Los bares y restaurantes de Galapagar y del centro de Madrid tienen cada vez más dificultades para encontrar personal. Las jornadas exigentes, los turnos partidos y la estacionalidad del trabajo hacen que resulte complicado cubrir puestos de camareros y cocineros.
El problema quedó reflejado en un reportaje emitido en Espejo Público, donde varios hosteleros explicaron la falta de personal que atraviesa el sector.
En Galapagar, en la sierra madrileña, el hostelero Plácido lo resume con claridad: “Necesito seis personas, entre cocina y sala, y si aparecieran ahora mismo las contrataría”.
Los horarios, el gran problema
Según explica, el principal obstáculo son los horarios de la hostelería. Los turnos partidos y el trabajo en verano, cuando el sector tiene más actividad, chocan con quienes buscan jornadas más estables o vacaciones en esos meses.
Miguel, cocinero con 40 años de experiencia, coincide en ese diagnóstico: “El sueldo no está mal, pero los horarios son duros y no todo el mundo quiere”. Verónica añade que las jornadas suelen ser de ocho horas y que las horas extra se pagan, aunque reconoce que cada vez cuesta más encontrar personal.
A esto se suma la competencia entre negocios para captar trabajadores. Algunos empresarios aseguran que hay locales que intentan fichar empleados de otros ofreciendo mejores condiciones o mayor flexibilidad horaria.
En el centro de Madrid, la situación es parecida. Luisma, propietario de un bar, asegura que contrataría a tres personas de inmediato si hubiera candidatos. Sin embargo, muchos aspirantes ponen condiciones difíciles de encajar en el sector, como evitar fines de semana o trabajar solo en horario de mañana.
Según explica, entre sueldo y cotizaciones los empleados reciben alrededor de 2.000 euros brutos, lo que se traduce en unos 1.400 euros netos. Maite, camarera, cuenta que su turno suele ir “de las 14:00 hasta el cierre”, lo que puede suponer jornadas de nueve o diez horas.
La situación refleja también un cambio en las prioridades laborales. Muchos trabajadores buscan horarios más estables y mayor conciliación, algo difícil de encontrar en un sector marcado por los turnos largos y el trabajo en fines de semana y verano.
Los bares y restaurantes de Galapagar y del centro de Madrid tienen cada vez más dificultades para encontrar personal. Las jornadas exigentes, los turnos partidos y la estacionalidad del trabajo hacen que resulte complicado cubrir puestos de camareros y cocineros.. El problema quedó reflejado en un reportaje emitido en Espejo Público, donde varios hosteleros explicaron la falta de personal que atraviesa el sector.. En Galapagar, en la sierra madrileña, el hostelero Plácido lo resume con claridad: “Necesito seis personas, entre cocina y sala, y si aparecieran ahora mismo las contrataría”.. Los horarios, el gran problema. Según explica, el principal obstáculo son los horarios de la hostelería. Los turnos partidos y el trabajo en verano, cuando el sector tiene más actividad, chocan con quienes buscan jornadas más estables o vacaciones en esos meses.. Miguel, cocinero con 40 años de experiencia, coincide en ese diagnóstico: “El sueldo no está mal, pero los horarios son duros y no todo el mundo quiere”. Verónica añade que las jornadas suelen ser de ocho horas y que las horas extra se pagan, aunque reconoce que cada vez cuesta más encontrar personal.. A esto se suma la competencia entre negocios para captar trabajadores. Algunos empresarios aseguran que hay locales que intentan fichar empleados de otros ofreciendo mejores condiciones o mayor flexibilidad horaria.. En el centro de Madrid, la situación es parecida. Luisma, propietario de un bar, asegura que contrataría a tres personas de inmediato si hubiera candidatos. Sin embargo, muchos aspirantes ponen condiciones difíciles de encajar en el sector, como evitar fines de semana o trabajar solo en horario de mañana.. Según explica, entre sueldo y cotizaciones los empleados reciben alrededor de 2.000 euros brutos, lo que se traduce en unos 1.400 euros netos. Maite, camarera, cuenta que su turno suele ir “de las 14:00 hasta el cierre”, lo que puede suponer jornadas de nueve o diez horas.. La situación refleja también un cambio en las prioridades laborales. Muchos trabajadores buscan horarios más estables y mayor conciliación, algo difícil de encontrar en un sector marcado por los turnos largos y el trabajo en fines de semana y verano.
Turnos partidos, fines de semana y jornadas largas complican cada vez más cubrir puestos en bares y restaurantes. Varios hosteleros aseguran que la falta de personal se ha convertido en uno de los principales problemas del sector
Los bares y restaurantes de Galapagar y del centro de Madrid tienen cada vez más dificultades para encontrar personal. Las jornadas exigentes, los turnos partidos y la estacionalidad del trabajo hacen que resulte complicado cubrir puestos de camareros y cocineros.. El problema quedó reflejado en un reportaje emitido en Espejo Público, donde varios hosteleros explicaron la falta de personal que atraviesa el sector.. En Galapagar, en la sierra madrileña, el hostelero Plácido lo resume con claridad: “Necesito seis personas, entre cocina y sala, y si aparecieran ahora mismo las contrataría”.. Según explica, el principal obstáculo son los horarios de la hostelería. Los turnos partidos y el trabajo en verano, cuando el sector tiene más actividad, chocan con quienes buscan jornadas más estables o vacaciones en esos meses.. Miguel, cocinero con 40 años de experiencia, coincide en ese diagnóstico: “El sueldo no está mal, pero los horarios son duros y no todo el mundo quiere”. Verónica añade que las jornadas suelen ser de ocho horas y que las horas extra se pagan, aunque reconoce que cada vez cuesta más encontrar personal.. A esto se suma la competencia entre negocios para captar trabajadores. Algunos empresarios aseguran que hay locales que intentan fichar empleados de otros ofreciendo mejores condiciones o mayor flexibilidad horaria.. En el centro de Madrid, la situación es parecida. Luisma, propietario de un bar, asegura que contrataría a tres personas de inmediato si hubiera candidatos. Sin embargo, muchos aspirantes ponen condiciones difíciles de encajar en el sector, como evitar fines de semana o trabajar solo en horario de mañana.. Según explica, entre sueldo y cotizaciones los empleados reciben alrededor de 2.000 euros brutos, lo que se traduce en unos 1.400 euros netos. Maite, camarera, cuenta que su turno suele ir “de las 14:00 hasta el cierre”, lo que puede suponer jornadas de nueve o diez horas.. La situación refleja también un cambio en las prioridades laborales. Muchos trabajadores buscan horarios más estables y mayor conciliación, algo difícil de encontrar en un sector marcado por los turnos largos y el trabajo en fines de semana y verano.
