Un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)- un centro impulsado por la Fundación «la Caixa»-en colaboración con la American Cancer Society, refuerza la evidencia ya existente sobre la. relación entre la contaminación atmosférica y los principales subtipos de cáncer de pulmón.. La investigación analizó datos de más de 122.000 personas y estimó la exposición anual de cada participante a distintos contaminantes, como las partículas finas PM2,5 y PM10, el ozono, el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógeno y el monóxido de carbono, ajustando los resultados por factores individuales, incluido el historial de tabaquismo. Así, los científicos pudieron determinar qué contaminantes se relacionaban con qué subtipo de la enfermedad.. El cáncer de pulmón se divide en dos grandes grupos: el microcítico (de células pequeñas), menos frecuente pero más agresivo y estrechamente vinculado al tabaquismo, y el no microcítico, que es más común y engloba subtipos como el adenocarcinoma, el carcinoma escamoso y el carcinoma de células grandes. Cada uno de estos subtipos se diferencia por el tipo de células afectadas y su localización en el pulmón.. El estudio detalla que el dióxido de nitrógeno (NO2) muestra una relación especialmente fuerte con el adenocarcinoma, el subtipo más frecuente, mientras que el ozono (O3) se asocia a un mayor riesgo de carcinoma de células grandes. Por el contrario, no se halló ninguna relación significativa entre los contaminantes gaseosos analizados y el carcinoma microcítico, el subtipo más vinculado al consumo de tabaco. En cuanto a la supervivencia tras el diagnóstico, los investigadores no observaron una asociación clara con la mayoría de los contaminantes, aunque sí detectaron una «supervivencia menor» en pacientes expuestos a partículas de dióxido de azufre (SO2).. Michelle Turner, investigadors del ISGlobal y autora principal del estudio, subrayó que estos resultados «refuerzan la importancia de integrar la calidad del aire en los planes de atención sanitaria».
Una investigación de ISGlobal describe la relación existente entre la contaminación atmosférica y los distintos subtipos de la enfermedad
Un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)- un centro impulsado por la Fundación «la Caixa»-en colaboración con la American Cancer Society, refuerza la evidencia ya existente sobre la relación entre la contaminación atmosférica y los principales subtipos de cáncer de pulmón.. La investigación analizó datos de más de 122.000 personas y estimó la exposición anual de cada participante a distintos contaminantes, como las partículas finas PM2,5 y PM10, el ozono, el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógeno y el monóxido de carbono, ajustando los resultados por factores individuales, incluido el historial de tabaquismo. Así, los científicos pudieron determinar qué contaminantes se relacionaban con qué subtipo de la enfermedad.. El cáncer de pulmón se divide en dos grandes grupos: el microcítico (de células pequeñas), menos frecuente pero más agresivo y estrechamente vinculado al tabaquismo, y el no microcítico, que es más común y engloba subtipos como el adenocarcinoma, el carcinoma escamoso y el carcinoma de células grandes. Cada uno de estos subtipos se diferencia por el tipo de células afectadas y su localización en el pulmón.. El estudio detalla que el dióxido de nitrógeno (NO2) muestra una relación especialmente fuerte con el adenocarcinoma, el subtipo más frecuente, mientras que el ozono (O3) se asocia a un mayor riesgo de carcinoma de células grandes. Por el contrario, no se halló ninguna relación significativa entre los contaminantes gaseosos analizados y el carcinoma microcítico, el subtipo más vinculado al consumo de tabaco. En cuanto a la supervivencia tras el diagnóstico, los investigadores no observaron una asociación clara con la mayoría de los contaminantes, aunque sí detectaron una «supervivencia menor» en pacientes expuestos a partículas de dióxido de azufre (SO2).. Michelle Turner, investigadors del ISGlobal y autora principal del estudio, subrayó que estos resultados «refuerzan la importancia de integrar la calidad del aire en los planes de atención sanitaria».
