Un estudio publicado por la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, en ‘The BMJ’ revela que el uso de agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), empleados para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, se asocia con un mayor riesgo de pérdida de cabello (alopecia) en adultos con diabetes tipo 2.
Aunque el riesgo absoluto es bajo, ser consciente de este posible efecto puede ayudar a fundamentar las decisiones compartidas sobre el tratamiento, afirman los investigadores.
Se ha informado que la alopecia es un posible efecto secundario de los agonistas del receptor de GLP-1, en particular de la semaglutida y la tirzepatida. Sin embargo, faltan estudios que evalúen el riesgo de alopecia asociado con los agonistas del receptor de GLP-1 en comparación con otros fármacos para la diabetes.
Para abordar esta cuestión, los investigadores utilizaron datos electrónicos de pacientes del Sistema de Salud de la Universidad de Pensilvania (Penn Medicine) para comparar las tasas de alopecia en adultos con diabetes tipo 2 que comenzaron a usar agonistas del receptor GLP-1 u otros tipos de medicamentos para la diabetes conocidos como inhibidores de SGLT-2 o inhibidores de DPP-4.
En total, se compararon 12.004 pacientes que utilizaban agonistas del receptor GLP-1 con 15.221 que utilizaban inhibidores de SGLT-2, y otros 11.964 usuarios de GLP-1 se compararon con 11.233 usuarios de inhibidores de DPP-4 entre enero de 2019 y septiembre de 2024.
En comparación con los usuarios de inhibidores de SGLT-2, los usuarios de agonistas del receptor de GLP-1 eran más jóvenes (edad media 58 frente a 65), tenían un índice de masa corporal más alto (36,2 frente a 32,3) y menores tasas de enfermedades cardiovasculares y renales crónicas. De manera similar, los usuarios de GLP-1 eran más jóvenes (edad media 58 frente a 67) y tenían un índice de masa corporal más alto (36,2 frente a 31,3) que los usuarios de inhibidores de DPP-4.
Tras ajustar por factores potencialmente influyentes como la edad, el sexo, la etnia, las afecciones preexistentes, el uso de otros medicamentos y el índice de masa corporal, el uso de agonistas del receptor GLP-1 se asoció con un riesgo de alopecia un 37% mayor que el uso de inhibidores de SGLT-2 (6,91 frente a 5,04 por cada 1.000 personas-año) y un riesgo un 68% mayor que el uso de inhibidores de DPP-4 (6,53 frente a 3,89 por cada 1.000 personas-año).
Análisis posteriores indicaron que la asociación era específica de la alopecia no cicatricial (donde los folículos pilosos permanecen intactos, dejando la posibilidad de que vuelvan a crecer), con un riesgo aumentado del 53% y del 72% en comparación con los inhibidores de SGLT-2 y los inhibidores de DPP-4, respectivamente.
Los autores señalan que la pérdida rápida de peso es un factor desencadenante bien conocido de la caída del cabello y que también puede provocar deficiencias de hierro o zinc, lo que altera el ciclo de crecimiento capilar. Indican que los cambios hormonales también podrían ser relevantes, aunque se necesitan más estudios para esclarecer los mecanismos subyacentes.
También reconocen varias limitaciones del estudio. Por ejemplo, la falta de información clínica limitó su capacidad para evaluar detalles como la gravedad, la extensión, la duración y la reversibilidad de la alopecia tras la interrupción del tratamiento. Tampoco pueden descartar la posibilidad de que otros factores no medidos hayan influido en sus resultados.
Sin embargo, afirman que se trató de un estudio riguroso basado en datos de alta calidad procedentes de una amplia cohorte representativa, y que los resultados fueron consistentes tras análisis adicionales, lo que sugiere que son fiables.
Por ello, concluyen: «Nuestros hallazgos amplían las señales de seguridad anecdóticas previas y proporcionan evidencia más sistemática para informar a los médicos sobre este posible efecto adverso».
Un estudio publicado por la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, en ‘The BMJ’ revela que el uso de agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), empleados para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, se asocia con un mayor riesgo de pérdida de cabello (alopecia) en adultos con diabetes tipo 2. Aunque el riesgo absoluto es bajo, ser consciente de este posible efecto puede ayudar a fundamentar las decisiones compartidas sobre el tratamiento, afirman los investigadores. Se ha informado que la alopecia es un posible efecto secundario de los agonistas del receptor de GLP-1, en particular de la semaglutida y la tirzepatida. Sin embargo, faltan estudios que evalúen el riesgo de alopecia asociado con los agonistas del receptor de GLP-1 en comparación con otros fármacos para la diabetes. Para abordar esta cuestión, los investigadores utilizaron datos electrónicos de pacientes del Sistema de Salud de la Universidad de Pensilvania (Penn Medicine) para comparar las tasas de alopecia en adultos con diabetes tipo 2 que comenzaron a usar agonistas del receptor GLP-1 u otros tipos de medicamentos para la diabetes conocidos como inhibidores de SGLT-2 o inhibidores de DPP-4. En total, se compararon 12.004 pacientes que utilizaban agonistas del receptor GLP-1 con 15.221 que utilizaban inhibidores de SGLT-2, y otros 11.964 usuarios de GLP-1 se compararon con 11.233 usuarios de inhibidores de DPP-4 entre enero de 2019 y septiembre de 2024. En comparación con los usuarios de inhibidores de SGLT-2, los usuarios de agonistas del receptor de GLP-1 eran más jóvenes (edad media 58 frente a 65), tenían un índice de masa corporal más alto (36,2 frente a 32,3) y menores tasas de enfermedades cardiovasculares y renales crónicas. De manera similar, los usuarios de GLP-1 eran más jóvenes (edad media 58 frente a 67) y tenían un índice de masa corporal más alto (36,2 frente a 31,3) que los usuarios de inhibidores de DPP-4. Tras ajustar por factores potencialmente influyentes como la edad, el sexo, la etnia, las afecciones preexistentes, el uso de otros medicamentos y el índice de masa corporal, el uso de agonistas del receptor GLP-1 se asoció con un riesgo de alopecia un 37% mayor que el uso de inhibidores de SGLT-2 (6,91 frente a 5,04 por cada 1.000 personas-año) y un riesgo un 68% mayor que el uso de inhibidores de DPP-4 (6,53 frente a 3,89 por cada 1.000 personas-año). Análisis posteriores indicaron que la asociación era específica de la alopecia no cicatricial (donde los folículos pilosos permanecen intactos, dejando la posibilidad de que vuelvan a crecer), con un riesgo aumentado del 53% y del 72% en comparación con los inhibidores de SGLT-2 y los inhibidores de DPP-4, respectivamente. Los autores señalan que la pérdida rápida de peso es un factor desencadenante bien conocido de la caída del cabello y que también puede provocar deficiencias de hierro o zinc, lo que altera el ciclo de crecimiento capilar. Indic
La alopecia es un posible efecto secundario de los agonistas del receptor de GLP-1
Un estudio publicado por la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, en ‘The BMJ’ revela que el uso de agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), empleados para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, se asocia con un mayor riesgo de pérdida de cabello (alopecia) en adultos con diabetes tipo 2.Aunque el riesgo absoluto es bajo, ser consciente de este posible efecto puede ayudar a fundamentar las decisiones compartidas sobre el tratamiento, afirman los investigadores.Se ha informado que la alopecia es un posible efecto secundario de los agonistas del receptor de GLP-1, en particular de la semaglutida y la tirzepatida. Sin embargo, faltan estudios que evalúen el riesgo de alopecia asociado con los agonistas del receptor de GLP-1 en comparación con otros fármacos para la diabetes.Para abordar esta cuestión, los investigadores utilizaron datos electrónicos de pacientes del Sistema de Salud de la Universidad de Pensilvania (Penn Medicine) para comparar las tasas de alopecia en adultos con diabetes tipo 2 que comenzaron a usar agonistas del receptor GLP-1 u otros tipos de medicamentos para la diabetes conocidos como inhibidores de SGLT-2 o inhibidores de DPP-4.En total, se compararon 12.004 pacientes que utilizaban agonistas del receptor GLP-1 con 15.221 que utilizaban inhibidores de SGLT-2, y otros 11.964 usuarios de GLP-1 se compararon con 11.233 usuarios de inhibidores de DPP-4 entre enero de 2019 y septiembre de 2024.En comparación con los usuarios de inhibidores de SGLT-2, los usuarios de agonistas del receptor de GLP-1 eran más jóvenes (edad media 58 frente a 65), tenían un índice de masa corporal más alto (36,2 frente a 32,3) y menores tasas de enfermedades cardiovasculares y renales crónicas. De manera similar, los usuarios de GLP-1 eran más jóvenes (edad media 58 frente a 67) y tenían un índice de masa corporal más alto (36,2 frente a 31,3) que los usuarios de inhibidores de DPP-4.Tras ajustar por factores potencialmente influyentes como la edad, el sexo, la etnia, las afecciones preexistentes, el uso de otros medicamentos y el índice de masa corporal, el uso de agonistas del receptor GLP-1 se asoció con un riesgo de alopecia un 37% mayor que el uso de inhibidores de SGLT-2 (6,91 frente a 5,04 por cada 1.000 personas-año) y un riesgo un 68% mayor que el uso de inhibidores de DPP-4 (6,53 frente a 3,89 por cada 1.000 personas-año).Análisis posteriores indicaron que la asociación era específica de la alopecia no cicatricial (donde los folículos pilosos permanecen intactos, dejando la posibilidad de que vuelvan a crecer), con un riesgo aumentado del 53% y del 72% en comparación con los inhibidores de SGLT-2 y los inhibidores de DPP-4, respectivamente.Los autores señalan que la pérdida rápida de peso es un factor desencadenante bien conocido de la caída del cabello y que también puede provocar deficiencias de hierro o zinc, lo que altera el ciclo de crecimiento capilar. Indican que l
