Es posible que se pudiera manejar con soltura ejerciendo como picapleitos en una capital de provincias. Es un perfil que encaja muy bien entre los insufribles señoritos pretenciosos de una pequeña burguesía arribista. En estos tiempos en los que no cuenta ni el mérito ni la capacidad, logró ser alcalde de Valladolid gracias a su populismo. Hubiera sido un triunfo impensable para este tipo de leguleyos en los tiempos de la Restauración. Ni siquiera el caciquismo, que en su versión actual es el sanchismo, hubiera podido soslayar su incompetencia, y todavía en mayor medida en una capital como Valladolid, donde siempre se valoró el talento jurídico, que es algo de lo que carece el ministro que cree que ser licenciado en Derecho le convierte en jurista. Hay que reconocer que es un político ambicioso y carente de escrúpulos que utiliza las redes sociales para mostrarse como un bravucón. Estos días ha decidido actuar en plan institucional, porque no tiene a quién culpar. Por supuesto, si existiera algún resquicio, le veríamos comportarse como una persona jactanciosa y pendenciera que se dedica a intimidar a los demás. Es el único valor que tiene en el ecosistema sanchista.. El refranero es siempre muy útil, porque es un compendio de la sabiduría del pueblo español. Su trayectoria se resume en «dime de lo que presumes y te diré de lo que careces». Me imagino que se debía sentir acomplejado por no ser magistrado o fiscal y ser solo un abogado del montón. Es algo muy duro en una ciudad donde todo el mundo se conoce y encontró en la política de partido el camino ideal para un arribista. El ansiado ascenso social llegó de su capacidad de situarse en la estructura del PSOE y hacer la pelota a las personas adecuadas. No voy a negar su talento para memorizar los informes de los ingenieros de Caminos y repetirlos en sus comparecencias. Hemos pasado de los tiempos en que un ministerio como Fomento estaba ocupado por políticos que eran funcionarios de primer nivel, incluidos algunos del PSOE, a la irrupción de personajes como Blanco, Ábalos o Puente. Su única competencia es intentar ser un influencer en las redes sociales, porque al frente del ministerio es un incompetente.. Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
«Estos días ha decidido actuar en plan institucional, porque no tiene a quién culpar»
Es posible que se pudiera manejar con soltura ejerciendo como picapleitos en una capital de provincias. Es un perfil que encaja muy bien entre los insufribles señoritos pretenciosos de una pequeña burguesía arribista. En estos tiempos en los que no cuenta ni el mérito ni la capacidad, logró ser alcalde de Valladolid gracias a su populismo. Hubiera sido un triunfo impensable para este tipo de leguleyos en los tiempos de la Restauración. Ni siquiera el caciquismo, que en su versión actual es el sanchismo, hubiera podido soslayar su incompetencia, y todavía en mayor medida en una capital como Valladolid, donde siempre se valoró el talento jurídico, que es algo de lo que carece el ministro que cree que ser licenciado en Derecho le convierte en jurista. Hay que reconocer que es un político ambicioso y carente de escrúpulos que utiliza las redes sociales para mostrarse como un bravucón. Estos días ha decidido actuar en plan institucional, porque no tiene a quién culpar. Por supuesto, si existiera algún resquicio, le veríamos comportarse como una persona jactanciosa y pendenciera que se dedica a intimidar a los demás. Es el único valor que tiene en el ecosistema sanchista.. El refranero es siempre muy útil, porque es un compendio de la sabiduría del pueblo español. Su trayectoria se resume en «dime de lo que presumes y te diré de lo que careces». Me imagino que se debía sentir acomplejado por no ser magistrado o fiscal y ser solo un abogado del montón. Es algo muy duro en una ciudad donde todo el mundo se conoce y encontró en la política de partido el camino ideal para un arribista. El ansiado ascenso social llegó de su capacidad de situarse en la estructura del PSOE y hacer la pelota a las personas adecuadas. No voy a negar su talento para memorizar los informes de los ingenieros de Caminos y repetirlos en sus comparecencias. Hemos pasado de los tiempos en que un ministerio como Fomento estaba ocupado por políticos que eran funcionarios de primer nivel, incluidos algunos del PSOE, a la irrupción de personajes como Blanco, Ábalos o Puente. Su única competencia es intentar ser un influencer en las redes sociales, porque al frente del ministerio es un incompetente.. Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
