La salud mental engloba trastornos muy distintos entre sí, y aunque muchos cuentan con tratamientos eficaces y una evolución favorable, existen determinadas patologías psicológicas que resultan especialmente complejas de abordar. Algunas presentan síntomas muy resistentes, otras dificultan el vínculo terapéutico y varias requieren de la necesidad de unos tratamientos que pueden llegar a durar más de un año.
Para ofrecer más detalles sobre este tema, ‘Harits’, conocido en redes como @psicologo.moderno, ha enumerado los que son, a su juicio, algunos de los trastornos psicológicos más difíciles de tratar.
Los cinco trastornos psicológicos más complicados de tratar
El primero que menciona es el trastorno narcisista de la personalidad, una alteración que suele caracterizarse por la falta de autocrítica y por una visión muy distorsionada de las relaciones personales. «Esta persona no se suele dar cuenta de que tiene un problema», explica el especialista. Según detalla, quienes acuden a terapia frecuentemente lo hacen señalando a los demás como responsables de su malestar. «Suelen culpar a su pareja, a su familia o a sus hijos», comenta
Harits también destaca el trastorno límite de la personalidad, una patología marcada por una gran inestabilidad emocional y un intenso miedo al abandono. El psicólogo señala que muchas personas con este diagnóstico desean ayuda, pero al mismo tiempo sienten temor a abrirse emocionalmente. «Tienen creencias de que les van a hacer daño», afirma.
Otro de los trastornos que considera especialmente complejos es el trastorno obsesivo compulsivo, conocido como TOC. En este caso, el problema reside en que la persona suele reconocer que sus pensamientos o conductas no tienen lógica, pero aun así siente una ansiedad tan intensa que le resulta muy difícil frenarlos. «Aunque saben que sus creencias son irracionales, cambiar el impulso cuesta muchísimo», explica.
La lista continúa con el trastorno bipolar, una enfermedad mental en la que se alternan episodios depresivos con fases de euforia extrema o manía. Según el especialista, el importante componente genético que presenta esta patología hace que, incluso con esfuerzo personal y tratamiento psicológico, muchos pacientes necesiten apoyo farmacológico durante largos periodos de tiempo. «Los episodios de manía son en gran parte genéticos», subraya.
Por último, Harits menciona el trastorno antisocial de la personalidad y, en general, otros trastornos de personalidad que se desarrollan desde edades tempranas. En estos casos, las creencias, comportamientos y formas de relacionarse están profundamente arraigadas desde la infancia, lo que hace que los cambios psicológicos sean especialmente lentos y complejos. «Son creencias muy inflexibles», matiza.
La salud mental engloba trastornos muy distintos entre sí, y aunque muchos cuentan con tratamientos eficaces y una evolución favorable, existen determinadas patologías psicológicas que resultan especialmente complejas de abordar. Algunas presentan síntomas muy resistentes, otras dificultan el vínculo terapéutico y varias requieren de la necesidad de unos tratamientos que pueden llegar a durar más de un año.. Para ofrecer más detalles sobre este tema, ‘Harits’, conocido en redes como @psicologo.moderno, ha enumerado los que son, a su juicio, algunos de los trastornos psicológicos más difíciles de tratar.. Los cinco trastornos psicológicos más complicados de tratar. El primero que menciona es el trastorno narcisista de la personalidad, una alteración que suele caracterizarse por la falta de autocrítica y por una visión muy distorsionada de las relaciones personales. «Esta persona no se suele dar cuenta de que tiene un problema», explica el especialista. Según detalla, quienes acuden a terapia frecuentemente lo hacen señalando a los demás como responsables de su malestar. «Suelen culpar a su pareja, a su familia o a sus hijos», comenta. Harits también destaca el trastorno límite de la personalidad, una patología marcada por una gran inestabilidad emocional y un intenso miedo al abandono. El psicólogo señala que muchas personas con este diagnóstico desean ayuda, pero al mismo tiempo sienten temor a abrirse emocionalmente. «Tienen creencias de que les van a hacer daño», afirma.. Otro de los trastornos que considera especialmente complejos es el trastorno obsesivo compulsivo, conocido como TOC. En este caso, el problema reside en que la persona suele reconocer que sus pensamientos o conductas no tienen lógica, pero aun así siente una ansiedad tan intensa que le resulta muy difícil frenarlos. «Aunque saben que sus creencias son irracionales, cambiar el impulso cuesta muchísimo», explica.. La lista continúa con el trastorno bipolar, una enfermedad mental en la que se alternan episodios depresivos con fases de euforia extrema o manía. Según el especialista, el importante componente genético que presenta esta patología hace que, incluso con esfuerzo personal y tratamiento psicológico, muchos pacientes necesiten apoyo farmacológico durante largos periodos de tiempo. «Los episodios de manía son en gran parte genéticos», subraya.. Por último, Harits menciona el trastorno antisocial de la personalidad y, en general, otros trastornos de personalidad que se desarrollan desde edades tempranas. En estos casos, las creencias, comportamientos y formas de relacionarse están profundamente arraigadas desde la infancia, lo que hace que los cambios psicológicos sean especialmente lentos y complejos. «Son creencias muy inflexibles», matiza.
Un psicólogo explica cuáles presentan mayor complejidad clínica debido a su resistencia terapéutica, el impacto emocional y la dificultad para modificar conductas
La salud mental engloba trastornos muy distintos entre sí, y aunque muchos cuentan con tratamientos eficaces y una evolución favorable, existen determinadas patologías psicológicas que resultan especialmente complejas de abordar. Algunas presentan síntomas muy resistentes, otras dificultan el vínculo terapéutico y varias requieren de la necesidad de unos tratamientos que pueden llegar a durar más de un año.. Para ofrecer más detalles sobre este tema, ‘Harits’, conocido en redes como @psicologo.moderno, ha enumerado los que son, a su juicio, algunos de los trastornos psicológicos más difíciles de tratar.. El primero que menciona es el trastorno narcisista de la personalidad, una alteración que suele caracterizarse por la falta de autocrítica y por una visión muy distorsionada de las relaciones personales. «Esta persona no se suele dar cuenta de que tiene un problema», explica el especialista. Según detalla, quienes acuden a terapia frecuentemente lo hacen señalando a los demás como responsables de su malestar. «Suelen culpar a su pareja, a su familia o a sus hijos», comenta. Harits también destaca el trastorno límite de la personalidad, una patología marcada por una gran inestabilidad emocional y un intenso miedo al abandono. El psicólogo señala que muchas personas con este diagnóstico desean ayuda, pero al mismo tiempo sienten temor a abrirse emocionalmente. «Tienen creencias de que les van a hacer daño», afirma.. Otro de los trastornos que considera especialmente complejos es el trastorno obsesivo compulsivo, conocido como TOC. En este caso, el problema reside en que la persona suele reconocer que sus pensamientos o conductas no tienen lógica, pero aun así siente una ansiedad tan intensa que le resulta muy difícil frenarlos. «Aunque saben que sus creencias son irracionales, cambiar el impulso cuesta muchísimo», explica.. La lista continúa con el trastorno bipolar, una enfermedad mental en la que se alternan episodios depresivos con fases de euforia extrema o manía. Según el especialista, el importante componente genético que presenta esta patología hace que, incluso con esfuerzo personal y tratamiento psicológico, muchos pacientes necesiten apoyo farmacológico durante largos periodos de tiempo. «Los episodios de manía son en gran parte genéticos», subraya.. Por último, Harits menciona el trastorno antisocial de la personalidad y, en general, otros trastornos de personalidad que se desarrollan desde edades tempranas. En estos casos, las creencias, comportamientos y formas de relacionarse están profundamente arraigadas desde la infancia, lo que hace que los cambios psicológicos sean especialmente lentos y complejos. «Son creencias muy inflexibles», matiza.
