Al igual que el pasado domingo -“Día del Señor”- vino precedido de una fecha, el 22 de agosto, memoria de la Virgen María como Reina de Cielos y Tierra, el domingo de hoy viene también precedido de una fiesta muy singular en el calendario litúrgico: la memoria obligatoria de la muerte por degollamiento de San Juan Bautista. La singularidad mencionada trae causa de que el Bautista -el “precursor“ del Señor- es uno de los muy pocos santos a los que la Iglesia conmemora no sólo como es lo común en la fecha de su muerte, sino también en la de su nacimiento. Su nacimiento se conmemora el 24 de junio y hoy 29 de agosto se conmemora cada año su muerte. Tal como recoge el evangelio de San Lucas, el arcángel San Gabriel al comunicarle la Anunciación a la Virgen María le dijo que su prima Santa Isabel, anciana y a la que llamaban “estéril”, estaba embarazada de seis meses. Por lo que la Virgen partió inmediatamente a su casa de Ein Karem, en la montaña y muy cerca de Jerusalén, a felicitarla y acompañarla hasta que dio a luz tres meses después. El evangelista narra como, al saludar la Virgen a su prima, el niño Juan el Bautista, al que estaba gestando en su seno, “saltó de alegría”. El título que se le adjudica también al Bautista es el de “Precursor” -“persona que se adelanta a otra para anunciar o preparar su llegada”- porque fue quien preparó el camino para la llegada de Jesucristo. Él fue quien públicamente identificó a Jesús, diciendo: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Así como también precedió a Jesús predicando en el desierto y bautizando en el río Jordán, e incluso bautizando al Señor que así lo quiso y le obligó a hacerlo contra su voluntad por considerar que él no era digno de bautizarle a Él. De lo que deriva su denominación como el “Bautista”. Esta singular fiesta del 29 de agosto viene cada año precedida de las del 28 y 27, que corresponden a las fiestas de San Agustín y de su madre Santa Mónica, respectivamente. Agustín es un santo reconocido además como Doctor de la Iglesia por su extraordinaria obra para hacer compatible la razón y la fe, además de sentar las bases del denominado sentido “Cristiano” de la Historia. Que lo explicará en su magistral obra “La Ciudad de Dios”. San Agustín tuvo un largo proceso de conversión en el que su madre Santa Mónica tuvo un papel destacado con su oración, lágrimas y sacrificios. Siendo un referente de las madres como intercesora para sus hijos.
El título que se le adjudica también al Bautista es el de “Precursor” porque fue quien preparó el camino para la llegada de Jesucristo
Al igual que el pasado domingo -“Día del Señor”- vino precedido de una fecha, el 22 de agosto, memoria de la Virgen María como Reina de Cielos y Tierra, el domingo de hoy viene también precedido de una fiesta muy singular en el calendario litúrgico: la memoria obligatoria de la muerte por degollamiento de San Juan Bautista. La singularidad mencionada trae causa de que el Bautista -el “precursor“ del Señor- es uno de los muy pocos santos a los que la Iglesia conmemora no sólo como es lo común en la fecha de su muerte, sino también en la de su nacimiento. Su nacimiento se conmemora el 24 de junio y hoy 29 de agosto se conmemora cada año su muerte. Tal como recoge el evangelio de San Lucas, el arcángel San Gabriel al comunicarle la Anunciación a la Virgen María le dijo que su prima Santa Isabel, anciana y a la que llamaban “estéril”, estaba embarazada de seis meses. Por lo que la Virgen partió inmediatamente a su casa de Ein Karem, en la montaña y muy cerca de Jerusalén, a felicitarla y acompañarla hasta que dio a luz tres meses después. El evangelista narra como, al saludar la Virgen a su prima, el niño Juan el Bautista, al que estaba gestando en su seno, “saltó de alegría”. El título que se le adjudica también al Bautista es el de “Precursor” -“persona que se adelanta a otra para anunciar o preparar su llegada”- porque fue quien preparó el camino para la llegada de Jesucristo. Él fue quien públicamente identificó a Jesús, diciendo: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Así como también precedió a Jesús predicando en el desierto y bautizando en el río Jordán, e incluso bautizando al Señor que así lo quiso y le obligó a hacerlo contra su voluntad por considerar que él no era digno de bautizarle a Él. De lo que deriva su denominación como el “Bautista”. Esta singular fiesta del 29 de agosto viene cada año precedida de las del 28 y 27, que corresponden a las fiestas de San Agustín y de su madre Santa Mónica, respectivamente. Agustín es un santo reconocido además como Doctor de la Iglesia por su extraordinaria obra para hacer compatible la razón y la fe, además de sentar las bases del denominado sentido “Cristiano” de la Historia. Que lo explicará en su magistral obra “La Ciudad de Dios”. San Agustín tuvo un largo proceso de conversión en el que su madre Santa Mónica tuvo un papel destacado con su oración, lágrimas y sacrificios. Siendo un referente de las madres como intercesora para sus hijos.
