Un enorme collar dorado colgaba del cuello de Lamine Yamal cuando apareció en la sala de prensa del estadio de Dallas. Un collar digno de un campeón de los pesos pesados. Un regalo por los 19 años que cumple en el día previo al enfrentamiento contra Francia, aunque con matices. «No es un regalo porque lo he pagado yo», dice. Está tranquilo, tanto como para que su próximo plan sea ir a ver a su familia para que le feliciten por su aniversario. «Ahora le veré, me ha pedido que le corte el pelo», dice de Keyne, su hermano pequeño, que se ha hecho el dueño de las celebraciones de las victorias de España sin pretenderlo. «Yo creo que no se da cuenta. Hace lo que hace en casa todo el rato y cuando le enfoca la cámara hace tonterías. Cuando sea consciente estará feliz del cariño que le tiene a gente», explica. Está tranquilo, pero no del todo. Es el día antes de jugar una semifinal de un Mundial, algo que nunca antes ha hecho. «Es el partido más importante que voy a jugar y me gusta llegar a este momento. Estamos muy ilusionados todos y creo que sin duda es el partido más importante que voy a jugar», asegura. «Obviamente, sí», dice cuando le preguntan si se ve como campeón del mundo. «Como todas las selecciones, pero sí, nos vemos todos como campeones del mundo. ¿Por qué no?», añade. Para eso, para ser campeón del mundo, está dispuesto a ofrecer su mejor versión. La única que entiende. «Juego como sé y nunca voy a jugar mejor de lo que sé ni peor de lo que sé. Lo que tengo, siempre al servicio del equipo. Sin presión», explica. Pero no tarda en devolver el partido a su lugar. «Hay situaciones mucho más difíciles en la vida que un partido del fútbol. Estoy tranquilo, sé de lo que soy capaz y no me preocupo», asegura. «El equipo sabe sufrir, sabe pasarlo mal y sabe levantarse», explica. Y no le preocupa la calidad de Francia. «Y no creo que su poderío en ataque sea algo malo para nosotros, puede ser algo bueno», dice. Y reconoce que en el encuentro habrá ocasiones para exhibir su uno contra uno. A Lamine no le preocupan sus números, no le preocupa marcar goles, sólo que España sea campeona del mundo. «Hemos madurado mucho, hemos pasado por momentos difíciles. Desde la Eurocopa hemos crecido mucho como equipo», recuerda. Y sobre su participación, sentencia: «Todos están diciendo que no estoy en mi mejor nivel, así que no tienen que esperar nada de mí, pero estoy seguro de que mañana va a ser un día especial». Más serio se pone al hablar de las palabras de Mariano Rajoy. El expresidente del Gobierno afirmó que Francia juega sin franceses. «Yo creo que mañana vamos a jugar el partido más bonito. Francia y nosotros somos ejemplo de integración para la sociedad», explica.
El internacional español asegura que la semifinal del Mundial contra Francia es el partido «más importante» de su carrera y que en España todos se ven como campeones del mundo
Un enorme collar dorado colgaba del cuello de Lamine Yamal cuando apareció en la sala de prensa del estadio de Dallas. Un collar digno de un campeón de los pesos pesados. Un regalo por los 19 años que cumple en el día previo al enfrentamiento contra Francia, aunque con matices. «No es un regalo porque lo he pagado yo», dice. Está tranquilo, tanto como para que su próximo plan sea ir a ver a su familia para que le feliciten por su aniversario. «Ahora le veré, me ha pedido que le corte el pelo», dice de Keyne, su hermano pequeño, que se ha hecho el dueño de las celebraciones de las victorias de España sin pretenderlo. «Yo creo que no se da cuenta. Hace lo que hace en casa todo el rato y cuando le enfoca la cámara hace tonterías. Cuando sea consciente estará feliz del cariño que le tiene a gente», explica.Está tranquilo, pero no del todo. Es el día antes de jugar una semifinal de un Mundial, algo que nunca antes ha hecho. «Es el partido más importante que voy a jugar y me gusta llegar a este momento. Estamos muy ilusionados todos y creo que sin duda es el partido más importante que voy a jugar», asegura. «Obviamente, sí», dice cuando le preguntan si se ve como campeón del mundo. «Como todas las selecciones, pero sí, nos vemos todos como campeones del mundo. ¿Por qué no?», añade.Para eso, para ser campeón del mundo, está dispuesto a ofrecer su mejor versión. La única que entiende. «Juego como sé y nunca voy a jugar mejor de lo que sé ni peor de lo que sé. Lo que tengo, siempre al servicio del equipo. Sin presión», explica. Pero no tarda en devolver el partido a su lugar. «Hay situaciones mucho más difíciles en la vida que un partido del fútbol. Estoy tranquilo, sé de lo que soy capaz y no me preocupo», asegura.»El equipo sabe sufrir, sabe pasarlo mal y sabe levantarse», explica. Y no le preocupa la calidad de Francia. «Y no creo que su poderío en ataque sea algo malo para nosotros, puede ser algo bueno», dice. Y reconoce que en el encuentro habrá ocasiones para exhibir su uno contra uno. A Lamine no le preocupan sus números, no le preocupa marcar goles, sólo que España sea campeona del mundo. «Hemos madurado mucho, hemos pasado por momentos difíciles. Desde la Eurocopa hemos crecido mucho como equipo», recuerda. Y sobre su participación, sentencia: «No tienen que esperar nada de mí, pero estoy seguro de que mañana va a ser un día especial».Más serio se pone al hablar de las palabras de Mariano Rajoy. El expresidente del Gobierno afirmó que Francia juega sin franceses. «Yo creo que mañana vamos a jugar el partido más bonito. Francia y nosotros somos ejemplo de integración para la sociedad», explica.
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