The deployment is in response to an increase in the cost of materials and energy rather than a need to increase the available fleet.
El sector inmobiliario prevé movilizar más de 77.500 millones destinados a la construcción, pese a la presión que el aumento de costes ha supuesto para la actividad. Así lo estima el análisis elaborado por el equipo de Real Estate de EY-Parthenon. Esto demuestra la fortaleza que mantiene la actividad promotora en España a pesar de la incertidumbre que acarrea actuar en el contexto actual.
El desembolso responde principalmente al aumento de costes de la construcción y no tanto a la necesidad de un aumento de la oferta de vivienda disponible, pues mientras la inversión aumenta un 7,2%, el territorio abarcado por los proyectos no supera lo previsto para el periodo de 2025 a 2030. Por ello, el frenazo en el parque disponible sigue recayendo principalmente sobre el precio de la energía, los materiales, el transporte y la cadena de suministro.
La mayor parte de la fuerza constructiva de los próximos años irá a parar al segmento conocido como «Living y Hoteles». El residencial clásico alcanzará los 36.096 millones de euros de inversión prevista, mientras que la vivienda asequible representará otros 17.639 millones y el segmento hotelero más de 11.300 millones. En conjunto, estas tres categorías concentran cerca del 84% de toda la inversión identificada en el estudio.
La parte concreta del «Living» sigue enfrentándose a la brecha existente entre la creciente demanda y una oferta estancada. Esta situación sigue despertando tanto el interés de inversores institucionales como el desarrollo de nuevos proyectos de vivienda libre, alquiler profesionalizado y vivienda asequible con participación público-privada.
El atractivo turístico español, por su parte, es lo que mantiene el fuerte crecimiento en la construcción hotelera y el interés por activos de calidad, especialmente en destinos urbanos y vacacionales consolidados.
La cadena de procesos institucionales se mantiene prácticamente estable, con tan solo un retroceso del 0,1% Este ligero descenso, según el equipo de EY-Parthenon, responde en buena medida a la incertidumbre política y regulatoria que rodea al mercado de la vivienda en España. El último hito de esta paralización ha sido el aplazamiento hasta septiembre de la aprobación de del decreto de vivienda que preveía, entre otras medidas, una prórroga de dos años para determinados contratos de alquiler, ante la falta de apoyos parlamentarios suficientes para su convalidación.
Esto lleva a muchos inversores a tomar las decisiones con cautela y a estructurar de forma más pausada los calendarios para los próximos años. De todas formas, no se llega a alterar de forma sustancial el volumen de superficie proyectada a medio plazo, que se mantiene en torno a los 53 millones de metros cuadrados, lo que demuestra que el mercado continúa identificando oportunidades de desarrollo relevantes pese al contexto de incertidumbre regulatoria y financiera.
Uno de lo principales retos del sector no es construir más, sino intentar hacerlo mejor. Por ello la rentabilidad entre en el juego y su evolución dependerá cada vez más de la capacidad para optimizar procesos constructivos, reducir ineficiencias y adaptar los proyectos a un entorno más exigente desde el punto de vista financiero y operativo.
«La industrialización, la construcción off-site, la utilización de herramientas BIM, la digitalización de procesos y la mejora de la planificación cobran una importancia creciente. Estas soluciones permiten reducir desperdicios, optimizar plazos de ejecución y mejorar la predictibilidad de costes, factores especialmente relevantes en un escenario de elevada volatilidad», reza el informe de EY.
De la mano con esto entra la sostenibilidad, uno de los factores más vigilados a día de hoy. Los desarrollos previstos para el periodo hasta 2031 generarían aproximadamente 23,9 millones de toneladas de CO2, siempre que se mantengan unos escenarios convencionales de construcción. No obstante, la incorporación de soluciones bajas en carbono permitiría evitar hasta 7,2 millones de toneladas de emisiones, reduciendo cerca de un 30% la huella asociada a los proyectos analizados.
Los expertos de EY aseguran que «el mayor potencial de reducción se concentra en los segmentos residenciales debido a su peso dentro del ámbito nacional». Sin embargo, todas las tipologías presentan oportunidades relevantes mediante la incorporación de materiales de menor impacto ambiental, energías renovables, soluciones industrializadas y estándares de alta eficiencia energética.
El sector inmobiliario prevé movilizar más de 77.500 millones destinados a la construcción, pese a la presión que el aumento de costes ha supuesto para la actividad. Así lo estima el análisis elaborado por el equipo de Real Estate de EY-Parthenon. Esto demuestra la fortaleza que mantiene la actividad promotora en España a pesar de la incertidumbre que acarrea actuar en el contexto actual.
El desembolso responde principalmente al aumento de costes de la construcción y no tanto a la necesidad de un aumento de la oferta de vivienda disponible, pues mientras la inversión aumenta un 7,2%, el territorio abarcado por los proyectos no supera lo previsto para el periodo de 2025 a 2030. Por ello, el frenazo en el parque disponible sigue recayendo principalmente sobre el precio de la energía, los materiales, el transporte y la cadena de suministro.
La mayor parte de la fuerza constructiva de los próximos años irá a parar al segmento conocido como «Living y Hoteles». El residencial clásico alcanzará los 36.096 millones de euros de inversión prevista, mientras que la vivienda asequible representará otros 17.639 millones y el segmento hotelero más de 11.300 millones. En conjunto, estas tres categorías concentran cerca del 84% de toda la inversión identificada en el estudio.
La parte concreta del «Living» sigue enfrentándose a la brecha existente entre la creciente demanda y una oferta estancada. Esta situación sigue despertando tanto el interés de inversores institucionales como el desarrollo de nuevos proyectos de vivienda libre, alquiler profesionalizado y vivienda asequible con participación público-privada.
El atractivo turístico español, por su parte, es lo que mantiene el fuerte crecimiento en la construcción hotelera y el interés por activos de calidad, especialmente en destinos urbanos y vacacionales consolidados.
La cadena de procesos institucionales se mantiene prácticamente estable, con tan solo un retroceso del 0,1% Este ligero descenso, según el equipo de EY-Parthenon, responde en buena medida a la incertidumbre política y regulatoria que rodea al mercado de la vivienda en España. El último hito de esta paralización ha sido el aplazamiento hasta septiembre de la aprobación de del decreto de vivienda que preveía, entre otras medidas, una prórroga de dos años para determinados contratos de alquiler, ante la falta de apoyos parlamentarios suficientes para su convalidación.
Esto lleva a muchos inversores a tomar las decisiones con cautela y a estructurar de forma más pausada los calendarios para los próximos años. De todas formas, no se llega a alterar de forma sustancial el volumen de superficie proyectada a medio plazo, que se mantiene en torno a los 53 millones de metros cuadrados, lo que demuestra que el mercado continúa identificando oportunidades de desarrollo relevantes pese al contexto de incertidumbre regulatoria y financiera.
Uno de lo principales retos del sector no es construir más, sino intentar hacerlo mejor. Por ello la rentabilidad entre en el juego y su evolución dependerá cada vez más de la capacidad para optimizar procesos constructivos, reducir ineficiencias y adaptar los proyectos a un entorno más exigente desde el punto de vista financiero y operativo.
«La industrialización, la construcción off-site, la utilización de herramientas BIM, la digitalización de procesos y la mejora de la planificación cobran una importancia creciente. Estas soluciones permiten reducir desperdicios, optimizar plazos de ejecución y mejorar la predictibilidad de costes, factores especialmente relevantes en un escenario de elevada volatilidad», reza el informe de EY.
De la mano con esto entra la sostenibilidad, uno de los factores más vigilados a día de hoy. Los desarrollos previstos para el periodo hasta 2031 generarían aproximadamente 23,9 millones de toneladas de CO2, siempre que se mantengan unos escenarios convencionales de construcción. No obstante, la incorporación de soluciones bajas en carbono permitiría evitar hasta 7,2 millones de toneladas de emisiones, reduciendo cerca de un 30% la huella asociada a los proyectos analizados.
Los expertos de EY aseguran que «el mayor potencial de reducción se concentra en los segmentos residenciales debido a su peso dentro del ámbito nacional». Sin embargo, todas las tipologías presentan oportunidades relevantes mediante la incorporación de materiales de menor impacto ambiental, energías renovables, soluciones industrializadas y estándares de alta eficiencia energética.
