Europa a todo lo que se incluye como banca en la sombra es, según el Fondo Monetario Internacional, de unos 4,5 billones de dólares, equivalente al 9% de sus carteras de préstamo. Los bancos europeos concentran la mayor parte de esa cifra, con tres billones de dólares, frente a los 1,2 billones de los estadounidenses.. Sin embargo, es difícil calcular la exposición de la banca internacional solo al crédito privado y el detalle por entidades, aunque se sabe que en Estados Unidos está más concentrado en los grandes bancos.. Si ocurriera un colapso en los fondos privados, no afectaría solo a sus inversores directos, sino que golpearía la solvencia de los grandes bancos y provocaría una restricción del crédito a escala global.. El consejero delegado de JP Morgan, Jamie Dimon, advirtió en octubre de 2025 de que estaban apareciendo «cucarachas» en la economía. «Cuando ves una es que hay más», dijo, en alusión a los problemas ocultos en el negocio del crédito privado, como se había visto con la bancarrota de Tricolor y First Brands.. Por su parte, la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, prefirió referirse a estos casos como «medusas»: no impiden seguir nadando, pero «hay que ser muy cuidadosos» con ellas.
