Philippa Cary, conocida como Pippa, dejó hace seis años una exitosa carrera en el sector de las ventas en Reino Unido para instalarse en Porreres, Mallorca. Allí encontró una nueva vida, una profesión que no había ejercido anteriormente y, de forma inesperada, una faceta más personal de Rafa Nadal. Actualmente trabaja como profesora de educación infantil en la Rafa Nadal International School, donde uno de sus alumnos es uno de los hijos del extenista mallorquín. Su testimonio permite conocer cómo se comporta Nadal en el colegio y lejos de la imagen pública construida durante décadas en las pistas.. «Al principio me contrataron en la Rafael Nadal International School, en su academia, como profesora asistente; nunca había enseñado antes, y me encantó», aseguró en el Majorca Daily Bulletin.. Después realizó un curso internacional de enseñanza en Mallorca y, hace dos años, comenzó a trabajar como profesora de infantil.. Un gran lugar para trabajar. La británica habla con entusiasmo de su lugar de trabajo. «Es un lugar increíble para trabajar, con unas instalaciones excelentes y es bastante corporativo, lo cual me viene bien», señala. El centro utiliza el currículo británico y las clases se imparten en inglés desde el primer día, aunque también se incluyen el español y el catalán. La mayoría de los alumnos, cuenta, son españoles o alemanes.. Pero entre todos esos alumnos hay uno que ocupa un lugar especial por razones evidentes: uno de los hijos de Nadal.. «Además, uno de mis alumnos es el hijo pequeño de Rafa. Es estupendo, al igual que su padre, que es muy implicado y viene como cualquier otro padre», cuenta Pippa. Y añade una descripción especialmente significativa sobre el comportamiento del campeón español en el colegio: «Es muy agradable y fácil de tratar».. La observación de Cary retrata a un Nadal alejado del escenario deportivo y de la dimensión pública que le acompañó durante su carrera. Para esta profesora, el tenista no aparece en el centro educativo como una celebridad que reclama un trato diferente, sino como un padre que participa en la vida escolar de su hijo.. La frase que resume su experiencia es precisamente esa: «Viene como cualquier otro padre». La profesora británica destaca además que se trata de un padre «muy implicado», una descripción que coincide con la imagen de Nadal que se ha podido observar en los últimos años fuera de las pistas, especialmente desde que formó una familia.. Llegar en el confinamiento. La experiencia de Pippa en Mallorca comenzó en circunstancias mucho más complicadas. Su pareja, Michael, profesor de inglés, se había trasladado a la isla algunos años antes. Ella decidió seguirle después de dejar su trabajo en Reino Unido. «Decidí dar el paso y vaya si fue un paso profundo. Nada más mudarme con Michael entramos en confinamiento. Si eso no va a poner a prueba una relación y vivir en un país nuevo, no sé qué lo hará», recuerda entre risas.. La llegada a la academia de Nadal terminó cambiando su trayectoria profesional. Nunca había trabajado como docente, pero descubrió que le gustaba la enseñanza. «Nunca había enseñado antes, y me encantó», explica. A partir de ahí decidió formarse para convertirse en profesora.. La relación con la escuela de Nadal también aparece vinculada a la nueva faceta de Pippa como escritora. Durante años había escrito historias por afición, pero no fue hasta hace dos años cuando decidió convertir esa pasión en un proyecto profesional. Su primer libro infantil, Gromble and the Magic of Kindness, está construido alrededor de la bondad, la generosidad y la importancia de ayudar a los demás.. La inspiración procede en buena medida de la acogida que recibió en Porreres. «Se ha inspirado mucho en la gente de Porreres y especialmente en la bondad que me han mostrado, siendo una desconocida en una comunidad relativamente pequeña», explica.. Libros con mensaje. El mensaje de su libro conecta además con su experiencia diaria en el colegio. «Es una historia muy entrañable sobre compartir y difundir la bondad, igual que hicieron conmigo los habitantes de Porreres», afirma. «Este es el mensaje para los niños: la importancia de la bondad».. Pippa publicó una segunda obra, Gift of Hope, continuación de su primer libro, y pretende continuar escribiendo. También tiene previsto realizar una lectura en Porreres y le gustaría organizar otra en la Academia Rafa Nadal.. Seis años después de abandonar Reino Unido, la profesora británica asegura no arrepentirse de su decisión. «No me arrepiento en absoluto de haberme mudado a Mallorca y haber emprendido un camino totalmente distinto», afirma. «Es un estilo de vida completamente diferente, tengo tiempo para pensar y ser yo misma».. Pero entre todas las experiencias que le ha proporcionado su nueva vida hay una especialmente singular: haber podido conocer de cerca al Nadal padre. Y su descripción está muy lejos de la distancia que podría esperarse de una figura de su dimensión: «Es estupendo, al igual que su padre, que es muy implicado y viene como cualquier otro padre».
Una profesora de uno de los hijos del tenista cuenta cómo es en realidad el mito del deporte español
Philippa Cary, conocida como Pippa, dejó hace seis años una exitosa carrera en el sector de las ventas en Reino Unido para instalarse en Porreres, Mallorca. Allí encontró una nueva vida, una profesión que no había ejercido anteriormente y, de forma inesperada, una faceta más personal de Rafa Nadal. Actualmente trabaja como profesora de educación infantil en la Rafa Nadal International School, donde uno de sus alumnos es uno de los hijos del extenista mallorquín. Su testimonio permite conocer cómo se comporta Nadal en el colegio y lejos de la imagen pública construida durante décadas en las pistas.. «Al principio me contrataron en la Rafael Nadal International School, en su academia, como profesora asistente; nunca había enseñado antes, y me encantó», aseguró en el Majorca Daily Bulletin.. Después realizó un curso internacional de enseñanza en Mallorca y, hace dos años, comenzó a trabajar como profesora de infantil.. Un gran lugar para trabajar. La británica habla con entusiasmo de su lugar de trabajo. «Es un lugar increíble para trabajar, con unas instalaciones excelentes y es bastante corporativo, lo cual me viene bien», señala. El centro utiliza el currículo británico y las clases se imparten en inglés desde el primer día, aunque también se incluyen el español y el catalán. La mayoría de los alumnos, cuenta, son españoles o alemanes.. Pero entre todos esos alumnos hay uno que ocupa un lugar especial por razones evidentes: uno de los hijos de Nadal.. «Además, uno de mis alumnos es el hijo pequeño de Rafa. Es estupendo, al igual que su padre, que es muy implicado y viene como cualquier otro padre», cuenta Pippa. Y añade una descripción especialmente significativa sobre el comportamiento del campeón español en el colegio: «Es muy agradable y fácil de tratar».. La observación de Cary retrata a un Nadal alejado del escenario deportivo y de la dimensión pública que le acompañó durante su carrera. Para esta profesora, el tenista no aparece en el centro educativo como una celebridad que reclama un trato diferente, sino como un padre que participa en la vida escolar de su hijo.. La frase que resume su experiencia es precisamente esa: «Viene como cualquier otro padre». La profesora británica destaca además que se trata de un padre «muy implicado», una descripción que coincide con la imagen de Nadal que se ha podido observar en los últimos años fuera de las pistas, especialmente desde que formó una familia.. Llegar en el confinamiento. La experiencia de Pippa en Mallorca comenzó en circunstancias mucho más complicadas. Su pareja, Michael, profesor de inglés, se había trasladado a la isla algunos años antes. Ella decidió seguirle después de dejar su trabajo en Reino Unido. «Decidí dar el paso y vaya si fue un paso profundo. Nada más mudarme con Michael entramos en confinamiento. Si eso no va a poner a prueba una relación y vivir en un país nuevo, no sé qué lo hará», recuerda entre risas.. La llegada a la academia de Nadal terminó cambiando su trayectoria profesional. Nunca había trabajado como docente, pero descubrió que le gustaba la enseñanza. «Nunca había enseñado antes, y me encantó», explica. A partir de ahí decidió formarse para convertirse en profesora.. La relación con la escuela de Nadal también aparece vinculada a la nueva faceta de Pippa como escritora. Durante años había escrito historias por afición, pero no fue hasta hace dos años cuando decidió convertir esa pasión en un proyecto profesional. Su primer libro infantil, Gromble and the Magic of Kindness, está construido alrededor de la bondad, la generosidad y la importancia de ayudar a los demás.. La inspiración procede en buena medida de la acogida que recibió en Porreres. «Se ha inspirado mucho en la gente de Porreres y especialmente en la bondad que me han mostrado, siendo una desconocida en una comunidad relativamente pequeña», explica.. Libros con mensaje. El mensaje de su libro conecta además con su experiencia diaria en el colegio. «Es una historia muy entrañable sobre compartir y difundir la bondad, igual que hicieron conmigo los habitantes de Porreres», afirma. «Este es el mensaje para los niños: la importancia de la bondad».. Pippa publicó una segunda obra, Gift of Hope, continuación de su primer libro, y pretende continuar escribiendo. También tiene previsto realizar una lectura en Porreres y le gustaría organizar otra en la Academia Rafa Nadal.. Seis años después de abandonar Reino Unido, la profesora británica asegura no arrepentirse de su decisión. «No me arrepiento en absoluto de haberme mudado a Mallorca y haber emprendido un camino totalmente distinto», afirma. «Es un estilo de vida completamente diferente, tengo tiempo para pensar y ser yo misma».. Pero entre todas las experiencias que le ha proporcionado su nueva vida hay una especialmente singular: haber podido conocer de cerca al Nadal padre. Y su descripción está muy lejos de la distancia que podría esperarse de una figura de su dimensión: «Es estupendo, al igual que su padre, que es muy implicado y viene como cualquier otro padre».
Noticias de Deportes en La Razón
