La magnitud de los incendios forestales que asolan Madrid, Ávila, Toledo y Castellón, que han disparado la superficie quemada por encima de las 170.000 hectáreas y obligado a evacuar o confinar a casi 100.000 personas, ha condicionado el tradicional balance del curso político de Pedro Sánchez. Las últimas catástrofes naturales le han permitido al presidente del Gobierno redoblar la presión sobre Alberto Núñez Feijóo, aunque sin comprometerse a citarle a una reunión —la última fue en marzo de 2025— para que el líder de la oposición se comprometa a suscribir un Pacto de Estado contra la emergencia climática.Seguir leyendo
La magnitud de los incendios forestales que asolan Madrid, Ávila, Toledo y Castellón, que han disparado lasuperficie quemada por encima de las 170.000 hectáreas y obligado a evacuar o confinar a casi 100.000 personas, ha condicionado el tradicional balance del curso político de Pedro Sánchez. Las últimas catástrofes naturales le han permitido al presidente del Gobierno redoblar la presión sobre Alberto Núñez Feijóo, aunque sin comprometerse a citarle a una reunión —la última fue en marzo de 2025— para que el líder de la oposición se comprometa a suscribir un Pacto de Estado contra la emergencia climática.“Todas las administraciones debemos estar unidas contra el fuego; la emergencia climática se está agravando año tras año. Por eso hago una petición expresa, un único reclamo a todos los actores políticos: con más argumentos que nunca hago una propuesta que particularmente este año queda constancia de que es imperativa. El negacionismo es el peor combustible ante la emergencia climática y nos hace más vulnerables”, ha insistido en su invitación en su última comparecencia en La Moncloa antes del parón del verano, al mismo tiempo que incidía en una de las señas de identidad de Vox. El partido de Santiago Abascal, que acaba la temporada cogobernando con el PP en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, niega la responsabilidad humana en la subida de las temperaturas y tilda de “fanáticos climáticos” a quienes alertan de que no es casualidad que cada vez sean más habituales las olas de calor y los incendios de sexta generación.Sánchez ya propuso sin éxito un acuerdo durante la oleada de fuegos de agosto del año pasado. Entonces, varias comunidades del PP, las responsables de la prevención y extinción de incendios, llegaron a responsabilizar en una bronca política inédita al Ejecutivo central de la falta de medios. Ni Galicia, Castilla y León y Extremadura llegaron a pedir la emergencia nacional, es decir, a delegar la gestión de la crisis, como Isabel Díaz Ayuso hizo la semana pasada por primera vez en la historia con los incendios de Madrid. Los desastres naturales causados por la voracidad de unos incendios de récord —el de Burgohondo (Ávila) ya es el peor desde que hay registros con más de 50.000 arrasadas y el de La Mierla (Guadalajara) es el cuarto con más de 33.000— le han brindado a Sánchez la oportunidad de hacer un nuevo llamamiento para conformar un pacto de Estado en contraposición al “negacionismo climático de la derecha”. “No tengo ningún problema en hablar con las fuerzas políticas, o en una conferencia de presidentes, pero hay algunas cuestiones que me invitan a ser un poco precavido por los acuerdos de gobierno del PP con Vox. Lo que hay no es una voluntad firme de luchar contra la emergencia climática, sino de negarla”, ha recalcado después de insistir en que ahora mismo “no hay otro acuerdo más necesario para el país”. Aun sin negar el
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