Olivier Savignac tenía 13 años cuando fue víctima de abusos sexuales durante un campamento para jóvenes en los Pirineos, cerca de Lourdes. Era el verano de 1993 y el responsable del campamento era el sacerdote Pierre de Castelet, entonces de 44 años. Con el pretexto de hacer revisiones médicas, el religioso convocaba a los adolescentes para verlos en privado, desnudarlos y tocar sus genitales. Así logró abusar de 11 de ellos, incluyendo al joven Olivier.
Durante años, Savignac guardó silencio. Pero en 2008 decidió escribir al entonces obispo de Orléans, André Fort, para contarle lo sucedido. Sin embargo, no hubo reacción. No hubo denuncia, ni castigo. Su insistencia terminó abriendo un proceso judicial que terminó en 2018 con la condena de Pierre de Castelet a tres años de prisión. El antiguo obispo Fort también fue condenado a ocho meses de prisión suspendida por no haber denunciado los hechos ante las autoridades. Habían pasado 25 años de aquel abuso.
Para Savignac, la condena no fue un final. Fue el punto de partida para crear la asociación Parler et Revivre (Hablar y Revivir), dedicada al acompañamiento de víctimas de abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia.
Hoy, a sus 46 años, Savignac sigue describiendo su recorrido como el «combate de toda una vida». Pero es precisamente desde esa experiencia de lucha que el activista observa con desconfianza el encuentro que León XIV sostendrá este domingo con siete víctimas de abusos sexuales en Lourdes. En la entrevista concedida a LA RAZÓN, Savignac no cuestiona que el Papa escuche a las víctimas. Lo que cuestiona es cómo se ha organizado el encuentro y la falta de perspectiva de una acción concreta. «Lo que vemos aquí es una instrumentalización de las víctimas. Esto refleja el desprecio actual de la Iglesia de Francia hacia todo el trabajo que se ha hecho durante diez años», afirma Savignac, que considera que el encuentro es insuficiente y lamenta que no incluya a las organizaciones que llevan años trabajando sobre el problema y elaborando propuestas para la Iglesia. «Las víctimas llevan años siendo escuchadas. La pregunta es: ¿y los actos? Lo que esperamos ahora son acciones y un compromiso renovado».
Savignac recuerda que hace ocho años participó en Lourdes en un grupo de víctimas que reclamaba a los obispos franceses una política específica contra la violencia sexual. Aquel trabajo contribuyó a la creación de la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia, la Ciase, y posteriormente en distintos mecanismos de reconocimiento y reparación. Para él, volver a «solo escuchar a las víctimas» es retroceder en el tiempo. «Durante años hemos trabajado con las instituciones. Hemos construido cosas con la Conferencia Episcopal Francesa y con la Conferencia de Religiosos de Francia. Somos víctimas expertas y tenemos propuestas concretas», afirma Savignac, reiterando que las asociaciones de víctimas deberían haber tenido un lugar en el encuentro con León XIV. No sólo para contar sus historias, sino para aportar su experiencia.
Olivier Savignac teme que se repita lo que una vez vivió en Roma: en 2019 viajó al Vaticano junto a representantes de una docena de organizaciones internacionales de víctimas que esperaban encontrarse con el Papa Francisco. Pero el Pontífice no se presentó. Fueron recibidos por personas de su entorno. «Teníamos propuestas concretas y después no pasó nada», recuerda. De ahí su desconfianza ante una reunión que, a su juicio, puede convertirse en un gesto simbólico sin consecuencias.
«¿Para qué sirve escuchar a las víctimas si al mismo tiempo se desmonta la política que se ha venido construyendo?», se pregunta Savignac. Uno de los ejemplos que más le preocupa es el cierre, a finales de agosto, de la Instancia Nacional de Reconocimiento y Reparación de Francia (INIR) y su sustitución por una estructura de acompañamiento. Savignac considera que el cambio supone retroceder en el reconocimiento institucional de las víctimas. «Estamos borrando el reconocimiento, estamos borrando la reparación. Es una mascarada».
También exige que el Vaticano vuelva a escuchar a quienes estudiaron los mecanismos de los abusos. Menciona el trabajo de la Ciase y de su presidente, Jean-Marc Sauvé. Según Savignac, «la Iglesia tiene que enfrentarse a los mecanismos de los agresores. No podemos hablar solamente de las víctimas».
Según las estimaciones de la Ciase, unas 330.000 personas han sufrido violencia sexual vinculada a la Iglesia en Francia entre 1950 y 2020 y los casos siguen sucediendo. Se ha identificado también a 3.200 agresores, pero se calcula que existen muchos más. Sólo 330 han sido condenados. Es decir, aproximadamente un 90% de los casos queda impune.
Cuando le preguntamos a Olivier Sevignac qué le diría al Papa León XIV si tuviese oportunidad de hablar con él, Savignac responde: «Que actúe. No solamente en Francia, en el mundo entero. En Europa, Asia, África… el Papa debe asumir esa responsabilidad y tomar los correctivos necesarios».
Savignac asegura que su posición no nace del odio hacia la Iglesia: «No queremos venganza. No tenemos odio. Tenemos un sentido de la justicia y de la responsabilidad».
Para él, el verdadero significado de ese encuentro no dependerá solamente de los minutos que León XIV pase con las siete víctimas este domingo. Dependerá de lo que haga la Iglesia después de escucharlas: «El Papa escucha, pero la compasión no es suficiente. Lo que esperamos son acciones».
Olivier Savignac tenía 13 años cuando fue víctima de abusos sexuales durante un campamento para jóvenes en los Pirineos, cerca de Lourdes. Era el verano de 1993 y el responsable del campamento era el sacerdote Pierre de Castelet, entonces de 44 años. Con el pretexto de hacer revisiones médicas, el religioso convocaba a los adolescentes para verlos en privado, desnudarlos y tocar sus genitales. Así logró abusar de 11 de ellos, incluyendo al joven Olivier.. Durante años, Savignac guardó silencio. Pero en 2008 decidió escribir al entonces obispo de Orléans, André Fort, para contarle lo sucedido. Sin embargo, no hubo reacción. No hubo denuncia, ni castigo. Su insistencia terminó abriendo un proceso judicial que terminó en 2018 con la condena de Pierre de Castelet a tres años de prisión. El antiguo obispo Fort también fue condenado a ocho meses de prisión suspendida por no haber denunciado los hechos ante las autoridades. Habían pasado 25 años de aquel abuso.. Para Savignac, la condena no fue un final. Fue el punto de partida para crear la asociación Parler et Revivre (Hablar y Revivir), dedicada al acompañamiento de víctimas de abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia.. Hoy, a sus 46 años, Savignac sigue describiendo su recorrido como el «combate de toda una vida». Pero es precisamente desde esa experiencia de lucha que el activista observa con desconfianza el encuentro que León XIV sostendrá este domingo con siete víctimas de abusos sexuales en Lourdes. En la entrevista concedida a LA RAZÓN, Savignac no cuestiona que el Papa escuche a las víctimas. Lo que cuestiona es cómo se ha organizado el encuentro y la falta de perspectiva de una acción concreta. «Lo que vemos aquí es una instrumentalización de las víctimas. Esto refleja el desprecio actual de la Iglesia de Francia hacia todo el trabajo que se ha hecho durante diez años», afirma Savignac, que considera que el encuentro es insuficiente y lamenta que no incluya a las organizaciones que llevan años trabajando sobre el problema y elaborando propuestas para la Iglesia. «Las víctimas llevan años siendo escuchadas. La pregunta es: ¿y los actos? Lo que esperamos ahora son acciones y un compromiso renovado».. Savignac recuerda que hace ocho años participó en Lourdes en un grupo de víctimas que reclamaba a los obispos franceses una política específica contra la violencia sexual. Aquel trabajo contribuyó a la creación de la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia, la Ciase, y posteriormente en distintos mecanismos de reconocimiento y reparación. Para él, volver a «solo escuchar a las víctimas» es retroceder en el tiempo. «Durante años hemos trabajado con las instituciones. Hemos construido cosas con la Conferencia Episcopal Francesa y con la Conferencia de Religiosos de Francia. Somos víctimas expertas y tenemos propuestas concretas», afirma Savignac, reiterando que las asociaciones de víctimas deberían haber tenido un lugar en el encuentro con León XIV. No sólo para contar sus historias, sino para aportar su experiencia.. Olivier Savignac teme que se repita lo que una vez vivió en Roma: en 2019 viajó al Vaticano junto a representantes de una docena de organizaciones internacionales de víctimas que esperaban encontrarse con el Papa Francisco. Pero el Pontífice no se presentó. Fueron recibidos por personas de su entorno. «Teníamos propuestas concretas y después no pasó nada», recuerda. De ahí su desconfianza ante una reunión que, a su juicio, puede convertirse en un gesto simbólico sin consecuencias.. «¿Para qué sirve escuchar a las víctimas si al mismo tiempo se desmonta la política que se ha venido construyendo?», se pregunta Savignac. Uno de los ejemplos que más le preocupa es el cierre, a finales de agosto, de la Instancia Nacional de Reconocimiento y Reparación de Francia (INIR) y su sustitución por una estructura de acompañamiento. Savignac considera que el cambio supone retroceder en el reconocimiento institucional de las víctimas. «Estamos borrando el reconocimiento, estamos borrando la reparación. Es una mascarada».. También exige que el Vaticano vuelva a escuchar a quienes estudiaron los mecanismos de los abusos. Menciona el trabajo de la Ciase y de su presidente, Jean-Marc Sauvé. Según Savignac, «la Iglesia tiene que enfrentarse a los mecanismos de los agresores. No podemos hablar solamente de las víctimas».. Según las estimaciones de la Ciase, unas 330.000 personas han sufrido violencia sexual vinculada a la Iglesia en Francia entre 1950 y 2020 y los casos siguen sucediendo. Se ha identificado también a 3.200 agresores, pero se calcula que existen muchos más. Sólo 330 han sido condenados. Es decir, aproximadamente un 90% de los casos queda impune.. Cuando le preguntamos a Olivier Sevignac qué le diría al Papa León XIV si tuviese oportunidad de hablar con él, Savignac responde: «Que actúe. No solamente en Francia, en el mundo entero. En Europa, Asia, África… el Papa debe asumir esa responsabilidad y tomar los correctivos necesarios».. Savignac asegura que su posición no nace del odio hacia la Iglesia: «No queremos venganza. No tenemos odio. Tenemos un sentido de la justicia y de la responsabilidad».. Para él, el verdadero significado de ese encuentro no dependerá solamente de los minutos que León XIV pase con las siete víctimas este domingo. Dependerá de lo que haga la Iglesia después de escucharlas: «El Papa escucha, pero la compasión no es suficiente. Lo que esperamos son acciones».
Ante el encuentro de hoy de León XIV, le pide que «actúe» y no se quede «solo en escuchar» a los que han sufrido como él
Olivier Savignac tenía 13 años cuando fue víctima de abusos sexuales durante un campamento para jóvenes en los Pirineos, cerca de Lourdes. Era el verano de 1993 y el responsable del campamento era el sacerdote Pierre de Castelet, entonces de 44 años. Con el pretexto de hacer revisiones médicas, el religioso convocaba a los adolescentes para verlos en privado, desnudarlos y tocar sus genitales. Así logró abusar de 11 de ellos, incluyendo al joven Olivier.. Durante años, Savignac guardó silencio. Pero en 2008 decidió escribir al entonces obispo de Orléans, André Fort, para contarle lo sucedido. Sin embargo, no hubo reacción. No hubo denuncia, ni castigo. Su insistencia terminó abriendo un proceso judicial que terminó en 2018 con la condena de Pierre de Castelet a tres años de prisión. El antiguo obispo Fort también fue condenado a ocho meses de prisión suspendida por no haber denunciado los hechos ante las autoridades. Habían pasado 25 años de aquel abuso.. Para Savignac, la condena no fue un final. Fue el punto de partida para crear la asociación Parler et Revivre (Hablar y Revivir), dedicada al acompañamiento de víctimas de abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia.. Hoy, a sus 46 años, Savignac sigue describiendo su recorrido como el «combate de toda una vida». Pero es precisamente desde esa experiencia de lucha que el activista observa con desconfianza el encuentro que León XIV sostendrá este domingo con siete víctimas de abusos sexuales en Lourdes. En la entrevista concedida a LA RAZÓN, Savignac no cuestiona que el Papa escuche a las víctimas. Lo que cuestiona es cómo se ha organizado el encuentro y la falta de perspectiva de una acción concreta. «Lo que vemos aquí es una instrumentalización de las víctimas. Esto refleja el desprecio actual de la Iglesia de Francia hacia todo el trabajo que se ha hecho durante diez años», afirma Savignac, que considera que el encuentro es insuficiente y lamenta que no incluya a las organizaciones que llevan años trabajando sobre el problema y elaborando propuestas para la Iglesia. «Las víctimas llevan años siendo escuchadas. La pregunta es: ¿y los actos? Lo que esperamos ahora son acciones y un compromiso renovado».. Savignac recuerda que hace ocho años participó en Lourdes en un grupo de víctimas que reclamaba a los obispos franceses una política específica contra la violencia sexual. Aquel trabajo contribuyó a la creación de la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia, la Ciase, y posteriormente en distintos mecanismos de reconocimiento y reparación. Para él, volver a «solo escuchar a las víctimas» es retroceder en el tiempo. «Durante años hemos trabajado con las instituciones. Hemos construido cosas con la Conferencia Episcopal Francesa y con la Conferencia de Religiosos de Francia. Somos víctimas expertas y tenemos propuestas concretas», afirma Savignac, reiterando que las asociaciones de víctimas deberían haber tenido un lugar en el encuentro con León XIV. No sólo para contar sus historias, sino para aportar su experiencia.. Olivier Savignac teme que se repita lo que una vez vivió en Roma: en 2019 viajó al Vaticano junto a representantes de una docena de organizaciones internacionales de víctimas que esperaban encontrarse con el Papa Francisco. Pero el Pontífice no se presentó. Fueron recibidos por personas de su entorno. «Teníamos propuestas concretas y después no pasó nada», recuerda. De ahí su desconfianza ante una reunión que, a su juicio, puede convertirse en un gesto simbólico sin consecuencias.. «¿Para qué sirve escuchar a las víctimas si al mismo tiempo se desmonta la política que se ha venido construyendo?», se pregunta Savignac. Uno de los ejemplos que más le preocupa es el cierre, a finales de agosto, de la Instancia Nacional de Reconocimiento y Reparación de Francia (INIR) y su sustitución por una estructura de acompañamiento. Savignac considera que el cambio supone retroceder en el reconocimiento institucional de las víctimas. «Estamos borrando el reconocimiento, estamos borrando la reparación. Es una mascarada».. También exige que el Vaticano vuelva a escuchar a quienes estudiaron los mecanismos de los abusos. Menciona el trabajo de la Ciase y de su presidente, Jean-Marc Sauvé. Según Savignac, «la Iglesia tiene que enfrentarse a los mecanismos de los agresores. No podemos hablar solamente de las víctimas».. Según las estimaciones de la Ciase, unas 330.000 personas han sufrido violencia sexual vinculada a la Iglesia en Francia entre 1950 y 2020 y los casos siguen sucediendo. Se ha identificado también a 3.200 agresores, pero se calcula que existen muchos más. Sólo 330 han sido condenados. Es decir, aproximadamente un 90% de los casos queda impune.. Cuando le preguntamos a Olivier Sevignac qué le diría al Papa León XIV si tuviese oportunidad de hablar con él, Savignac responde: «Que actúe. No solamente en Francia, en el mundo entero. En Europa, Asia, África… el Papa debe asumir esa responsabilidad y tomar los correctivos necesarios».. Savignac asegura que su posición no nace del odio hacia la Iglesia: «No queremos venganza. No tenemos odio. Tenemos un sentido de la justicia y de la responsabilidad».. Para él, el verdadero significado de ese encuentro no dependerá solamente de los minutos que León XIV pase con las siete víctimas este domingo. Dependerá de lo que haga la Iglesia después de escucharlas: «El Papa escucha, pero la compasión no es suficiente. Lo que esperamos son acciones».
