Los padres de Sandra Peña, la menor sevillana que presuntamente se suicidó el pasado mes de octubre, han estado presentes en el magacín matinal de Antena 3, detallando todo lo sucedido con su hija
Semanas después de la muerte de su hija Sandra, de 14 años, tras sufrir acoso escolar, sus padres han decidido hablar públicamente en ‘Espejo Público’ para denunciar lo ocurrido y dar visibilidad a una situación que, aseguran, no fue atendida a tiempo. Con enorme dolor, relatan cómo afrontan la pérdida como «un aprendizaje diario», tratando de seguir adelante por su hijo, mientras conviven con una ausencia que describen como devastadora. Recuerdan a Sandra como una niña alegre, deportista y con amigos, rompiendo así el estereotipo de víctima aislada. Sin embargo, todo cambió cuando en junio confesó a su madre que estaba sufriendo insultos continuados sobre su físico y su orientación, una situación que se prolongó durante meses. La familia actuó, avisó al centro y solicitó medidas concretas, pero, según denuncian, nunca se aplicaron realmente.. El relato se vuelve especialmente duro al detallar lo ocurrido tras el verano. Aunque el colegio aseguró que activaría protocolos, la familia sostiene que no se tomaron medidas efectivas ni se informó a las familias implicadas. Sandra volvió a clase creyendo que todo estaba resuelto, pero se encontró con el mismo escenario.Esa sensación de abandono institucional es clave en su denuncia, que resume una frase contundente pronunciada en televisión: «No hicieron nada, miraron para otro lado». Los padres aseguran que incluso existían señales claras, como autolesiones y una carta de despedida escrita en el propio centro, sin que se activaran las alertas necesarias. Ahora, mientras la investigación sigue su curso, piden justicia y un cambio real para evitar más casos: que ninguna familia tenga que pasar por lo mismo y que el acoso escolar deje de minimizarse como «cosas de niños».
Semanas después de la muerte de su hija Sandra, de 14 años, tras sufrir acoso escolar, sus padres han decidido hablar públicamente en ‘Espejo Público’ para denunciar lo ocurrido y dar visibilidad a una situación que, aseguran, no fue atendida a tiempo. Con enorme dolor, relatan cómo afrontan la pérdida como «un aprendizaje diario», tratando de seguir adelante por su hijo, mientras conviven con una ausencia que describen como devastadora. Recuerdan a Sandra como una niña alegre, deportista y con amigos, rompiendo así el estereotipo de víctima aislada. Sin embargo, todo cambió cuando en junio confesó a su madre que estaba sufriendo insultos continuados sobre su físico y su orientación, una situación que se prolongó durante meses. La familia actuó, avisó al centro y solicitó medidas concretas, pero, según denuncian, nunca se aplicaron realmente.. El relato se vuelve especialmente duro al detallar lo ocurrido tras el verano. Aunque el colegio aseguró que activaría protocolos, la familia sostiene que no se tomaron medidas efectivas ni se informó a las familias implicadas. Sandra volvió a clase creyendo que todo estaba resuelto, pero se encontró con el mismo escenario. Esa sensación de abandono institucional es clave en su denuncia, que resume una frase contundente pronunciada en televisión: «No hicieron nada, miraron para otro lado». Los padres aseguran que incluso existían señales claras, como autolesiones y una carta de despedida escrita en el propio centro, sin que se activaran las alertas necesarias. Ahora, mientras la investigación sigue su curso, piden justicia y un cambio real para evitar más casos: que ninguna familia tenga que pasar por lo mismo y que el acoso escolar deje de minimizarse como «cosas de niños».
