Rubén, bombero de profesión y conocido en redes sociales como @rubfitpro, ha querido compartir un consejo profesional pensado para aplicarse cada noche antes de dormir: dejar de cerrar la puerta y, con ello, dejar las llaves metidas por dentro.
Según su reflexión, esta es una costumbre que podría convertirse en un obstáculo grave en caso de emergencia. «Todos o muchos de nosotros tenemos la manía de cerrar la puerta con llave y dejarla puesta, pensando que esa es la mejor opción para estar seguro durante la noche», explica, antes de recomendar justo lo contrario basándose en su propia experiencia en el cuerpo de bomberos.
El motivo tiene que ver con un tipo de cerradura que suele haber en las puertas, que es la de embrague simple y que impide abrir la puerta desde fuera si la llave está insertada y girada por dentro. Esta circunstancia, según coinciden distintos expertos en seguridad consultados por otros medios, retrasa considerablemente la entrada de bomberos, policía o servicios sanitarios en una emergencia, e incluso puede provocar un bloqueo accidental que impida salir a quienes viven dentro de la vivienda.
«Si la vecina no se hubiera dado cuenta, esa mañana hubiesen amanecido muertos»
Rubén lo resume así: «Déjala en un sitio, el mismo siempre, para saber dónde está, por si tienes alguna prisa por salir por alguna emergencia que pueda hacerlo rápido, o lo que más me gusta a mí hacer, que es dejarla puesta pero sacarla un poquito».
Para ilustrar la gravedad de este hábito, el bombero recurre a un caso real que vivió en su propia carrera profesional. «Te voy a poner un caso real que yo he tenido en el pasado, y es que la casa tenía una estufa de gas, la estufa estaba rota y empezó a perder gas«, relata. Fue una vecina del mismo bloque quien, al oler el gas, dio la voz de alarma llamando a los servicios de emergencia. «Pudimos entrar a la vivienda y estaba la familia, que era una pareja con un bebé, semidormidos. De la cantidad de gas que se había soltado, se estaba acumulando, ha sido monóxido de carbono, y se estaban quedando durmiendo», asegura.
Era tal la situación que «probablemente, si la vecina no se hubiera dado cuenta, esa mañana hubiesen amanecido muertos».
Por otro lado, el bombero explica que, en situaciones como esta, el protocolo de actuación de los servicios de emergencia pasa siempre por intentar acceder a la vivienda de la forma más rápida posible. «Cuando llegamos, los servicios de emergencia, policía o nuestro mando, lo primero que va a intentar es contactar con algún familiar o algún vecino a ver si alguien tiene la llave para que podamos abrir la vivienda lo más rápido posible», aporta, señalando que este simple gesto «nos ahorra un montón de tiempo de tratar de entrar por una ventana, de forzar la cerradura o cualquier otro sistema que tengamos para entrar a esa vivienda».
«Parece una tontería y a simple vista lo es, hasta que un día te hace falta y te arrepientes de no haberlo hecho»
Si la llave original está puesta y girada por dentro, sin embargo, esa copia de emergencia resulta completamente inútil, por muy rápido que llegue quien la tenga.
Con todo ello, Rubén anima a adoptar como costumbre una de estas dos alternativas: quitar la llave por completo y guardarla siempre en el mismo lugar, aunque también está su opción preferida: dejarla puesta en la cerradura pero sin llegar a girarla del todo. «Al estar lo suficientemente fuera, si alguien viene por fuera y gira, el bombín funciona y la puerta se abre», sostiene.
El efecto en la seguridad continuaría siendo el mismo, ya que matiza que «si alguien viene por fuera, no puede abrir la puerta».
«Parece una tontería y a simple vista lo es, hasta que un día te hace falta y te arrepientes de no haberlo hecho», advierte, insistiendo en que no supone ningún esfuerzo adicional adoptarlo como rutina. «Cógelo como costumbre, como un hábito. Yo lo tengo, no te cuesta trabajo y no pasa nada», finaliza.
Rubén, bombero de profesión y conocido en redes sociales como @rubfitpro, ha querido compartir un consejo profesional pensado para aplicarse cada noche antes de dormir: dejar de cerrar la puerta y, con ello, dejar las llaves metidas por dentro.
Según su reflexión, esta es una costumbre que podría convertirse en un obstáculo grave en caso de emergencia. «Todos o muchos de nosotros tenemos la manía de cerrar la puerta con llave y dejarla puesta, pensando que esa es la mejor opción para estar seguro durante la noche», explica, antes de recomendar justo lo contrario basándose en su propia experiencia en el cuerpo de bomberos.
El motivo tiene que ver con un tipo de cerradura que suele haber en las puertas, que es la de embrague simple y que impide abrir la puerta desde fuera si la llave está insertada y girada por dentro. Esta circunstancia, según coinciden distintos expertos en seguridad consultados por otros medios, retrasa considerablemente la entrada de bomberos, policía o servicios sanitarios en una emergencia, e incluso puede provocar un bloqueo accidental que impida salir a quienes viven dentro de la vivienda.
«Si la vecina no se hubiera dado cuenta, esa mañana hubiesen amanecido muertos»
Rubén lo resume así: «Déjala en un sitio, el mismo siempre, para saber dónde está, por si tienes alguna prisa por salir por alguna emergencia que pueda hacerlo rápido, o lo que más me gusta a mí hacer, que es dejarla puesta pero sacarla un poquito».
Para ilustrar la gravedad de este hábito, el bombero recurre a un caso real que vivió en su propia carrera profesional. «Te voy a poner un caso real que yo he tenido en el pasado, y es que la casa tenía una estufa de gas, la estufa estaba rota y empezó a perder gas», relata. Fue una vecina del mismo bloque quien, al oler el gas, dio la voz de alarma llamando a los servicios de emergencia. «Pudimos entrar a la vivienda y estaba la familia, que era una pareja con un bebé, semidormidos. De la cantidad de gas que se había soltado, se estaba acumulando, ha sido monóxido de carbono, y se estaban quedando durmiendo», asegura.
Era tal la situación que «probablemente, si la vecina no se hubiera dado cuenta, esa mañana hubiesen amanecido muertos».
Por otro lado, el bombero explica que, en situaciones como esta, el protocolo de actuación de los servicios de emergencia pasa siempre por intentar acceder a la vivienda de la forma más rápida posible. «Cuando llegamos, los servicios de emergencia, policía o nuestro mando, lo primero que va a intentar es contactar con algún familiar o algún vecino a ver si alguien tiene la llave para que podamos abrir la vivienda lo más rápido posible», aporta, señalando que este simple gesto «nos ahorra un montón de tiempo de tratar de entrar por una ventana, de forzar la cerradura o cualquier otro sistema que tengamos para entrar a esa vivienda».
«Parece una tontería y a simple vista lo es, hasta que un día te hace falta y te arrepientes de no haberlo hec
El experto en servicios de emergencia mencionó que desarrollar este hábito puede dificultar significativamente la entrada oportuna de los equipos de rescate en una casa durante circunstancias cruciales, al tiempo que complica el proceso de evacuación para los residentes en caso de una emergencia.
Rubén, bombero de profesión y conocido en redes sociales como @rubfitpro, ha querido compartir un consejo profesional pensado para aplicarse cada noche antes de dormir: dejar de cerrar la puerta y, con ello, dejar las llaves metidas por dentro.Según su reflexión, esta es una costumbre que podría convertirse en un obstáculo grave en caso de emergencia. «Todos o muchos de nosotros tenemos la manía de cerrar la puerta con llave y dejarla puesta, pensando que esa es la mejor opción para estar seguro durante la noche», explica, antes de recomendar justo lo contrario basándose en su propia experiencia en el cuerpo de bomberos.El motivo tiene que ver con un tipo de cerradura que suele haber en las puertas, que es la de embrague simple y que impide abrir la puerta desde fuera si la llave está insertada y girada por dentro. Esta circunstancia, según coinciden distintos expertos en seguridad consultados por otros medios, retrasa considerablemente la entrada de bomberos, policía o servicios sanitarios en una emergencia, e incluso puede provocar un bloqueo accidental que impida salir a quienes viven dentro de la vivienda.»Si la vecina no se hubiera dado cuenta, esa mañana hubiesen amanecido muertos»Rubén lo resume así: «Déjala en un sitio, el mismo siempre, para saber dónde está, por si tienes alguna prisa por salir por alguna emergencia que pueda hacerlo rápido, o lo que más me gusta a mí hacer, que es dejarla puesta pero sacarla un poquito».Para ilustrar la gravedad de este hábito, el bombero recurre a un caso real que vivió en su propia carrera profesional. «Te voy a poner un caso real que yo he tenido en el pasado, y es que la casa tenía una estufa de gas, la estufa estaba rota y empezó a perder gas», relata. Fue una vecina del mismo bloque quien, al oler el gas, dio la voz de alarma llamando a los servicios de emergencia. «Pudimos entrar a la vivienda y estaba la familia, que era una pareja con un bebé, semidormidos. De la cantidad de gas que se había soltado, se estaba acumulando, ha sido monóxido de carbono, y se estaban quedando durmiendo», asegura.Era tal la situación que «probablemente, si la vecina no se hubiera dado cuenta, esa mañana hubiesen amanecido muertos».Por otro lado, el bombero explica que, en situaciones como esta, el protocolo de actuación de los servicios de emergencia pasa siempre por intentar acceder a la vivienda de la forma más rápida posible. «Cuando llegamos, los servicios de emergencia, policía o nuestro mando, lo primero que va a intentar es contactar con algún familiar o algún vecino a ver si alguien tiene la llave para que podamos abrir la vivienda lo más rápido posible», aporta, señalando que este simple gesto «nos ahorra un montón de tiempo de tratar de entrar por una ventana, de forzar la cerradura o cualquier otro sistema que tengamos para entrar a esa vivienda».»Parece una tontería y a simple vista lo es, hasta que un día te hace falta y te arrepientes de no haberlo hecho»Si la
