En las elecciones andaluzas de 2018, Juan Manuel Moreno dijo a sus partidarios que pretendía transformar Andalucía, una de las regiones más pobres de Europa occidental, en la «Baviera de España», una visión que repitió cuatro años después, justo antes de obtener una mayoría absoluta. Desde que asumió el cargo en el Gobierno, ha insistido en que su comunidad se está convirtiendo en la «locomotora» del país y competirá con Madrid y Cataluña por la primacía. En la actualidad, ciertos indicadores macroeconómicos -como el crecimiento de la comunidad más rápido que el promedio y la clasificación entre los que crean más empleos en términos absolutos- han permitido a Moreno adoptar un tono triunfalista en sus discursos, mientras que su partido ha llegado a proclamar un «milagro económico andaluz». Sin embargo, las sombras se ciernen sobre este discurso, junto con hechos que contradicen estas afirmaciones triunfalistas. Leer más.
En las elecciones andaluzas de 2018, Juan Manuel Moreno dijo a sus partidarios que pretendía transformar Andalucía, una de las regiones más pobres de Europa occidental, en la «Baviera de España», una visión que repitió cuatro años después, justo antes de obtener una mayoría absoluta. Desde que asumió el cargo en el Gobierno, ha insistido en que su comunidad se está convirtiendo en la «locomotora» del país y competirá con Madrid y Cataluña por la primacía. En la actualidad, ciertos indicadores macroeconómicos -como el crecimiento de la comunidad más rápido que el promedio y la clasificación entre los que crean más empleos en términos absolutos- han permitido a Moreno adoptar un tono triunfalista en sus discursos, mientras que su partido ha llegado a proclamar un «milagro económico andaluz». Sin embargo, las sombras persisten sobre este discurso, junto con los hechos que desafían estas afirmaciones triunfantes. ¿Por qué no? Muchos factores, como el peso de la agricultura y el turismo o la falta de grandes empresas. En consecuencia, en el PIB per cápita y en la tasa de riesgo de pobreza -indicadores considerados esenciales por el PP por la oposición- Andalucía ocupa la posición menos favorable. Estos son puntos que el popular barón no menciona, lo que demuestra que este llamado «milagro» está lejos de llegar a toda la población. «No creo que haya motivos para el triunfalismo; al contrario, hay motivos para la preocupación, ya que nuestros problemas actuales no han hecho más que empeorar», afirma Manuel Delgado, profesor de Economía de la Universidad de Sevilla, aludiendo al papel de Andalucía como «proveedor de materias primas» y «administrador» de Europa. Delgado argumenta que el uso de datos por parte del Gobierno andaluz es «engañoso», ya que los avances en métricas específicas están vinculados a las tendencias a nivel nacional y no se traducen en «bienestar» para gran parte de la población. También porque pasa por alto los problemas subyacentes.
El presidente de la junta promociona cifras de crecimiento y empleo, pero las métricas vitales socavan su discurso jactancioso.
