El suroeste de la Comunidad de Madrid y el sur de la provincia de Ávila continúan atravesando horas críticas por el avance de los incendios forestales, con el foco de San Martín de Valdeiglesias, originado por un vehículo en llamas, y el de Burgohondo, en Ávila, manteniendo en tensión a los servicios de emergencia.
A la devastación provocada por el fuego se suma que las consejerías de Medio Ambiente y Sanidad de la Comunidad de Madrid han alertado del deterioro de la calidad del aire, resultado de la combinación del denso humo de los incendios con una intrusión de aire de origen africano, una mezcla que dispara las partículas en suspensión y que obliga a los grupos vulnerables a evitar el esfuerzo físico al aire libre.
Para hacer frente a este desastre, el Gobierno ha desplegado un dispositivo de más de 1.100 intervinientes de la UME, 650 agentes de la Guardia Civil, 110 efectivos de Protección Civil y 78 profesionales del Ministerio para la Transición Ecológica, entre otros medios terrestres y aéreos.
«Cuando vuelves a sudar en casa hueles a humo como si estuviera incrustado en los poros
Precisamente son estos profesionales, los bomberos que pasan horas enteras respirando y combatiendo el humo de este tipo de incendios, quienes mejor conocen las consecuencias que deja en el cuerpo una intervención de este tipo. Rubén, bombero y creador de contenido conocido en redes como @rubfitpro, ha querido compartir con humor, pero con una explicación bastante seria, un truco personal para intentar librarse de ese olor a humo que, según cuenta, se queda literalmente pegado a la piel tras trabajar en un incendio forestal.
«Seguro que te estás preguntando qué hago metido en bolsas de basura en pleno verano y en la región de Murcia», plantea Rubén al inicio de su vídeo. Este profesional explica que buena parte de las intervenciones que atienden en verano son incendios de matorral o masa forestal, en los que pasan muchas horas expuestos directamente al humo. Por ello, zonas ha varias zonas del cuerpo que se quedan expuestas, como son la cara, el pelo, las orejas, el cuello, las muñecas o los brazos; básicamente, toda la piel termina absorbiendo ese humo de forma especialmente intensa.
Lo que más le llama la atención, y asegura que coincide con la experiencia de sus compañeros, es lo persistente que resulta ese olor incluso después de una ducha. «Tras una intervención de este estilo, incluso después de haberte duchado dos o tres veces, cuando vuelves a sudar en casa hueles a humo como si estuviera incrustado en los poros de la piel», explica Rubén.
Una técnica sin respaldo científico pero que podría llegar a ser de utilidad para un incendio grave
Según su experiencia, aunque reconoce no tener claro el respaldo científico exacto de esta observación, sudar de forma intensa tras la intervención y ducharse después parece marcar la diferencia: «La siguiente vez que sudes ya no hueles a humo si solamente te duchas o te bañas en la piscina». Su interpretación es que los poros, al sudar, terminan expulsando los restos de humo acumulados durante las horas de exposición.
Como no dispone de sauna en casa, Rubén ha ideado varias formas caseras de provocar esa sudoración intensa que ayuda a «limpiar» el cuerpo. Aunque las bolsas de basura también las podría llegar a utilizar, suele más bien recurrir a otros métodos más fáciles y no tan dañinos, por así decirlo.
Cobran sentido una buena sesión de deporte con mucho cardio, un baño en bañera de agua muy caliente, o bien ponerse una camiseta de algodón con una térmica encima y exponerse un rato al sol haciendo algo de ejercicio ligero, como sentadillas, hasta sudar de forma abundante antes de ducharse.
Por último, Rubén termina recordado un dato que da sentido a toda esta rutina: «Esto sí que es un hecho, y la estadística así lo dice: los bomberos tenemos hasta un 10% más de riesgo de contraer cáncer y hasta un 15% más de morir de cáncer», zanja.
El suroeste de la Comunidad de Madrid y el sur de la provincia de Ávila continúan atravesando horas críticas por el avance de los incendios forestales, con el foco de San Martín de Valdeiglesias, originado por un vehículo en llamas, y el de Burgohondo, en Ávila, manteniendo en tensión a los servicios de emergencia. A la devastación provocada por el fuego se suma que las consejerías de Medio Ambiente y Sanidad de la Comunidad de Madrid han alertado del deterioro de la calidad del aire, resultado de la combinación del denso humo de los incendios con una intrusión de aire de origen africano, una mezcla que dispara las partículas en suspensión y que obliga a los grupos vulnerables a evitar el esfuerzo físico al aire libre. Para hacer frente a este desastre, el Gobierno ha desplegado un dispositivo de más de 1.100 intervinientes de la UME, 650 agentes de la Guardia Civil, 110 efectivos de Protección Civil y 78 profesionales del Ministerio para la Transición Ecológica, entre otros medios terrestres y aéreos. «Cuando vuelves a sudar en casa hueles a humo como si estuviera incrustado en los poros Precisamente son estos profesionales, los bomberos que pasan horas enteras respirando y combatiendo el humo de este tipo de incendios, quienes mejor conocen las consecuencias que deja en el cuerpo una intervención de este tipo. Rubén, bombero y creador de contenido conocido en redes como @rubfitpro, ha querido compartir con humor, pero con una explicación bastante seria, un truco personal para intentar librarse de ese olor a humo que, según cuenta, se queda literalmente pegado a la piel tras trabajar en un incendio forestal. «Seguro que te estás preguntando qué hago metido en bolsas de basura en pleno verano y en la región de Murcia», plantea Rubén al inicio de su vídeo. Este profesional explica que buena parte de las intervenciones que atienden en verano son incendios de matorral o masa forestal, en los que pasan muchas horas expuestos directamente al humo. Por ello, zonas ha varias zonas del cuerpo que se quedan expuestas, como son la cara, el pelo, las orejas, el cuello, las muñecas o los brazos; básicamente, toda la piel termina absorbiendo ese humo de forma especialmente intensa. Lo que más le llama la atención, y asegura que coincide con la experiencia de sus compañeros, es lo persistente que resulta ese olor incluso después de una ducha. «Tras una intervención de este estilo, incluso después de haberte duchado dos o tres veces, cuando vuelves a sudar en casa hueles a humo como si estuviera incrustado en los poros de la piel», explica Rubén. Una técnica sin respaldo científico pero que podría llegar a ser de utilidad para un incendio grave Según su experiencia, aunque reconoce no tener claro el respaldo científico exacto de esta observación, sudar de forma intensa tras la intervención y ducharse después parece marcar la diferencia: «La siguiente vez que sudes ya no hueles a humo si solamente te duchas o te baña
Rubén, profesional del sector de la extinción, ha explicado en un vídeo que la piel absorbe de forma especialmente intensa las partículas durante las intervenciones y que una sudoración muy fuerte posterior a la ducha resulta clave para expulsar todos los restos acumulados
El suroeste de la Comunidad de Madrid y el sur de la provincia de Ávila continúan atravesando horas críticas por el avance de los incendios forestales, con el foco de San Martín de Valdeiglesias, originado por un vehículo en llamas, y el de Burgohondo, en Ávila, manteniendo en tensión a los servicios de emergencia.A la devastación provocada por el fuego se suma que las consejerías de Medio Ambiente y Sanidad de la Comunidad de Madrid han alertado del deterioro de la calidad del aire, resultado de la combinación del denso humo de los incendios con una intrusión de aire de origen africano, una mezcla que dispara las partículas en suspensión y que obliga a los grupos vulnerables a evitar el esfuerzo físico al aire libre.Para hacer frente a este desastre, el Gobierno ha desplegado un dispositivo de más de 1.100 intervinientes de la UME, 650 agentes de la Guardia Civil, 110 efectivos de Protección Civil y 78 profesionales del Ministerio para la Transición Ecológica, entre otros medios terrestres y aéreos.»Cuando vuelves a sudar en casa hueles a humo como si estuviera incrustado en los porosPrecisamente son estos profesionales, los bomberos que pasan horas enteras respirando y combatiendo el humo de este tipo de incendios, quienes mejor conocen las consecuencias que deja en el cuerpo una intervención de este tipo. Rubén, bombero y creador de contenido conocido en redes como @rubfitpro, ha querido compartir con humor, pero con una explicación bastante seria, un truco personal para intentar librarse de ese olor a humo que, según cuenta, se queda literalmente pegado a la piel tras trabajar en un incendio forestal.»Seguro que te estás preguntando qué hago metido en bolsas de basura en pleno verano y en la región de Murcia», plantea Rubén al inicio de su vídeo. Este profesional explica que buena parte de las intervenciones que atienden en verano son incendios de matorral o masa forestal, en los que pasan muchas horas expuestos directamente al humo. Por ello, zonas ha varias zonas del cuerpo que se quedan expuestas, como son la cara, el pelo, las orejas, el cuello, las muñecas o los brazos; básicamente, toda la piel termina absorbiendo ese humo de forma especialmente intensa.Lo que más le llama la atención, y asegura que coincide con la experiencia de sus compañeros, es lo persistente que resulta ese olor incluso después de una ducha. «Tras una intervención de este estilo, incluso después de haberte duchado dos o tres veces, cuando vuelves a sudar en casa hueles a humo como si estuviera incrustado en los poros de la piel», explica Rubén.Una técnica sin respaldo científico pero que podría llegar a ser de utilidad para un incendio graveSegún su experiencia, aunque reconoce no tener claro el respaldo científico exacto de esta observación, sudar de forma intensa tras la intervención y ducharse después parece marcar la diferencia: «La siguiente vez que sudes ya no hueles a humo si solamente te duchas o te bañas en la
