Las personas que, en algún momento de su vida, atraviesan un sufrimiento intenso, sea cual sea el origen de este, tienen derecho a ser atendidas de forma adecuada, con respeto y humanidad. Sin embargo, esto no siempre se cumple cuando hablamos de salud mental. Por eso, entre otros motivos, es fundamental que la atención en este ámbito se realice desde un enfoque integral, basado en el trabajo de distintos perfiles profesionales.. En este modelo asistencial, la enfermería especialista en salud mental desempeña un papel muy importante. Su labor resulta imprescindible para ofrecer unos cuidados de calidad, acompañar a las personas en sus procesos de recuperación, y garantizar una atención más humana y respetuosa con los derechos.. Desde la Confederación Salud Mental España, entidad sin ánimo de lucro integrada por 18 entidades socias numerarias que agrupan a más de 360 asociaciones y reúnen a más de 60.000 personas en todo el territorio nacional, defendemos un modelo de atención comunitario, centrado en la persona y basado en los derechos humanos.. La salud mental no puede abordarse desde una única disciplina ni reducirse exclusivamente a un tratamiento farmacológico. Requiere la intervención coordinada de profesionales de la Enfermería, la Psicología, la Psiquiatría, el Trabajo Social, la Terapia Ocupacional y otros ámbitos que contribuyen, desde diferentes perspectivas, a una atención integral.. En ese equipo, la enfermería especialista en salud mental ocupa un lugar irremplazable. Su trabajo va mucho más allá de los cuidados clínicos. Son profesionales que pueden acompañar, escuchar, detectar necesidades y ayudar a que cada persona pueda participar de forma activa en las decisiones que afectan a su propia salud.. «Las habilidades profesionales son imprescindibles, pero también generar confianza». Quienes han vivido un ingreso por motivos de salud mental saben lo difícil que es vivir esa situación y, por desgracia, saben lo que es sentir incomprensión, miedo y soledad. En un momento tan vulnerable, recibir una palabra de apoyo o tener al lado a una persona que te escuche sin juzgar, es más importante que nunca. Las habilidades profesionales son imprescindibles, por supuesto, pero también lo es la capacidad de generar confianza y ofrecer seguridad en un momento tan crucial para la vida de la persona. De hecho, hay estudios que demuestran que la percepción de calidad de los cuidados es un factor que puede marcar una gran diferencia en la atención a la salud mental.. Durante demasiado tiempo, las personas con problemas de salud mental han sido atendidas desde modelos farmacológicos, centrados en el control de los síntomas, que han dejado en un segundo plano sus preferencias y sus proyectos de vida y, además, en múltiples ocasiones, se han vulnerado sus derechos.. Todavía hoy persisten prácticas que deben seguir reduciéndose hasta su completa erradicación. Las contenciones mecánicas y farmacológicas, así como otras formas de contención emocional basadas en amenazas, castigos o coerción, generan un enorme sufrimiento y suponen una vulneración de la dignidad de las personas.. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad deja claro que todas las personas tienen derecho a recibir una atención respetuosa con su autonomía, su voluntad y sus derechos. No puede ser de otra forma. Ese debe seguir siendo el horizonte de nuestro sistema sanitario y por ello trabajamos cada día.. En este contexto, las enfermeras especialistas en salud mental pueden contribuir a hacerlo realidad porque su formación y experiencia les permite ofrecer cuidados personalizados, establecer relaciones terapéuticas basadas en la confianza y acompañar a las personas a lo largo de su proceso. Gracias a ello, pueden ayudar a que la atención sea más respetuosa y cercana. También a recordar que detrás de cada diagnóstico hay una persona.. Por todo ello, resulta imprescindible seguir fortaleciendo la especialidad de Enfermería de salud mental. España necesita más profesionales especializadas, mejores condiciones para desarrollar su trabajo y recursos suficientes que les permitan ofrecer una atención de calidad a todos los niveles. Invertir en esta especialidad no solo mejoraría la calidad del sistema sanitario, sino también la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental.. Desde la Confederación Salud Mental España seguiremos defendiendo un modelo de atención que sitúe a las personas en el centro, no como algo teórico, sino como una realidad que se materialice en garantizar sus derechos, y que reconozca, entre otros aspectos, el enorme valor que aportan las enfermeras especialistas en salud mental. Porque cuidar la salud mental también es cuidar la dignidad, la autonomía y la esperanza de quienes más lo necesitan.
«Son profesionales que pueden acompañar, escuchar, detectar necesidades y ayudar», asegura el presidente de la Confederación Salud Mental España
Las personas que, en algún momento de su vida, atraviesan un sufrimiento intenso, sea cual sea el origen de este, tienen derecho a ser atendidas de forma adecuada, con respeto y humanidad. Sin embargo, esto no siempre se cumple cuando hablamos de salud mental. Por eso, entre otros motivos, es fundamental que la atención en este ámbito se realice desde un enfoque integral, basado en el trabajo de distintos perfiles profesionales.. En este modelo asistencial, la enfermería especialista en salud mental desempeña un papel muy importante. Su labor resulta imprescindible para ofrecer unos cuidados de calidad, acompañar a las personas en sus procesos de recuperación, y garantizar una atención más humana y respetuosa con los derechos.. Desde la Confederación Salud Mental España, entidad sin ánimo de lucro integrada por 18 entidades socias numerarias que agrupan a más de 360 asociaciones y reúnen a más de 60.000 personas en todo el territorio nacional, defendemos un modelo de atención comunitario, centrado en la persona y basado en los derechos humanos.. La salud mental no puede abordarse desde una única disciplina ni reducirse exclusivamente a un tratamiento farmacológico. Requiere la intervención coordinada de profesionales de la Enfermería, la Psicología, la Psiquiatría, el Trabajo Social, la Terapia Ocupacional y otros ámbitos que contribuyen, desde diferentes perspectivas, a una atención integral.. En ese equipo, la enfermería especialista en salud mental ocupa un lugar irremplazable. Su trabajo va mucho más allá de los cuidados clínicos. Son profesionales que pueden acompañar, escuchar, detectar necesidades y ayudar a que cada persona pueda participar de forma activa en las decisiones que afectan a su propia salud.. «Las habilidades profesionales son imprescindibles, pero también generar confianza». Quienes han vivido un ingreso por motivos de salud mental saben lo difícil que es vivir esa situación y, por desgracia, saben lo que es sentir incomprensión, miedo y soledad. En un momento tan vulnerable, recibir una palabra de apoyo o tener al lado a una persona que te escuche sin juzgar, es más importante que nunca. Las habilidades profesionales son imprescindibles, por supuesto, pero también lo es la capacidad de generar confianza y ofrecer seguridad en un momento tan crucial para la vida de la persona. De hecho, hay estudios que demuestran que la percepción de calidad de los cuidados es un factor que puede marcar una gran diferencia en la atención a la salud mental.. Durante demasiado tiempo, las personas con problemas de salud mental han sido atendidas desde modelos farmacológicos, centrados en el control de los síntomas, que han dejado en un segundo plano sus preferencias y sus proyectos de vida y, además, en múltiples ocasiones, se han vulnerado sus derechos.. Todavía hoy persisten prácticas que deben seguir reduciéndose hasta su completa erradicación. Las contenciones mecánicas y farmacológicas, así como otras formas de contención emocional basadas en amenazas, castigos o coerción, generan un enorme sufrimiento y suponen una vulneración de la dignidad de las personas.. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad deja claro que todas las personas tienen derecho a recibir una atención respetuosa con su autonomía, su voluntad y sus derechos. No puede ser de otra forma. Ese debe seguir siendo el horizonte de nuestro sistema sanitario y por ello trabajamos cada día.. En este contexto, las enfermeras especialistas en salud mental pueden contribuir a hacerlo realidad porque su formación y experiencia les permite ofrecer cuidados personalizados, establecer relaciones terapéuticas basadas en la confianza y acompañar a las personas a lo largo de su proceso. Gracias a ello, pueden ayudar a que la atención sea más respetuosa y cercana. También a recordar que detrás de cada diagnóstico hay una persona.. Por todo ello, resulta imprescindible seguir fortaleciendo la especialidad de Enfermería de salud mental. España necesita más profesionales especializadas, mejores condiciones para desarrollar su trabajo y recursos suficientes que les permitan ofrecer una atención de calidad a todos los niveles. Invertir en esta especialidad no solo mejoraría la calidad del sistema sanitario, sino también la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental.. Desde la Confederación Salud Mental España seguiremos defendiendo un modelo de atención que sitúe a las personas en el centro, no como algo teórico, sino como una realidad que se materialice en garantizar sus derechos, y que reconozca, entre otros aspectos, el enorme valor que aportan las enfermeras especialistas en salud mental. Porque cuidar la salud mental también es cuidar la dignidad, la autonomía y la esperanza de quienes más lo necesitan.
