El Dr. Gerardo Ochoa, médico con doble especialidad en Anestesiología y Medicina Cardiovascular y fundador del método Glucosa en Balance, ha identificado durante su intervención en el podcast Tengo un Plan los cinco grandes saboteadores de la salud metabólica. Lejos de una lista interminable de prohibiciones, el especialista condensa sus más de veinte años de práctica clínica en un grupo muy concreto de productos que, según advierte, mantienen a la población en un estado de inflamación crónica y descontrol glucémico sin que muchas veces sea consciente de ello. Su criterio no se limita a medir los picos de azúcar en sangre tras las comidas: «No todo lo que enferma es lo que sube la glucosa», repite a lo largo de la conversación. El frente de los ultraprocesados y las grasas industriales Para el Dr. Ochoa, el primer puesto lo ocupan sin discusión los ultraprocesados. El especialista explica que estos productos nacen cuando la industria extrae componentes de alimentos naturales (como el azúcar de la caña o la fructosa de la fruta) y los recombina en formulaciones que eliminan la fibra y modifican por completo la estructura original del alimento. Esa manipulación, señala, impacta directamente en el metabolismo mucho más allá de las cifras de glucosa. El ejemplo más visual que propone son los cereales de caja: aunque algunos aparezcan etiquetados como sin azúcares añadidos, su base es arroz u otros granos refinados que pueden llegar a representar entre 80 y 86 gramos de carbohidrato por cada 100 gramos de producto, es decir, un 86% que el organismo convierte rápidamente en azúcar. De ahí su contundente recomendación: «Si viene embolsado, mejor hazlo a un lado». Como regla práctica, añade que cualquier envase con más de cinco ingredientes debería encender las alarmas. Junto a los ultraprocesados, el especialista sitúa a las grasas trans como el segundo enemigo mayor. Presentes en cadenas de comida rápida, frituras industriales y multitud de aperitivos, estas grasas no provocan una subida inmediata de glucosa pero sí «unos problemones en serio», en palabras textuales del médico. El tercer integrante de la lista lo conforman las harinas refinadas con gluten, cuya alta carga glucémica y capacidad inflamatoria ya habían sido objeto de debate previo en la misma entrevista. El entrevistador recogía así el consenso alcanzado hasta ese instante: «Hemos dicho hasta ahora ultraprocesados, hemos dicho el gluten, hemos dicho las grasas trans», a lo que Ochoa no opuso matiz alguno. El engaño de lo «light» y la trampa de lo natural El cuarto y quinto adversario metabólico rompen con la percepción común de lo saludable. Los edulcorantes sintéticos (sacarina, neotamo y acesulfamo K) encabezan este segundo bloque porque, pese a no elevar la glucosa, suponen un reto desconocido para el organismo. «Si yo estoy construyendo una casa y de repente traigo crayolas, ¿qué hago con las crayolas aquí?», ilustra el médico para ex
El experto desvela en el podcast ‘Tengo un Plan’ los alimentos cotidianos que disparan la inflamación y alteran la glucosa de forma silenciosa
El Dr. Gerardo Ochoa, médico con doble especialidad en Anestesiología y Medicina Cardiovascular y fundador del método Glucosa en Balance, ha identificado durante su intervención en el podcast Tengo un Plan los cinco grandes saboteadores de la salud metabólica.Lejos de una lista interminable de prohibiciones, el especialista condensa sus más de veinte años de práctica clínica en un grupo muy concreto de productos que, según advierte, mantienen a la población en un estado de inflamación crónica y descontrol glucémico sin que muchas veces sea consciente de ello. Su criterio no se limita a medir los picos de azúcar en sangre tras las comidas: «No todo lo que enferma es lo que sube la glucosa», repite a lo largo de la conversación.El frente de los ultraprocesados y las grasas industrialesPara el Dr. Ochoa, el primer puesto lo ocupan sin discusión los ultraprocesados. El especialista explica que estos productos nacen cuando la industria extrae componentes de alimentos naturales (como el azúcar de la caña o la fructosa de la fruta) y los recombina en formulaciones que eliminan la fibra y modifican por completo la estructura original del alimento.Esa manipulación, señala, impacta directamente en el metabolismo mucho más allá de las cifras de glucosa. El ejemplo más visual que propone son los cereales de caja: aunque algunos aparezcan etiquetados como sin azúcares añadidos, su base es arroz u otros granos refinados que pueden llegar a representar entre 80 y 86 gramos de carbohidrato por cada 100 gramos de producto, es decir, un 86% que el organismo convierte rápidamente en azúcar. De ahí su contundente recomendación: «Si viene embolsado, mejor hazlo a un lado». Como regla práctica, añade que cualquier envase con más de cinco ingredientes debería encender las alarmas.Junto a los ultraprocesados, el especialista sitúa a las grasas trans como el segundo enemigo mayor. Presentes en cadenas de comida rápida, frituras industriales y multitud de aperitivos, estas grasas no provocan una subida inmediata de glucosa pero sí «unos problemones en serio», en palabras textuales del médico.El tercer integrante de la lista lo conforman las harinas refinadas con gluten, cuya alta carga glucémica y capacidad inflamatoria ya habían sido objeto de debate previo en la misma entrevista. El entrevistador recogía así el consenso alcanzado hasta ese instante: «Hemos dicho hasta ahora ultraprocesados, hemos dicho el gluten, hemos dicho las grasas trans», a lo que Ochoa no opuso matiz alguno.El engaño de lo «light» y la trampa de lo naturalEl cuarto y quinto adversario metabólico rompen con la percepción común de lo saludable. Los edulcorantes sintéticos (sacarina, neotamo y acesulfamo K) encabezan este segundo bloque porque, pese a no elevar la glucosa, suponen un reto desconocido para el organismo. «Si yo estoy construyendo una casa y de repente traigo crayolas, ¿qué hago con las crayolas aquí?», ilustra el médico para explicar l
