Borja Iglesias es el suplente ideal para la selección, un futbolista que siempre pone al grupo por delante y que no pierde la sonrisa aunque haya tardado cinco partidos en debutar y apenas apareciera un par de minutos sobre el césped cuando España ya ganaba por 1-0. «De la Fuente me animó a intentarlo en el poquito tiempo que tenía, intentar que cerrásemos el partido obviamente. Yo creo que todos pensábamos en cerrarlo ahí, nadie estaba pensando en una posible prórroga y fue un momento complicado porque se acababa el tiempo y había momentos que pensaba, bueno, igual ni salgo, ¿no? Pero intentando tomármelo con tranquilidad, intentando entrar preparado para lo que me tocase. Me pegué cuatro o cinco esprints», recuerda. Después, en el vestuario llegaron las felicitaciones. «El momento de entrar y que todo el mundo te felicite dentro del vestuario ya es especial. Es cierto que hay una mezcla de emociones en ese momento y te acuerdas de mucha gente», reconoce. Luego llegaron los mensajes. «Obviamente el de María [su novia], de mi familia, que luego los iba a ver fuera, fueron de los más especiales», añade el delantero. Después de la euforia llega la reflexión, la vuelta a la realidad. «Hubo un momento en el que claro, tú estás pensando, ‘‘solo he salido un minuto’’. Y Claudio [Giráldez, su entrenador en el Celta] me mandó un mensaje y me dijo, ‘‘enhorabuena por tu debut, no solo por jugar en un Mundial sino por cómo lo has hecho y qué tipo de persona te has hecho. Y la verdad que estuve llorando un buen rato», confiesa. Borja es el más veterano de la selección, un poco mayor que Laporte, pero también es uno de los que menos tiempo lleva en la selección y agradece cada momento que pasa con la Roja. En su debut apenas le dio tiempo a tocar la pelota. «La toqué, pero se me escapó. Pero muy feliz por debutar y sobre todo por estar aquí y poder disputar algún minuto porque la realidad es que es muy complicado y es un lujo», asegura. «Hace un par de años, cuando llegué al Celta, Claudio hizo una reflexión un día para el grupo y nos dijo que el fútbol nos ha enseñado a que tienes que jugar siempre y la realidad es que no», cuenta. Y ese pensamiento le ayuda a valorar cada momento en el Mundial. Más después de haberse perdido el de Qatar hace cuatro años. «Te preparas para estar disponible, para entrenar, para poder aportar al equipo y al grupo como puedas en el campo y sobre todo creo que hay que prepararse para estar fuera también. Entonces, obviamente estar aquí es un lujo», dice.
El delantero se estrenó contra Portugal. Apenas jugó un momento, pero se emocionó con el mensaje de su entrenador
Borja Iglesias es el suplente ideal para la selección, un futbolista que siempre pone al grupo por delante y que no pierde la sonrisa aunque haya tardado cinco partidos en debutar y apenas apareciera un par de minutos sobre el césped cuando España ya ganaba por 1-0.«De la Fuente me animó a intentarlo en el poquito tiempo que tenía, intentar que cerrásemos el partido obviamente. Yo creo que todos pensábamos en cerrarlo ahí, nadie estaba pensando en una posible prórroga y fue un momento complicado porque se acababa el tiempo y había momentos que pensaba, bueno, igual ni salgo, ¿no? Pero intentando tomármelo con tranquilidad, intentando entrar preparado para lo que me tocase. Me pegué cuatro o cinco esprints», recuerda.Después, en el vestuario llegaron las felicitaciones. «El momento de entrar y que todo el mundo te felicite dentro del vestuario ya es especial. Es cierto que hay una mezcla de emociones en ese momento y te acuerdas de mucha gente», reconoce. Luego llegaron los mensajes. «Obviamente el de María [su novia], de mi familia, que luego los iba a ver fuera, fueron de los más especiales», añade el delantero.Después de la euforia llega la reflexión, la vuelta a la realidad. «Hubo un momento en el que claro, tú estás pensando, ‘‘solo he salido un minuto’’. Y Claudio [Giráldez, su entrenador en el Celta] me mandó un mensaje y me dijo, ‘‘enhorabuena por tu debut, no solo por jugar en un Mundial sino por cómo lo has hecho y qué tipo de persona te has hecho. Y la verdad que estuve llorando un buen rato», confiesa.Borja es el más veterano de la selección, un poco mayor que Laporte, pero también es uno de los que menos tiempo lleva en la selección y agradece cada momento que pasa con la Roja. En su debut apenas le dio tiempo a tocar la pelota. «La toqué, pero se me escapó. Pero muy feliz por debutar y sobre todo por estar aquí y poder disputar algún minuto porque la realidad es que es muy complicado y es un lujo», asegura.«Hace un par de años, cuando llegué al Celta, Claudio hizo una reflexión un día para el grupo y nos dijo que el fútbol nos ha enseñado a que tienes que jugar siempre y la realidad es que no», cuenta. Y ese pensamiento le ayuda a valorar cada momento en el Mundial. Más después de haberse perdido el de Qatar hace cuatro años. «Te preparas para estar disponible, para entrenar, para poder aportar al equipo y al grupo como puedas en el campo y sobre todo creo que hay que prepararse para estar fuera también. Entonces, obviamente estar aquí es un lujo», dice.
Noticias de Deportes en La Razón
