Prime Video estrena la comedia de acción «Los hermanos demolición», protagonizada por Dave Bautista y Jason Momoa
No son los hermanos Bros, Mario y Luigi, pero sus peripecias causan muchos más destrozos que las de los fontaneros de Nintendo. James y Jhonny, Dave Bautista y Jason Momoa, respectivamente, son «Los hermanos demolición» («The Wrecking Crew»), la comedia de acción que estrena Prime Video, dirigida por el portorriqueño Ángel Manuel Soto. Completan el reparto talentos de la talla de Morena Baccarin, Temuera Morrison, Claes Bang, Jacob Batalon, Frankie Adams, Miyavi y Stephen Root, entre otros.. La primera escena de la película es una pequeña muestra de la épica que nos depara el metraje, y muestra a una persona mayor huyendo por un laberinto de calles hasta que es atropellado y muere. Este momento actuará como catarsis para sus dos hijos, James y Jhonny, que, completamente opuestos en personalidad y alejados de toda relación durante años, necesitan de la intervención de las mujeres de la familia y acaban en el funeral dedicándose todo tipo de perlas dialécticas. Es precisamente la dinámica entre hermanos (y actores) lo que mueve toda la cinta, que destaca por su espectacularidad en las escenas de acción, su violencia en las peleas, su humor ácido en los diálogos y su cuidado de un escenario natural como es Hawái para aumentar la ambientación total.. La diferencia entre la manera de ser de cada hermano guiará a los espectadores en labores de concienzuda investigación, o bien latigazos de incoherencia mental. James es militar, disciplinado, amante esposo y estricto padre, confía en las autoridades y solo puedes herirle en el amor propio. Cada paso que da está medido y preautorizado por su propia ética personal incuestionable. En el otro extremo se encuentra Johnny, que es un «alma libre» en el sentido más amplio de la palabra, con sus gafas de sol, su melena al viento, su chupa de cuero, su birra en la mano y a lomos de una chopper. Es impulsivo, violento e irreverente. Por supuesto, su novia, (Baccarin) acaba de dejarle por ser un desastre y cura sus heridas con mucho alcohol, justo antes de que un ataque le ponga sobre la pista de que la muerte de su padre no fue un accidente ni mucho menos. Detrás de la trama, toda una infraestructura criminal, con un villano en lontananza (Bang), con decenas de secuaces de varias nacionalidades a su servicio.. Y por detrás de toda esta acción desenfrenada y muy loca, con especial predilección por las luchas en pasillos y sitios estrechos, subyace una crítica a la gentrificación, con pueblos indígenas hostigados por inversores con la vista puesta en el dinero que podrían conseguir si poseyeran las tierras. A cualquier precio. El cineasta demuestra que, entre escenas de acción y comedia, se puede hacer labor narrativa mostrando algo de la triste vida cotidiana de algunos habitantes de estos enclaves paradisíacos.. El mensaje de la película también incluye reconciliarse con un pasado erróneo, oscuro y equívoco y los valores que mantienen a las familias unidas, más cuando las dificultades asoman en forma de Yakuza o de exnovia cabreada. Los lazos entre los protagonistas principales permitirán que el final de la película camine hacia la apoteosis. Pero Soto no ha dejado al azar los momentos entre hermanos, dotados de un intercambio de señales alfa, golpes, puñaladas (verbales) y viejos rencores, hasta llegar a la escucha y el respeto. Juntos son imparables, tanto pegando como vacilando al personal. La escena en la que ambos se deshacen de su masculinidad y ego a golpes es el principio del fin para los enemigos de la familia. Ya sea sobre cuatro, ocho o 20 ruedas, la pareja se convierte en una masa musculada que reparte estopa sin medida, para intentar acabar de un plumazo con una situación injusta y un asesinato. El número de coches que salen volando en un momento del metraje es incontable.. Salvo la duración de la película, que intenta dar un espacio a cada momento del duelo de los hermanos, y resulta un pelín excesiva, nadie podría negar que la colaboración entre James y Jhonny podría ir más allá de saldar cuentas en la familia. Un par de superhéroes muy reales (Momoa llega a recibir buenas palizas) no es un mal reclamo para dos o tres películas solucionando problemas locales y defendiendo sus raíces, costumbres y la tierra de sus antepasados. Acción a raudales para disfrutar de la adrenalina a golpes para una reunión familiar.
No son los hermanos Bros, Mario y Luigi, pero sus peripecias causan muchos más destrozos que las de los fontaneros de Nintendo. James y Jhonny, Dave Bautista y Jason Momoa, respectivamente, son «Los hermanos demolición» («The Wrecking Crew»), la comedia de acción que estrena Prime Video, dirigida por el portorriqueño Ángel Manuel Soto. Completan el reparto talentos de la talla de Morena Baccarin, Temuera Morrison, Claes Bang, Jacob Batalon, Frankie Adams, Miyavi y Stephen Root, entre otros.. La primera escena de la película es una pequeña muestra de la épica que nos depara el metraje, y muestra a una persona mayor huyendo por un laberinto de calles hasta que es atropellado y muere. Este momento actuará como catarsis para sus dos hijos, James y Jhonny, que, completamente opuestos en personalidad y alejados de toda relación durante años, necesitan de la intervención de las mujeres de la familia y acaban en el funeral dedicándose todo tipo de perlas dialécticas. Es precisamente la dinámica entre hermanos (y actores) lo que mueve toda la cinta, que destaca por su espectacularidad en las escenas de acción, su violencia en las peleas, su humor ácido en los diálogos y su cuidado de un escenario natural como es Hawái para aumentar la ambientación total.. La diferencia entre la manera de ser de cada hermano guiará a los espectadores en labores de concienzuda investigación, o bien latigazos de incoherencia mental. James es militar, disciplinado, amante esposo y estricto padre, confía en las autoridades y solo puedes herirle en el amor propio. Cada paso que da está medido y preautorizado por su propia ética personal incuestionable. En el otro extremo se encuentra Johnny, que es un «alma libre» en el sentido más amplio de la palabra, con sus gafas de sol, su melena al viento, su chupa de cuero, su birra en la mano y a lomos de una chopper. Es impulsivo, violento e irreverente. Por supuesto, su novia, (Baccarin) acaba de dejarle por ser un desastre y cura sus heridas con mucho alcohol, justo antes de que un ataque le ponga sobre la pista de que la muerte de su padre no fue un accidente ni mucho menos. Detrás de la trama, toda una infraestructura criminal, con un villano en lontananza (Bang), con decenas de secuaces de varias nacionalidades a su servicio.. Y por detrás de toda esta acción desenfrenada y muy loca, con especial predilección por las luchas en pasillos y sitios estrechos, subyace una crítica a la gentrificación, con pueblos indígenas hostigados por inversores con la vista puesta en el dinero que podrían conseguir si poseyeran las tierras. A cualquier precio. El cineasta demuestra que, entre escenas de acción y comedia, se puede hacer labor narrativa mostrando algo de la triste vida cotidiana de algunos habitantes de estos enclaves paradisíacos.. El mensaje de la película también incluye reconciliarse con un pasado erróneo, oscuro y equívoco y los valores que mantienen a las familias unidas, más cuando las dificultades asoman en forma de Yakuza o de exnovia cabreada. Los lazos entre los protagonistas principales permitirán que el final de la película camine hacia la apoteosis. Pero Soto no ha dejado al azar los momentos entre hermanos, dotados de un intercambio de señales alfa, golpes, puñaladas (verbales) y viejos rencores, hasta llegar a la escucha y el respeto. Juntos son imparables, tanto pegando como vacilando al personal. La escena en la que ambos se deshacen de su masculinidad y ego a golpes es el principio del fin para los enemigos de la familia. Ya sea sobre cuatro, ocho o 20 ruedas, la pareja se convierte en una masa musculada que reparte estopa sin medida, para intentar acabar de un plumazo con una situación injusta y un asesinato. El número de coches que salen volando en un momento del metraje es incontable.. Salvo la duración de la película, que intenta dar un espacio a cada momento del duelo de los hermanos, y resulta un pelín excesiva, nadie podría negar que la colaboración entre James y Jhonny podría ir más allá de saldar cuentas en la familia. Un par de superhéroes muy reales (Momoa llega a recibir buenas palizas) no es un mal reclamo para dos o tres películas solucionando problemas locales y defendiendo sus raíces, costumbres y la tierra de sus antepasados. Acción a raudales para disfrutar de la adrenalina a golpes para una reunión familiar.
