Estados Unidos ultima la aprobación de nuevos gravámenes a la importación para sustituir las tasas aprobadas tras el revés del Supremo que caducan esta semana
En su momento más difícil, Donald Trump recurre a los aranceles. El presidente de Estados Unidos ha desempolvado los gravámenes a la importación cuando ha quedado atrapado en la guerra de Irán y el descontento de los ciudadanos con sus políticas alcanza el máximo en esta segunda temporada en la Casa Blanca. En menos de una semana ha impuesto tasas del 25% a un gran catálogo de productos importados de Brasil y de hasta el 50% a Canadá. El mandatario republicano ultima una nueva andanada comercial: prepara nuevos aranceles individuales para unos 60 países para anticiparse al fin de la vigencia de las tasas universales, aprobadas tras el revés del Tribunal Supremo, que vencen este próximo viernes. “Las facultades específicas que utiliza esta administración han cambiado, pero la estrategia comercial se mantiene”, explicó Jaimeson Greer, secretario del Comercio, durante una audiencia en el Congreso esta jueves. “Estamos comprometidos a seguir utilizando aranceles y a negociar acuerdos para apoyar la reindustrialización de nuestra economía, proteger a los trabajadores estadounidenses, aumentar sus salarios y reducir nuestro déficit comercial”, sentenció. Un día antes, durante una entrevista en televisión, anticipó: “Esperamos que pronto se tomen medidas”.El líder estadounidense aviva así la guerra comercial que desencadenó al principio de su mandato. El 2 de abril de 2025, una jornada que bautizó como el Día de la Liberación, impuso aranceles indiscriminados a todo el mundo. Pero menos de un año después, a principios del pasado enero, el Tribunal Supremo de Estados Unidos declaró inconstitucionales esos aranceles. Concluyó que Trump se había extralimitado al basarse en la Ley de Poderes de Emergencia (IEEPA), una norma de 1977 aprobada para otros fines, y tumbó el muro arancelario levantado por el republicano.Unos días más tarde, furioso por la sentencia de la Corte Suprema, el inquilino de la Casa Blanca aprobó una nueva ronda de aranceles para tratar de paliar el golpe. Invocó el capítulo 122 de la Ley de Comercio, de 1974, para establecer un arancel universal del 10%, un tipo medio más bajo que en su primer intento fallido. Este artículo permite al presidente imponer aranceles temporales cuando existan “problemas fundamentales de balanza de pagos que requieran restringir importaciones”, pero tiene una limitación: debe ser avalado por el Congreso antes de 150 días, que se cumplen este viernes. La polarización política que recorre Estados Unidos hacía imposible que el ocupante del Despacho Oval lograra el visto bueno del Congreso. Además, quedan apenas cuatro meses para las elecciones de mitad de mandato y los representantes y senadores son reticentes a aprobar nuevos gravámenes que pueden perjudicar a sus territorios. No solo eso, las empresas estadounidenses que ya fueron golpeadas por la primera batería de aranceles recurrieron a los tribunales este segundo intento. El pasado mayo, el
En su momento más difícil, Donald Trump recurre a los aranceles. El presidente de Estados Unidos ha desempolvado los gravámenes a la importación cuando ha quedado atrapado en la guerra de Irán y el descontento de los ciudadanos con sus políticas alcanza el máximo en esta segunda temporada en la Casa Blanca. En menos de una semana ha impuesto tasas del 25% a un gran catálogo de productos importados de Brasil y de hasta el 50% a Canadá. El mandatario republicano ultima una nueva andanada comercial: prepara nuevos aranceles individuales para unos 60 países para anticiparse al fin de la vigencia de las tasas universales, aprobadas tras el revés del Tribunal Supremo, que vencen este próximo viernes. Seguir leyendo
