Una nación como Argentina, que lleva a sus dictadores ante la justicia, no suprime los debates sobre la historia, sino que crea una base compartida para ellos.
Un hombre está apuntando al suelo. Él no es juez, historiador, político ni topógrafo. Juan José Solanille es un campesino. Testificó en la corte que camiones militares entraban y salían de Loma del Torito, el sitio dentro de las instalaciones del centro de detención clandestino La Perla en Córdoba, Argentina. Actividad nocturna, tierra excavada, cadáveres humanos entregados por sus perros, cementerios. El campesino testificó en el juicio de las juntas militares de 1985. Muchos miembros de la audiencia sintieron la piel de gallina. El defensor del dictador Roberto Eduardo Viola, por el contrario, terminó su declaración mal, instando a los jueces a realizar evaluaciones psiquiátricas en Solanille para evaluar si sufría de enfermedad mental o alcoholismo.
Un hombre está apuntando al suelo. Él no es juez, historiador, político ni topógrafo. Juan José Solanille es un campesino. Testificó en la corte que camiones militares entraban y salían de Loma del Torito, el sitio dentro de las instalaciones del centro de detención clandestino La Perla en Córdoba, Argentina. Actividad nocturna, tierra excavada, cadáveres humanos entregados por sus perros, cementerios. El campesino testificó en el juicio de las juntas militares de 1985. Muchos miembros de la audiencia sintieron la piel de gallina. El defensor del dictador Roberto Eduardo Viola, por el contrario, terminó su declaración mal, instando a los jueces a realizar evaluaciones psiquiátricas en Solanille para evaluar si sufría de enfermedad mental o alcoholismo.
