Si los linenses se las ingeniaron para robarle palabras al inglés —ahí está liquirbá, regaliz, por liquorice bar— y los gibraltareños hicieron lo propio con otras tantas expresiones —voy para atrás, por go back—, ¿cómo no iba a existir un término para designar algo tan condicionante para sus vidas como la frontera? En llanito, ese paso es la focona, una deformación fonética de Four Corners, conocida así por el cruce de caminos que fue en el siglo XIX. Luego llegó la Verja física, el hostigamiento y cierre franquista, la reapertura de los años 80, el terror fundado del Brexit duro y, desde esta medianoche, su desaparición, derribo simbólico mediante en la parte gibraltareña. Apenas 12 horas después, Pedro Sánchez ha querido tener también su momento piqueta y ha asistido al desmontaje de una de las puertas que seguían allí abiertas. “Hoy cae el último muro de la Europa continental”, ha declarado el presidente español.Seguir leyendo
Si los linenses se las ingeniaron para robarle palabras al inglés —ahí está liquirbá, regaliz, por liquorice bar— y los gibraltareños hicieron lo propio con otras tantas expresiones —voy para atrás, por go back—, ¿cómo no iba a existir un término para designar algo tan condicionante para sus vidas como la frontera? En llanito, ese paso es la focona, una deformación fonética de Four Corners, conocida así por el cruce de caminos que fue en el siglo XIX. Luego llegó la Verja física, el hostigamiento y cierre franquista, la reapertura de los años 80, el terror fundado del Brexit duro y, desde esta medianoche, su desaparición, derribo simbólico mediante en la parte gibraltareña. Apenas 12 horas después, el presidente español, Pedro Sánchez, ha querido tener también su momento piqueta y ha asistido al desmontaje de una de las puertas que seguían allí abiertas.“Las columnas de Hércules ya no son un límite, sino una puerta a un futuro compartido. Los conflictos están no para administrarlos, sino para resolverlos”, ha explicado el presidente, tras contemplar esos trabajos de retirada de las puertas, explicados por el presidente de la empresa pública encargada de los trabajos, Tragsa, Jesús Casas. En su breve recorrido, el presidente ha caminado a pie el tramo español de la frontera, acompañado del ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y los alcaldes del Campo de Gibraltar. Eso sí, Sánchez no ha llegado a usar el aeropuerto de Gibraltar para su llegada —que a partir de ahora se abre a vuelos comerciales con otros países que no sean Reino Unido—, ni ha llegado a pisar suelo gibraltareño en su visita. De hecho, aunque Sánchez no ha hablado expresamente sobre la soberanía del Peñón, sí que ha explicado que España ha encarado estos cinco años de negociaciones del tratado que han supuesto el fin de la Verja “sin renunciar a los principios que cada uno tiene”. “España siempre ha estado alineada con el interés fundacional y el derecho internacional. Es un acuerdo justo que protege nuestros intereses”, ha puntualizado el presidente, en una comparecencia sin preguntas realizada desde la frontera. “Creemos que la política alcanza su mayor dignidad cuando encuentra el coraje suficiente para resolver los problemas heredados”, ha apostillado.Todo en la frontera tiene este miércoles un aire de transitorio, como de quien se muda a una casa a medio reformar y coloca lo justo para vivir. Hay tramos desmontados y puertas abiertas, donde antes había controles; garitas policiales vacías y edificios sin uso claro ahora. También hay ya construcciones nuevas, temporales hasta un extremo ignoto, como las dependencias de la Policía Nacional, ahora elevadas y anexas al aeropuerto donde se han trasladado los controles. “Por ahora, no cambiará la plantilla, pero estimamos que sobrará la mitad”, explica un mando policial sobre el despl
El presidente del Gobierno ha presenciado el desmontaje de una de las puertas del lado español de la frontera
