Dolor menstrual así como durante las relaciones sexuales, problemas reproductivos y en ocasiones un sangrado uterino anómalo son alguno de los síntomas de la endometriosis. Pero también puede cursar de forma silenciosa. La presencia de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina es característica de esta patología crónica e inflamatoria. Y es que si el endometrio se desarrolla incorrectamente, puede asentarse en cualquier lugar del abdomen.. La prevalencia global es desconocida, pero se estima que afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres en edad reproductiva. A pesar de lo frecuente que es –alrededor de un millón de mujeres en España–, sigue siendo una de las enfermedades con mayor retraso diagnóstico, unos diez años de media.. Las pacientes con sospecha de endometriosis suelen consultar primero por dolor y segundo por problemas de fertilidad.. Su detección temprana resulta fundamental para que el tratamiento sea lo más efectivo posible. El problema es que no hay un análisis de sangre específico y, en fases iniciales, las lesiones no siempre se ven en una ecografía. Y no solo.. Primero «se tiene la falsa creencia de que es normal que la menstruación duela», cuando no tiene por qué, y segundo existe «una falta de conocimiento de esta enfermedad por parte de médicos de familia, ginecólogos y radiólogos». Así lo aseguran los autores del estudio «Análisis de la endometriosis de la radiología española», de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), avanzado a este suplemento y publicado en «Elsevier España».. Asociaciones científicas como la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología y la Sociedad Mundial de Endometriosis recomiendan realizar pruebas de imagen para su diagnóstico que incluyen ecografía transvaginal y resonancia magnética.. Sin embargo, la realidad es que casi la mitad de los radiólogos, el 48,4%, no se considera bien formado en resonancia magnética de endometriosis y el 75% no ha recibido formación específica. Esta es una de las conclusiones del estudio citado, avanza la doctora Ana Villanueva, especialista en radiología abdominal de la Seram y primera autora de la investigación.. Y no precisamente fácil. «Interpretar una resonancia magnética de endometriosis es lo más difícil que yo hago. Es difícil detectar esta afección porque la paciente no es consciente de que ese síntoma sea un síntoma, no lo reconoce como patológico. Y luego cuando se queja de un síntoma tiene que ir al médico y ya sea el de familia o después el ginecólogo tiene que saber que para el diagnóstico primero se pide una ecografía transvaginal que en España hace el ginecólogo, cuando la deberíamos hacer los radiólogos al igual que sucede en Francia, Canadá, EE UU, Argentina, Brasil…», afirma Villanueva.. «En algunos casos –continúa la doctora– requiere realizar una resonancia, bien porque hay dudas tras la eco o bien porque la paciente va a quirófano y así se tiene una visión amplia de la zona (mapeo prequirúrgico)». En ese caso, la resonancia la hace el radiólogo.. Y esta, como recuerda la especialista, es difícil de interpretar porque la anatomía de la pelvis es compleja y porque es una enfermedad multifocal en muchas zonas de la pelvis».. Como reconoce Villanueva, «los radiólogos no tienen mucha formación al respecto por lo que te cuesta ver lo que no estás acostumbrado a ver. Además, el informe a realizar es complicado, ya que exige identificar dónde tiene o no, el grado de afectación y qué repercusión tiene, si daña estructuras, porque eso condiciona el tratamiento a elegir».. Unos conocimientos para los cuales no basta con hacer la carrera de medicina y la residencia en radiología. En el caso de Villanueva ella se marchó dos años a Canadá para hacer la subespecialización y el doctorado al respecto.. El estudio también denuncia que más del 80% de los participantes de la encuesta –160 respuestas válidas– afirma no disponer de comités multidisciplinares en su centro y el 80% no utiliza informes estructurados.. Tampoco se emplea en todos los casos un protocolo específico para la resonancia magnética de endometriosis. Así, según este análisis, un 24% no lo hace, siendo las prácticas de preparación del paciente muy variable entre los distintos hospitales.. Ante esta realidad, los autores del estudio concluyen que la formación insuficiente, la falta de protocolos estandarizados y la escasa participación en los comités multidisciplinares podrían contribuir al retraso en el diagnóstico de la endometriosis en España y un manejo subóptimo de estas pacientes. Mejorar estos aspectos podría optimizar el abordaje diagnóstico y terapéutico de esa enfermedad compleja.
Así lo reconoce casi la mitad de los participantes de un análisis. Además, el 24% no aplica un protocolo específico para la resonancia magnética
Dolor menstrual así como durante las relaciones sexuales, problemas reproductivos y en ocasiones un sangrado uterino anómalo son alguno de los síntomas de la endometriosis. Pero también puede cursar de forma silenciosa. La presencia de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina es característica de esta patología crónica e inflamatoria. Y es que si el endometrio se desarrolla incorrectamente, puede asentarse en cualquier lugar del abdomen.. La prevalencia global es desconocida, pero se estima que afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres en edad reproductiva. A pesar de lo frecuente que es –alrededor de un millón de mujeres en España–, sigue siendo una de las enfermedades con mayor retraso diagnóstico, unos diez años de media.. Las pacientes con sospecha de endometriosis suelen consultar primero por dolor y segundo por problemas de fertilidad.. Su detección temprana resulta fundamental para que el tratamiento sea lo más efectivo posible. El problema es que no hay un análisis de sangre específico y, en fases iniciales, las lesiones no siempre se ven en una ecografía. Y no solo.. Primero «se tiene la falsa creencia de que es normal que la menstruación duela», cuando no tiene por qué, y segundo existe «una falta de conocimiento de esta enfermedad por parte de médicos de familia, ginecólogos y radiólogos». Así lo aseguran los autores del estudio «Análisis de la endometriosis de la radiología española», de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram), avanzado a este suplemento y publicado en «Elsevier España».. Asociaciones científicas como la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología y la Sociedad Mundial de Endometriosis recomiendan realizar pruebas de imagen para su diagnóstico que incluyen ecografía transvaginal y resonancia magnética.. Sin embargo, la realidad es que casi la mitad de los radiólogos, el 48,4%, no se considera bien formado en resonancia magnética de endometriosis y el 75% no ha recibido formación específica. Esta es una de las conclusiones del estudio citado, avanza la doctora Ana Villanueva, especialista en radiología abdominal de la Seram y primera autora de la investigación.. Y no precisamente fácil. «Interpretar una resonancia magnética de endometriosis es lo más difícil que yo hago. Es difícil detectar esta afección porque la paciente no es consciente de que ese síntoma sea un síntoma, no lo reconoce como patológico. Y luego cuando se queja de un síntoma tiene que ir al médico y ya sea el de familia o después el ginecólogo tiene que saber que para el diagnóstico primero se pide una ecografía transvaginal que en España hace el ginecólogo, cuando la deberíamos hacer los radiólogos al igual que sucede en Francia, Canadá, EE UU, Argentina, Brasil…», afirma Villanueva.. «En algunos casos –continúa la doctora– requiere realizar una resonancia, bien porque hay dudas tras la eco o bien porque la paciente va a quirófano y así se tiene una visión amplia de la zona (mapeo prequirúrgico)». En ese caso, la resonancia la hace el radiólogo.. Y esta, como recuerda la especialista, es difícil de interpretar porque la anatomía de la pelvis es compleja y porque es una enfermedad multifocal en muchas zonas de la pelvis».. Como reconoce Villanueva, «los radiólogos no tienen mucha formación al respecto por lo que te cuesta ver lo que no estás acostumbrado a ver. Además, el informe a realizar es complicado, ya que exige identificar dónde tiene o no, el grado de afectación y qué repercusión tiene, si daña estructuras, porque eso condiciona el tratamiento a elegir».. Unos conocimientos para los cuales no basta con hacer la carrera de medicina y la residencia en radiología. En el caso de Villanueva ella se marchó dos años a Canadá para hacer la subespecialización y el doctorado al respecto.. El estudio también denuncia que más del 80% de los participantes de la encuesta –160 respuestas válidas– afirma no disponer de comités multidisciplinares en su centro y el 80% no utiliza informes estructurados.. Tampoco se emplea en todos los casos un protocolo específico para la resonancia magnética de endometriosis. Así, según este análisis, un 24% no lo hace, siendo las prácticas de preparación del paciente muy variable entre los distintos hospitales.. Ante esta realidad, los autores del estudio concluyen que la formación insuficiente, la falta de protocolos estandarizados y la escasa participación en los comités multidisciplinares podrían contribuir al retraso en el diagnóstico de la endometriosis en España y un manejo subóptimo de estas pacientes. Mejorar estos aspectos podría optimizar el abordaje diagnóstico y terapéutico de esa enfermedad compleja.
