Los mares del mundo aumentan de temperatura por el efecto del calentamiento global provocado por la acción humana y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), pero el Mediterráneo «en algunos puntos triplica, incluso cuadruplica, la velocidad a la que aumenta la temperatura en otras partes del planeta», explica a EFE el oceanógrafo Manuel Vargas.
Vargas, investigador del Instituto Español de Oceanografía perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IEO-CSIC), admite que personalmente le parecía «exagerado» cuando en los años 80-90 se planteaba que el Mediterráneo se convertiría en un «mar tropical».
Sin embargo, asegura ahora que el calentamiento del Mediterráneo «es una realidad», con los datos registrados este verano en la boya de Sa Dragonera (suroeste de Mallorca) que alcanzó los 33,02 ºC, batiendo un récord histórico, o los 28 ºC contabilizados en las boyas de Puertos del Estado en las costas de Málaga.
«Son cifras récord, son temperaturas impensables hace treinta años», afirma el científico del IEO-CSIC, para quien lo «curioso» es que «cada año batimos un nuevo récord».
Subraya que los mares se están calentando y, en particular, el Mediterráneo lo está haciendo a «más velocidad», dice el experto para añadir que, si bien este año se han registrado olas de calor «muy intensas», tanto en el Atlántico como en el área mediterránea, este último caso es «excepcional».
Al respecto, explica que, cuando se cuantifica la velocidad a la que aumenta la temperatura en la superficie del Mediterráneo, «se observa que en algunos puntos triplica, incluso cuadruplica, la velocidad a la que aumenta la temperatura en otras partes del planeta».
En el proceso de calentamiento global, señala, «el planeta está reteniendo energía y se ha cuantificado que el 90% de esa energía se va a los océanos» y mares.
El fenómeno de El Niño
Vargas apunta que es «difícil» establecer una relación del calentamiento marino y el fenómeno de El Niño (este año se prevé una mayor intensidad del mismo), aunque «hay estudios que sí relacionan los efectos de un Niño más intenso con el calentamiento global, pero es más complejo».
En su opinión, en lo que sí que «no cabe ninguna duda y se puede decir de forma tajante» es que el calentamiento global y el de los océanos y mares «está causado por el ser humano».
Sostiene que es cierto que el clima del planeta siempre ha tenido «ciclos que son naturales», pero, subraya, «lo que está ocurriendo ahora escapa de esos ciclos naturales».
Los científicos han cuantificado la cantidad de dióxido de carbono que se ha emitido, que coincide con ese incremento de dióxido de carbono en la atmósfera, además se ha cuantificado cuál es el efecto de un aumento del mismo en las temperaturas, añade Vargas, para concluir: «hay una concordancia con lo que estamos observando».
Pérdida de especies
Sobre las consecuencias del calentamiento de los océanos que mencionan varios informes científicos y específicamente el publicado este lunes por World Weather Attribution (WWA) en cuanto a la migración de varias especies marinas hacia el norte buscando aguas más frías o la pérdida de otras, Vargas apunta que «es complejo atribuirlo solo al calentamiento global».
Recuerda que algunas especies están «sobreexplotadas comercialmente». «No siempre» se debe echar la culpa al calentamiento global porque, «si la causa es otra, dejamos de actuar sobre la verdadera causa».
No obstante, sostiene que se ha observado que hay muchas especies que migran hacia los polos porque tienen «afinidad por aguas más frías» y también que se pueden registrar «descensos, incluso, en el futuro, la desaparición de algunas especies».
En el caso del Mediterráneo, Vargas detalla que las especies defenderán las poblaciones al no poder migrar hacia el norte, aunque, apunta, hay estudios científicos que han puesto en evidencia que se producen eventos llamados de mortalidad masiva que «están ligados a las olas de calor marina».
Al respecto, cita el trabajo de seguimiento de las olas de calor marino de los investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) que estudian la temperatura en las zonas costeras y «constatan la influencia directa en eventos de mortalidad masiva de especies, como la esponja gorgonia o las praderas de posidonia».
Entre otras consecuencias del calentamiento marino, el científico del IEO-CSIC explica que, por el propio calentamiento del mar, que hace que se dilate y se expanda, se genera una subida del nivel del mar y ello, sostiene, provoca que «en algunas partes estemos perdiendo playa», una situación ante la que «sin duda hay que tomar medidas antes»
A su juicio, es necesario «descarbonizar la economía, llegar a las cero emisiones GEI y abastecernos con energía renovable».
Los mares del mundo aumentan de temperatura por el efecto del calentamiento global provocado por la acción humana y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), pero el Mediterráneo «en algunos puntos triplica, incluso cuadruplica, la velocidad a la que aumenta la temperatura en otras partes del planeta», explica a EFE el oceanógrafo Manuel Vargas.. Vargas, investigador del Instituto Español de Oceanografía perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IEO-CSIC), admite que personalmente le parecía «exagerado» cuando en los años 80-90 se planteaba que el Mediterráneo se convertiría en un «mar tropical».. Sin embargo, asegura ahora que el calentamiento del Mediterráneo «es una realidad», con los datos registrados este verano en la boya de Sa Dragonera (suroeste de Mallorca) que alcanzó los 33,02 ºC, batiendo un récord histórico, o los 28 ºC contabilizados en las boyas de Puertos del Estado en las costas de Málaga.. «Son cifras récord, son temperaturas impensables hace treinta años», afirma el científico del IEO-CSIC, para quien lo «curioso» es que «cada año batimos un nuevo récord».. Subraya que los mares se están calentando y, en particular, el Mediterráneo lo está haciendo a «más velocidad», dice el experto para añadir que, si bien este año se han registrado olas de calor «muy intensas», tanto en el Atlántico como en el área mediterránea, este último caso es «excepcional».. Al respecto, explica que, cuando se cuantifica la velocidad a la que aumenta la temperatura en la superficie del Mediterráneo, «se observa que en algunos puntos triplica, incluso cuadruplica, la velocidad a la que aumenta la temperatura en otras partes del planeta».. En el proceso de calentamiento global, señala, «el planeta está reteniendo energía y se ha cuantificado que el 90% de esa energía se va a los océanos» y mares.. El fenómeno de El Niño. Vargas apunta que es «difícil» establecer una relación del calentamiento marino y el fenómeno de El Niño (este año se prevé una mayor intensidad del mismo), aunque «hay estudios que sí relacionan los efectos de un Niño más intenso con el calentamiento global, pero es más complejo».. En su opinión, en lo que sí que «no cabe ninguna duda y se puede decir de forma tajante» es que el calentamiento global y el de los océanos y mares «está causado por el ser humano».. Sostiene que es cierto que el clima del planeta siempre ha tenido «ciclos que son naturales», pero, subraya, «lo que está ocurriendo ahora escapa de esos ciclos naturales».. Los científicos han cuantificado la cantidad de dióxido de carbono que se ha emitido, que coincide con ese incremento de dióxido de carbono en la atmósfera, además se ha cuantificado cuál es el efecto de un aumento del mismo en las temperaturas, añade Vargas, para concluir: «hay una concordancia con lo que estamos observando».. Pérdida de especies. Sobre las consecuencias del calentamiento de los océanos que mencionan varios informes científicos y específicamente el publicado este lunes por World Weather Attribution (WWA) en cuanto a la migración de varias especies marinas hacia el norte buscando aguas más frías o la pérdida de otras, Vargas apunta que «es complejo atribuirlo solo al calentamiento global».. Recuerda que algunas especies están «sobreexplotadas comercialmente». «No siempre» se debe echar la culpa al calentamiento global porque, «si la causa es otra, dejamos de actuar sobre la verdadera causa».. No obstante, sostiene que se ha observado que hay muchas especies que migran hacia los polos porque tienen «afinidad por aguas más frías» y también que se pueden registrar «descensos, incluso, en el futuro, la desaparición de algunas especies».. En el caso del Mediterráneo, Vargas detalla que las especies defenderán las poblaciones al no poder migrar hacia el norte, aunque, apunta, hay estudios científicos que han puesto en evidencia que se producen eventos llamados de mortalidad masiva que «están ligados a las olas de calor marina».. Al respecto, cita el trabajo de seguimiento de las olas de calor marino de los investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) que estudian la temperatura en las zonas costeras y «constatan la influencia directa en eventos de mortalidad masiva de especies, como la esponja gorgonia o las praderas de posidonia».. Entre otras consecuencias del calentamiento marino, el científico del IEO-CSIC explica que, por el propio calentamiento del mar, que hace que se dilate y se expanda, se genera una subida del nivel del mar y ello, sostiene, provoca que «en algunas partes estemos perdiendo playa», una situación ante la que «sin duda hay que tomar medidas antes». A su juicio, es necesario «descarbonizar la economía, llegar a las cero emisiones GEI y abastecernos con energía renovable».
«Son cifras récord, son temperaturas impensables hace treinta años», afirma un investigador del Instituto Español de Oceanografía
Los mares del mundo aumentan de temperatura por el efecto del calentamiento global provocado por la acción humana y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), pero el Mediterráneo «en algunos puntos triplica, incluso cuadruplica, la velocidad a la que aumenta la temperatura en otras partes del planeta», explica a EFE el oceanógrafo Manuel Vargas.. Vargas, investigador del Instituto Español de Oceanografía perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IEO-CSIC), admite que personalmente le parecía «exagerado» cuando en los años 80-90 se planteaba que el Mediterráneo se convertiría en un «mar tropical».. Sin embargo, asegura ahora que el calentamiento del Mediterráneo «es una realidad», con los datos registrados este verano en la boya de Sa Dragonera (suroeste de Mallorca) que alcanzó los 33,02 ºC, batiendo un récord histórico, o los 28 ºC contabilizados en las boyas de Puertos del Estado en las costas de Málaga.. «Son cifras récord, son temperaturas impensables hace treinta años», afirma el científico del IEO-CSIC, para quien lo «curioso» es que «cada año batimos un nuevo récord».. Subraya que los mares se están calentando y, en particular, el Mediterráneo lo está haciendo a «más velocidad», dice el experto para añadir que, si bien este año se han registrado olas de calor «muy intensas», tanto en el Atlántico como en el área mediterránea, este último caso es «excepcional».. Al respecto, explica que, cuando se cuantifica la velocidad a la que aumenta la temperatura en la superficie del Mediterráneo, «se observa que en algunos puntos triplica, incluso cuadruplica, la velocidad a la que aumenta la temperatura en otras partes del planeta».. En el proceso de calentamiento global, señala, «el planeta está reteniendo energía y se ha cuantificado que el 90% de esa energía se va a los océanos» y mares.. El fenómeno de El Niño. Vargas apunta que es «difícil» establecer una relación del calentamiento marino y el fenómeno de El Niño (este año se prevé una mayor intensidad del mismo), aunque «hay estudios que sí relacionan los efectos de un Niño más intenso con el calentamiento global, pero es más complejo».. En su opinión, en lo que sí que «no cabe ninguna duda y se puede decir de forma tajante» es que el calentamiento global y el de los océanos y mares «está causado por el ser humano».. Sostiene que es cierto que el clima del planeta siempre ha tenido «ciclos que son naturales», pero, subraya, «lo que está ocurriendo ahora escapa de esos ciclos naturales».. Los científicos han cuantificado la cantidad de dióxido de carbono que se ha emitido, que coincide con ese incremento de dióxido de carbono en la atmósfera, además se ha cuantificado cuál es el efecto de un aumento del mismo en las temperaturas, añade Vargas, para concluir: «hay una concordancia con lo que estamos observando».. Pérdida de especies. Sobre las consecuencias del calentamiento de los océanos que mencionan varios informes científicos y específicamente el publicado este lunes por World Weather Attribution (WWA) en cuanto a la migración de varias especies marinas hacia el norte buscando aguas más frías o la pérdida de otras, Vargas apunta que «es complejo atribuirlo solo al calentamiento global».. Recuerda que algunas especies están «sobreexplotadas comercialmente». «No siempre» se debe echar la culpa al calentamiento global porque, «si la causa es otra, dejamos de actuar sobre la verdadera causa».. No obstante, sostiene que se ha observado que hay muchas especies que migran hacia los polos porque tienen «afinidad por aguas más frías» y también que se pueden registrar «descensos, incluso, en el futuro, la desaparición de algunas especies».. En el caso del Mediterráneo, Vargas detalla que las especies defenderán las poblaciones al no poder migrar hacia el norte, aunque, apunta, hay estudios científicos que han puesto en evidencia que se producen eventos llamados de mortalidad masiva que «están ligados a las olas de calor marina».. Al respecto, cita el trabajo de seguimiento de las olas de calor marino de los investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) que estudian la temperatura en las zonas costeras y «constatan la influencia directa en eventos de mortalidad masiva de especies, como la esponja gorgonia o las praderas de posidonia».. Entre otras consecuencias del calentamiento marino, el científico del IEO-CSIC explica que, por el propio calentamiento del mar, que hace que se dilate y se expanda, se genera una subida del nivel del mar y ello, sostiene, provoca que «en algunas partes estemos perdiendo playa», una situación ante la que «sin duda hay que tomar medidas antes». A su juicio, es necesario «descarbonizar la economía, llegar a las cero emisiones GEI y abastecernos con energía renovable».
