Sergio Ramos no ha dado por terminada su carrera deportiva, pero cada vez le cuesta más encontrar un equipo en el que pueda disputar sus últimos minutos como futbolista. Se acerca a la madurez vital y en GQ hace unos años, habló de su infancia.. Los clics de Playmobil eran sus juguetes favoritos. «Tenía una devoción muy grande por ellos», recuerda Ramos, que también disfrutaba de los balones y de pasar buena parte del día en la calle con sus amigos. «En esa época no había tablets, no había redes sociales, ni videoconsolas, ni tanta tecnología. Yo disfrutaba mucho estando en la calle». El futbolista recuerda aquel entorno como una infancia más alejada de la tecnología y más vinculada al juego físico. «Yo vivía en un barrio muy cerca del campo y estábamos todo el día haciendo arcos, tirando con flechas… Era todo un poco más salvaje que ahora», explicaba. Para Ramos, aquella forma de crecer tenía además un valor añadido: «También era algo que te acerca más a la realidad».. El fútbol acabó siendo su gran pasión, aunque antes tuvo otras influencias. En su habitación había un póster de Karate Kid porque practicaba kárate y sentía una especial atracción por las artes marciales. También tenía uno de Rivaldo, uno de sus grandes referentes futbolísticos durante su infancia. «Por aquella época yo jugaba de extremo y de delantero, por eso mis ídolos eran los que estaba en contacto con el gol. Me encantaba como jugaba», explica. Brasil ocupaba entonces un lugar especial en sus preferencias. «Siempre he sido muy fan de Brasil. En aquella época, a finales de los 90 principios de los 2000 tenían un equipazo».. Ramos también recuerda a otros delanteros que admiraba: «Claudio Caniggia también me gustaba, Ronaldo Nazario… Mis favoritos siempre eran los delanteros». Aunque no había vivido todavía los éxitos posteriores de la selección española, asegura que siempre fue patriota: «Siempre he sido patriota y me pintaba la cara con los colores de España y todo, pero los ídolos eran otros».. El kárate como herramienta para superar los miedos. El kárate no fue únicamente una actividad extraescolar para Ramos. El exfutbolista considera que aquella disciplina le ayudó durante su infancia a enfrentarse a sus propios miedos.. «El karate era una manera de enfrentarte a los miedos», explica. «Cuando era pequeño estaba rodeado de niños en el barrio en el colegio. Para mí el kárate era una herramienta que me daba seguridad ante posibles cosas que pudieran pasar, que me ayudaba».. Además, aquella práctica tenía otro efecto que agradecía especialmente su madre. «El kárate también me ayudaba a despejarme y para dormir mejor, algo que a mi madre le encantaba, porque llegaba a casa cansadísimo y dormía mejor», cuenta. Sin embargo, llegó un momento en el que tuvo que elegir entre distintos deportes. El tenis fue una de las alternativas que más seriamente contempló. «Lo que se me daba bien era el tenis. Ahí sí que tuve dudas entre dedicarme a la raqueta o al balón». Finalmente, con 11 años, eligió el fútbol.. «Me decidí por el fútbol con 11 años. Creo que al final hice bien, porque además Rafa Nadal nació el mismo año que yo y si me hubiera tenido que enfrentar a él lo hubiera tenido crudo», bromea.. La guitarra y el vínculo con el flamenco. Entre los objetos que forman parte de sus recuerdos de infancia también aparece una guitarra. Ramos explica que su relación con la música flamenca viene de su familia y que es una tradición que ha pasado de generación en generación.. «El flamenco me gustaba desde pequeño, me lo han inculcado en mi educación. Mi familia siempre ponía esa música…», explica antes de citar a Remedios Amaya, Niña Pastori, Camarón, Siempre Así y Triana Pura.. «La guitarra simboliza el flamenco, que es algo que forma parte de mi familia, que ha ido pasando de generación en generación. Ha pasado de mis abuelos a mis padres y ahora es nuestro turno y se lo pasaremos a nuestros hijos», afirma.. La educación también ocupaba un lugar importante en aquella infancia. Sergio Ramos aseguraba que siempre dibujó muy bien y que las matemáticas y la historia eran sus asignaturas favoritas. En su casa, además, existía una disciplina clara con los estudios. «Yo tenía unos horarios de estudio y con mis padres eso era innegociable», recuerda. Aunque reconoce que prefería estar jugando con sus amigos, sus padres tenían claro cuáles eran las prioridades: «En esa época la formación académica es lo más importante. Siempre he dibujado muy bien. De ahí me vienen esas ganas de pintar que tengo. Matemáticas se me daba muy bien. Historia también me gustaba porque es una asignatura que forma parte de la vida, lo que aprendes en esas clases es un poco tu origen, de dónde vienes.. «Éramos una familia humilde». Ramos también ha explicado a sus hijos de dónde viene y cómo era la vida familiar cuando él era pequeño. Considera que sus hijos están creciendo en una sociedad muy diferente y quiere que conozcan la historia de su familia.. «Mis hijos están creciendo en otra sociedad. Parece que han pasado muchos años, pero en realidad no hace mucho que yo tenía 8 o 10 años…», señala. El futbolista destaca la enorme evolución que ha experimentado la sociedad y reconoce que esa transformación tiene «sus pros y sus contras». «Nosotros éramos una familia humilde. Nunca nos faltó para comer», recuerda. Ahora, con una situación económica diferente, puede ofrecer a sus hijos oportunidades que él no tuvo, pero quiere mantener presente el esfuerzo que hubo detrás de todo lo conseguido. «No quiero que pierdan la perspectiva de dónde venimos y que al final, en la vida es necesario hacer un esfuerzo muy grande para conseguir las cosas», afirma.. Esa es, precisamente, la enseñanza que quiere transmitirles: «Que le den valor a todo, que tengan respeto a todo el mundo y que para conseguir las cosas en la vida hacen falta dedicación y mucho esfuerzo»..
Sergio Ramos busca todavía equipo para continuar su carrera. Hace años recordó cómo fue su infancia
Sergio Ramos no ha dado por terminada su carrera deportiva, pero cada vez le cuesta más encontrar un equipo en el que pueda disputar sus últimos minutos como futbolista. Se acerca a la madurez vital y en GQ hace unos años, habló de su infancia.. Los clics de Playmobil eran sus juguetes favoritos. «Tenía una devoción muy grande por ellos», recuerda Ramos, que también disfrutaba de los balones y de pasar buena parte del día en la calle con sus amigos. «En esa época no había tablets, no había redes sociales, ni videoconsolas, ni tanta tecnología. Yo disfrutaba mucho estando en la calle». El futbolista recuerda aquel entorno como una infancia más alejada de la tecnología y más vinculada al juego físico. «Yo vivía en un barrio muy cerca del campo y estábamos todo el día haciendo arcos, tirando con flechas… Era todo un poco más salvaje que ahora», explicaba. Para Ramos, aquella forma de crecer tenía además un valor añadido: «También era algo que te acerca más a la realidad».. El fútbol acabó siendo su gran pasión, aunque antes tuvo otras influencias. En su habitación había un póster de Karate Kid porque practicaba kárate y sentía una especial atracción por las artes marciales. También tenía uno de Rivaldo, uno de sus grandes referentes futbolísticos durante su infancia. «Por aquella época yo jugaba de extremo y de delantero, por eso mis ídolos eran los que estaba en contacto con el gol. Me encantaba como jugaba», explica. Brasil ocupaba entonces un lugar especial en sus preferencias. «Siempre he sido muy fan de Brasil. En aquella época, a finales de los 90 principios de los 2000 tenían un equipazo».. Ramos también recuerda a otros delanteros que admiraba: «Claudio Caniggia también me gustaba, Ronaldo Nazario… Mis favoritos siempre eran los delanteros». Aunque no había vivido todavía los éxitos posteriores de la selección española, asegura que siempre fue patriota: «Siempre he sido patriota y me pintaba la cara con los colores de España y todo, pero los ídolos eran otros».. El kárate como herramienta para superar los miedos. El kárate no fue únicamente una actividad extraescolar para Ramos. El exfutbolista considera que aquella disciplina le ayudó durante su infancia a enfrentarse a sus propios miedos.. «El karate era una manera de enfrentarte a los miedos», explica. «Cuando era pequeño estaba rodeado de niños en el barrio en el colegio. Para mí el kárate era una herramienta que me daba seguridad ante posibles cosas que pudieran pasar, que me ayudaba».. Además, aquella práctica tenía otro efecto que agradecía especialmente su madre. «El kárate también me ayudaba a despejarme y para dormir mejor, algo que a mi madre le encantaba, porque llegaba a casa cansadísimo y dormía mejor», cuenta. Sin embargo, llegó un momento en el que tuvo que elegir entre distintos deportes. El tenis fue una de las alternativas que más seriamente contempló. «Lo que se me daba bien era el tenis. Ahí sí que tuve dudas entre dedicarme a la raqueta o al balón». Finalmente, con 11 años, eligió el fútbol.. «Me decidí por el fútbol con 11 años. Creo que al final hice bien, porque además Rafa Nadal nació el mismo año que yo y si me hubiera tenido que enfrentar a él lo hubiera tenido crudo», bromea.. La guitarra y el vínculo con el flamenco. Entre los objetos que forman parte de sus recuerdos de infancia también aparece una guitarra. Ramos explica que su relación con la música flamenca viene de su familia y que es una tradición que ha pasado de generación en generación.. «El flamenco me gustaba desde pequeño, me lo han inculcado en mi educación. Mi familia siempre ponía esa música…», explica antes de citar a Remedios Amaya, Niña Pastori, Camarón, Siempre Así y Triana Pura.. «La guitarra simboliza el flamenco, que es algo que forma parte de mi familia, que ha ido pasando de generación en generación. Ha pasado de mis abuelos a mis padres y ahora es nuestro turno y se lo pasaremos a nuestros hijos», afirma.. La educación también ocupaba un lugar importante en aquella infancia. Sergio Ramos aseguraba que siempre dibujó muy bien y que las matemáticas y la historia eran sus asignaturas favoritas. En su casa, además, existía una disciplina clara con los estudios. «Yo tenía unos horarios de estudio y con mis padres eso era innegociable», recuerda. Aunque reconoce que prefería estar jugando con sus amigos, sus padres tenían claro cuáles eran las prioridades: «En esa época la formación académica es lo más importante. Siempre he dibujado muy bien. De ahí me vienen esas ganas de pintar que tengo. Matemáticas se me daba muy bien. Historia también me gustaba porque es una asignatura que forma parte de la vida, lo que aprendes en esas clases es un poco tu origen, de dónde vienes.. «Éramos una familia humilde». Ramos también ha explicado a sus hijos de dónde viene y cómo era la vida familiar cuando él era pequeño. Considera que sus hijos están creciendo en una sociedad muy diferente y quiere que conozcan la historia de su familia.. «Mis hijos están creciendo en otra sociedad. Parece que han pasado muchos años, pero en realidad no hace mucho que yo tenía 8 o 10 años…», señala. El futbolista destaca la enorme evolución que ha experimentado la sociedad y reconoce que esa transformación tiene «sus pros y sus contras». «Nosotros éramos una familia humilde. Nunca nos faltó para comer», recuerda. Ahora, con una situación económica diferente, puede ofrecer a sus hijos oportunidades que él no tuvo, pero quiere mantener presente el esfuerzo que hubo detrás de todo lo conseguido. «No quiero que pierdan la perspectiva de dónde venimos y que al final, en la vida es necesario hacer un esfuerzo muy grande para conseguir las cosas», afirma.. Esa es, precisamente, la enseñanza que quiere transmitirles: «Que le den valor a todo, que tengan respeto a todo el mundo y que para conseguir las cosas en la vida hacen falta dedicación y mucho esfuerzo»..
Noticias de Deportes en La Razón
