Me gusta el título de mi columna de hoy; se lo he copiado al maestro Vargas Llosa, que así denominó, así rotuló un libro de ensayos en los cuales analizaba algunas novelas fundamentales del siglo XX como Manhattan Transfer, El Extranjero o Lolita, indagando en el enigma de por qué las novelas, aun contando historias inventadas, expresan verdades profundas sobre las miserias o las grandezas humanas, a través de las cuales podemos vivir la vida de otros lo mismo que hacemos con algo más cotidiano como lo son los personajes de la vida pública o frívola, de quienes muchos copian o imitan su forma de vestir y hasta sus andares.. Pero hete aquí que si nos vamos al Congreso de los Diputados y escuchamos las comparecencias de Sánchez y sus comparsas, quiero decir los Marlaskas, los Puentes, los Bolaños no digamos ya los Patxis López el baboso, no sacamos ninguna verdad de esas tupidas marañas de los embustes que intentan colarnos, ¡qué aburrido es esto, que repetitivo y qué desmoralizador no poder creer ni un punto ni una coma de lo que se nos cuenta, y qué inquietud provoca tener unos gobernantes que suponen una peligrosa amenaza para todos nosotros y para nuestro sistema democrático.. Dicen que el sanchismo está en plena descomposición y que la crisis de Ceuta ha llevado a un peligrosísimo límite la relación de Moncloa con la Jefatura del Estado. Hay momentos en los que una democracia debe mirar más allá del ruido político cotidiano. Lo que está ocurriendo entre Gobierno y Zarzuela merece precisamente esa mirada, porque una cosa es que existan diferencias institucionales y otra, mucho más peligrosa, que la Corona y el Ejecutivo terminen convertidos en protagonistas de una batalla política. La controversia sobre la visita de Felipe VI a Ceuta es mucho más que una cuestión de agenda. Que el Gobierno tenga que decidir cuándo y en qué circunstancias puede desplazarse el Jefe del Estado a una ciudad española revela hasta qué punto una cuestión institucional puede quedar atrapada en la lógica política de Moncloa. Sánchez ha anunciado finalmente que el Rey viajará a Ceuta y Melilla en las próximas semanas, después de días de tira y afloja y de culpar al propio Monarca de que en veinte años de reinado no ha ido por allí: perdone, amigo, el Rey hace mucho menos que está en Zarzuela, exactamente doce años, pero el problema de fondo es otro: ¿quién protege a las instituciones cuando las instituciones empiezan a utilizarse como armas políticas?. La Corona no puede convertirse en un instrumento del Gobierno para resolver sus problemas diplomáticos, ni tampoco en un ariete de la oposición contra el Ejecutivo. Pero el Gobierno tiene una responsabilidad añadida: garantizar que la Jefatura del Estado pueda ejercer su función constitucional con plena dignidad, autonomía institucional y respeto.. Dicen sin parar que este ejecutivo huele ya a muerto, que está en plena y que ha llegado ya a un punto de no retorno; que estamos alcanzando un inexorable fin de ciclo, pero de lo que no cabe duda es que está resultando, una agonía insufrible, para unos más que para otros, sin duda, véase si no el caso de Ceuta.. CODA. No evolucionamos en nuestro pensamiento. Todavía es noticia la diferencia de edad de una pareja. Leo en las páginas dedicadas a la vida social que la hija de Brigitte Macron, de 42 años, tiene un novio de 22, como su madre con el marido, el Presidente francés. Yo creo que va siendo hora de que maduremos
La Corona no puede convertirse en un instrumento del Gobierno para resolver sus problemas diplomáticos
Me gusta el título de mi columna de hoy; se lo he copiado al maestro Vargas Llosa, que así denominó, así rotuló un libro de ensayos en los cuales analizaba algunas novelas fundamentales del siglo XX como Manhattan Transfer, El Extranjero o Lolita, indagando en el enigma de por qué las novelas, aun contando historias inventadas, expresan verdades profundas sobre las miserias o las grandezas humanas, a través de las cuales podemos vivir la vida de otros lo mismo que hacemos con algo más cotidiano como lo son los personajes de la vida pública o frívola, de quienes muchos copian o imitan su forma de vestir y hasta sus andares.. Pero hete aquí que si nos vamos al Congreso de los Diputados y escuchamos las comparecencias de Sánchez y sus comparsas, quiero decir los Marlaskas, los Puentes, los Bolaños no digamos ya los Patxis López el baboso, no sacamos ninguna verdad de esas tupidas marañas de los embustes que intentan colarnos, ¡qué aburrido es esto, que repetitivo y qué desmoralizador no poder creer ni un punto ni una coma de lo que se nos cuenta, y qué inquietud provoca tener unos gobernantes que suponen una peligrosa amenaza para todos nosotros y para nuestro sistema democrático.. Dicen que el sanchismo está en plena descomposición y que la crisis de Ceuta ha llevado a un peligrosísimo límite la relación de Moncloa con la Jefatura del Estado. Hay momentos en los que una democracia debe mirar más allá del ruido político cotidiano. Lo que está ocurriendo entre Gobierno y Zarzuela merece precisamente esa mirada, porque una cosa es que existan diferencias institucionales y otra, mucho más peligrosa, que la Corona y el Ejecutivo terminen convertidos en protagonistas de una batalla política. La controversia sobre la visita de Felipe VI a Ceuta es mucho más que una cuestión de agenda. Que el Gobierno tenga que decidir cuándo y en qué circunstancias puede desplazarse el Jefe del Estado a una ciudad española revela hasta qué punto una cuestión institucional puede quedar atrapada en la lógica política de Moncloa. Sánchez ha anunciado finalmente que el Rey viajará a Ceuta y Melilla en las próximas semanas, después de días de tira y afloja y de culpar al propio Monarca de que en veinte años de reinado no ha ido por allí: perdone, amigo, el Rey hace mucho menos que está en Zarzuela, exactamente doce años, pero el problema de fondo es otro: ¿quién protege a las instituciones cuando las instituciones empiezan a utilizarse como armas políticas?. La Corona no puede convertirse en un instrumento del Gobierno para resolver sus problemas diplomáticos, ni tampoco en un ariete de la oposición contra el Ejecutivo. Pero el Gobierno tiene una responsabilidad añadida: garantizar que la Jefatura del Estado pueda ejercer su función constitucional con plena dignidad, autonomía institucional y respeto.. Dicen sin parar que este ejecutivo huele ya a muerto, que está en plena y que ha llegado ya a un punto de no retorno; que estamos alcanzando un inexorable fin de ciclo, pero de lo que no cabe duda es que está resultando, una agonía insufrible, para unos más que para otros, sin duda, véase si no el caso de Ceuta.. CODA. No evolucionamos en nuestro pensamiento. Todavía es noticia la diferencia de edad de una pareja. Leo en las páginas dedicadas a la vida social que la hija de Brigitte Macron, de 42 años, tiene un novio de 22, como su madre con el marido, el Presidente francés. Yo creo que va siendo hora de que maduremos
