Óscar Puente prolongó este martes su maratón de explicaciones sobre la crisis ferroviaria en el escenario que todavía le faltaba, el Congreso, donde aseguró que no rehúye su responsabilidad política, pero que eso no equivale a renunciar al cargo. “Asumir la responsabilidad política es lo que estoy haciendo: ofrecer explicaciones, dar la cara, gestionar… Dimitir es otra cosa”. La exigencia de que el ministro de Transportes abandone el puesto se la reiteraron en términos muy duros PP y Vox y, con menor estridencia, también Junts. Puente insiste en que no se siente responsable ni del accidente de Adamuz ni del caos de Rodalies. Y derivó culpas hacia los gobiernos del PP, que “abandonó la inversión ferroviaria por completo”.. Seguir leyendo
Óscar Puente prolongó este martes su maratón de explicaciones sobre la crisis ferroviaria en el escenario que todavía le faltaba, el Congreso, donde aseguró que no rehúye su responsabilidad política, pero que eso no equivale a renunciar al cargo. “Asumir la responsabilidad política es lo que estoy haciendo: ofrecer explicaciones, dar la cara, gestionar… Dimitir es otra cosa”. La exigencia de que el ministro de Transportes abandone el puesto se la reiteraron en términos muy duros PP y Vox y, con menor estridencia, también Junts. Puente insiste en que no se siente responsable ni del accidente de Adamuz ni del caos de Rodalies. Y derivó culpas hacia los gobiernos del PP, que “abandonó la inversión ferroviaria por completo”.. Tras enfrentarse a siete horas de debate la pasada semana en el Senado, el ministro dedicó más de cinco este martes ante la Comisión de Transportes del Congreso para dar cuenta de lo que la oposición califica de “colapso del sistema ferroviario”. Puente no ofreció novedades sobre la investigación del accidente de Adamuz y dedicó más tiempo a explicar lo que él mismo reconoció como el “caos” de Rodalies, por el que pidió expresamente disculpas a los catalanes.. Más información. Cientos de trabajadores ferroviarios reclaman más seguridad ante el Ministerio de Transportes: “La inversión es insuficiente”. El PP y Vox hicieron exactamente lo contrario: sus intervenciones se focalizaron en culpar a Puente de los 47 fallecidos en el siniestro de Córdoba y, sin apenas referencias a Cataluña, lo acusaron reiteradamente de mentir y de ignorar advertencias sobre problemas de seguridad en la línea. El popular Héctor Palencia incluso midió el tiempo dedicado por el ministro a cada uno de los asuntos: “41 minutos a Rodalies y 29 a Adamuz”. El socialista lo consideró un ejemplo de “catalanofobia” y aprovechó para mandar un mensaje al representante de Junts, Isidre Gavin, con el que se esforzó durante toda la tarde en limar asperezas: “Ya ve, con esta derecha no pueden ir ustedes ni a coger duros”.. Gavin, la diputada de ERC Inés Granollers e incluso el representante catalán de Sumar Fèlix Alonso describieron con toda crudeza las desventuras que vienen padeciendo decenas de miles de usuarios de cercanías. “Un caos como no se había visto nunca”, remachó el representante de Junts. Puente no lo negó, pero tampoco aceptó ninguna responsabilidad. “Se exigen responsabilidades al que está, pero el que está no es responsable de lo que se hizo en tiempos pretéritos”, zanjó. Más que lo que se hizo, el ministro lo atribuyó a lo que no se hizo: la falta de inversiones de los Gobiernos del PP en Rodalies. En cambio, resaltó, en los dos años que él lleva al frente del Ministerio, se han dedicado 1.200 millones de euros a mejorar el servicio. Puente atribuyó buena parte de las numerosas incidencias de estos días precisamente a que se están acometiendo obras por toda la red. Y acabó admitiendo que no hay una solución inmediata, porque “una red ferroviaria no se arregla en dos días”.. Carina Mejías, de Vox, quiso provocar al ministro preguntándole si duerme tranquilo. Le respondió que no más de tres horas al día, pero que eso no le aparta de su objetivo de afrontar la crisis. Puente ofreció otra confesión personal cuando Alonso, de Sumar, le reprochó que solo hubiese enviado un tuit sobre el descarrilamiento de un tren en Gelida (Barcelona), que se cobró la vida de un maquinista en prácticas. El diputado catalán lo consideró una prueba de cierta desidia inicial ante los problemas de Rodalies. El ministro reconoció entonces que cuando tuvo noticia de ese nuevo accidente, solo dos días después del de Adamuz, se quedó momentáneamente sin fuerzas: “Pensé que era una pesadilla, se me cayó el mundo encima, no tenía ánimo”.. Sobre Adamuz, el ministro insistió en defender que el descarrilamiento no es atribuible a ningún defecto de mantenimiento ni de degradación de la red ferroviaria. Ofreció datos para sostener que la inversión en mantener la red es similar a la de los principales países europeos. Ante una pregunta de Nerea Rentería, del PNV, negó cualquier relación entre los siniestros de Córdoba y Barcelona, o que ambos pudiesen atribuirse a un problema estructural. Los socios del Gobierno deslizaron algunas críticas, aunque en una actitud condescendiente. Martina Velarde, de Podemos, descalificó a los “carroñeros” que quieren sacar partido del accidente, aunque consideró, al igual que Mikel Otero, de EH Bildu, que se ha primado en exceso la alta velocidad en detrimento del resto de la red.. El PP y Vox golpearon con todo. Y vincularon directamente el supuesto abandono que, según ellos, sufre la red ferroviaria con la corrupción de José Luis Ábalos cuando estuvo al frente del Ministerio. La tensión fue subiendo según pasaban las horas. Puente contraatacó con la gestión de la dana. Y acabó produciéndose un tétrico intercambio de cifras. “¡47 muertos!”, le gritaron desde la bancada del PP. “Ustedes 240”, replicó el ministro. Puente también aludió a los 80 fallecidos en 2013 en el accidente de Angrois, en Galicia, y especuló con lo que sucedería si él hubiese tenido la misma actitud que la entonces ministra de Fomento, la popular Ana Pastor: “No es que pidiesen mi dimisión, pedirían mi ingreso en prisión”.
El ministro confiesa que con el accidente de Gelida seguido al de Adamuz se le “vino el mundo encima”
