Amazon’s Prime Video has just released its new French-Italian original film starring Stanley Tucci, about the perfect heist of the Mona Lisa by Leonardo da Vinci at the Louvre Museum.
El 21 de agosto de 1911, Vincenzo Peruggia salió del Museo del Louvre de París con el cuadro de la Mona Lisa. El 19 de octubre de 2025, el museo parisino sufrió un robo de piezas históricas de las joyas de la corona de Francia valoradas en 88 millones de euros, cuando seis días antes se había estado rodando la nueva película de Prime Video, «Masterplan», ficción francoitaliana protagonizada por el nominado al Oscar® Stanley Tucci, junto a Simona Tabasco y Victor Belmondo.
La cinta comienza presentándonos a dos prometedores jóvenes que se codean con el robo de guante blanco. Por un lado, Chiara (Tabasco) experta italiana en colarse en cualquier sistema informático o de seguridad sin tener que mancharse las manos. Por el otro, Jay (Belmondo), un especialista francés en explosivos con quizá menos trabajos delicados. Ambos reciben su siguiente encargo, que —casualmente— es el mismo. Tras realizarlo, conocen a su interesado anfitrión, un legendario ladrón que se presenta como Roger Cavendish (Tucci), y que tiene entre sus planes más inmediatos el robo del cuadro de Leonardo da Vinci.
Cuando la situación se vuelve incómoda, tanto por la invitación como por el objeto a robar, Roger les confiesa a los jóvenes que son hermanos de distinta madre, y que él es su padre. Añade así una capa más a la trama que lo convierte en una cuestión de familia. Pero Chiara y Jay están muy lejos de saber trabajar en equipo, puesto que llevan años sacándose las castañas del fuego ellos solos. Bajo la tutela de su nuevo padre, esta nueva familia tendrá que aprender a trabajar en equipo y a no matarse en el proceso, si quieren tener alguna posibilidad de llevar a cabo el que sería el golpe del siglo.
Rodada en gran parte en exteriores entre Francia e Italia, juega constantemente con los choques entre los dos protagonistas más jóvenes, que intentan establecer el tono de su recién estrenada relación laboral, pero en la que existe algún tipo de fascinación entre ambos. Para añadir más leña al fuego, la trama pone su punto focal en uno de los cuadros más famosos del mundo y en su robo, lo que multiplica por diez la expectación sobre el plan —que siempre lleva gestándose años—, las herramientas, los puntos de acceso, el transporte y el plan de huida. Y como tercer e ineludible pilar de «Masterplan», está el maestro de ceremonias, un Tucci espléndido y abigotado que realiza tal cabriola de personificación que se hará tan reconocible para el espectador que este olvidará que es solo otro papel. Esto funciona porque el actor americano de ascendencia italiana domina a la perfección el papel de hombre sofisticado con gran conocimiento del mundillo del robo de guante blanco y que aporta una aparente serenidad que realmente oculta intenciones difíciles de descifrar.
Por lo demás, la película, como la historia de la que nace, es deliberadamente extravagante y utiliza la relación familiar entre los protagonistas para hilar convenientemente todas las posibilidades cómicas que ofrece mezclar persecuciones y escenas de peleas con la evidente rivalidad familiar, que no hace sino añadir más conflictos a la historia. Si hay un pero, en este caso es repetir en varias ocasiones el uso de las disputas familiares entre hermanos o con su padre para mezclarlos entre las distintas fases del robo. «Masterplan» funciona acomodándose perfectamente al género del «heist movie» o películas de atracos o robos. La edición nos permite observar el robo tanto con antelación, en su planificación, como en su ejecución, involucrando desde una pizarra al espectador desde el minuto uno. También juega perfectamente la baza de guardarse algunas sorpresas para el final; un giro de guion que funcione como la gran traca.
La película tiene una primera parte que cumple con creces su labor de mantenerte en su visualización, y las escenas de los robos mantendrán la atención hasta los últimos minutos.
El 21 de agosto de 1911, Vincenzo Peruggia salió del Museo del Louvre de París con el cuadro de la Mona Lisa. El 19 de octubre de 2025, el museo parisino sufrió un robo de piezas históricas de las joyas de la corona de Francia valoradas en 88 millones de euros, cuando seis días antes se había estado rodando la nueva película de Prime Video, «Masterplan», ficción francoitaliana protagonizada por el nominado al Oscar Stanley Tucci, junto a Simona Tabasco y Victor Belmondo.
La cinta comienza presentándonos a dos prometedores jóvenes que se codean con el robo de guante blanco. Por un lado, Chiara (Tabasco) experta italiana en colarse en cualquier sistema informático o de seguridad sin tener que mancharse las manos. Por el otro, Jay (Belmondo), un especialista francés en explosivos con quizá menos trabajos delicados. Ambos reciben su siguiente encargo, que —casualmente— es el mismo. Tras realizarlo, conocen a su interesado anfitrión, un legendario ladrón que se presenta como Roger Cavendish (Tucci), y que tiene entre sus planes más inmediatos el robo del cuadro de Leonardo da Vinci.
Cuando la situación se vuelve incómoda, tanto por la invitación como por el objeto a robar, Roger les confiesa a los jóvenes que son hermanos de distinta madre, y que él es su padre. Añade así una capa más a la trama que lo convierte en una cuestión de familia. Pero Chiara y Jay están muy lejos de saber trabajar en equipo, puesto que llevan años sacándose las castañas del fuego ellos solos. Bajo la tutela de su nuevo padre, esta nueva familia tendrá que aprender a trabajar en equipo y a no matarse en el proceso, si quieren tener alguna posibilidad de llevar a cabo el que sería el golpe del siglo.
Rodada en gran parte en exteriores entre Francia e Italia, juega constantemente con los choques entre los dos protagonistas más jóvenes, que intentan establecer el tono de su recién estrenada relación laboral, pero en la que existe algún tipo de fascinación entre ambos. Para añadir más leña al fuego, la trama pone su punto focal en uno de los cuadros más famosos del mundo y en su robo, lo que multiplica por diez la expectación sobre el plan —que siempre lleva gestándose años—, las herramientas, los puntos de acceso, el transporte y el plan de huida. Y como tercer e ineludible pilar de «Masterplan», está el maestro de ceremonias, un Tucci espléndido y abigotado que realiza tal cabriola de personificación que se hará tan reconocible para el espectador que este olvidará que es solo otro papel. Esto funciona porque el actor americano de ascendencia italiana domina a la perfección el papel de hombre sofisticado con gran conocimiento del mundillo del robo de guante blanco y que aporta una aparente serenidad que realmente oculta intenciones difíciles de descifrar.
Por lo demás, la película, como la historia de la que nace, es deliberadamente extravagante y utiliza la relación familiar entre los protagonistas para hilar convenientemente todas las posibilidades cómicas que ofrece mezclar persecuciones y escenas de peleas con la evidente rivalidad familiar, que no hace sino añadir más conflictos a la historia. Si hay un pero, en este caso es repetir en varias ocasiones el uso de las disputas familiares entre hermanos o con su padre para mezclarlos entre las distintas fases del robo. «Masterplan» funciona acomodándose perfectamente al género del «heist movie» o películas de atracos o robos. La edición nos permite observar el robo tanto con antelación, en su planificación, como en su ejecución, involucrando desde una pizarra al espectador desde el minuto uno. También juega perfectamente la baza de guardarse algunas sorpresas para el final; un giro de guion que funcione como la gran traca.
La película tiene una primera parte que cumple con creces su labor de mantenerte en su visualización, y las escenas de los robos mantendrán la atención hasta los últimos minutos.
