Se puede discutir si aquello que en Moncloa califican como «éxitos de su gestión», son acontecimientos a celebrar o a olvidar. De todo hay. Lo que nadie podrá negar es la capacidad de la maquinaria monclovita para que Pedro Sánchez y sus huestes salgan ilesos de casi todo.. Salvador Illa salió políticamente incólume de la pésima gestión de la pandemia. Y hasta ganó las elecciones en Cataluña. La vicepresidenta Teresa Ribera y el presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, Miguel Polo, salieron políticamente indemnes de la cuota de responsabilidad que les corresponde en la gestión de la Dana, que no era toda (la principal es de Carlos Mazón, que la ha pagado con su dimisión), pero sí era mucha y no han asumido ninguna. Sara Aagesen sigue siendo la vicepresidenta de Transición Ecológica (con competencias en la política energética) después de que España sufriera el peor apagón de Europa, al menos en lo que llevamos de siglo. Y la presidenta de Red Eléctrica, la exministra Beatriz Corredor (nombrada por Moncloa), sigue en su cargo, nueve meses después. Y aún se espera que el Gobierno dé alguna explicación.. Esta vez estamos ante la tragedia de Adamuz, que ha costado 45 vidas. Y no es de fácil escapatoria para quien tiene bajo su responsabilidad política el sistema ferroviario español, que es el ministro de Transportes. Óscar Puente no puede esperar demasiada empatía de los demás, cuando él nunca ha mostrado empatía hacia nadie desde su corrosiva, y casi siempre insultante, tribuna de las redes sociales. Pero la responsabilidad política no podrá circunscribirse al actual ministro.. Pedro Sánchez lleva en el poder desde 2018, tiempo suficiente para que las infraestructuras hubieran mejorado. Y tuvo como ministro del ramo durante tres años a José Luis Ábalos, con lo que ahora sabemos que pasó durante ese periodo en el ministerio.. Sánchez ha dicho que asume la responsabilidad de lo ocurrido, pero no ha especificado cómo, de lo que se deduce que la asume por el desahogado método de limitarse a decir que la asume. Y así ha ganado un día más en Moncloa. De eso se trata.
«Pedro Sánchez lleva en el poder desde 2018, tiempo suficiente para que las infraestructuras hubieran mejorado»
Se puede discutir si aquello que en Moncloa califican como «éxitos de su gestión», son acontecimientos a celebrar o a olvidar. De todo hay. Lo que nadie podrá negar es la capacidad de la maquinaria monclovita para que Pedro Sánchez y sus huestes salgan ilesos de casi todo.. Salvador Illa salió políticamente incólume de la pésima gestión de la pandemia. Y hasta ganó las elecciones en Cataluña. La vicepresidenta Teresa Ribera y el presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, Miguel Polo, salieron políticamente indemnes de la cuota de responsabilidad que les corresponde en la gestión de la Dana, que no era toda (la principal es de Carlos Mazón, que la ha pagado con su dimisión), pero sí era mucha y no han asumido ninguna. Sara Aagesen sigue siendo la vicepresidenta de Transición Ecológica (con competencias en la política energética) después de que España sufriera el peor apagón de Europa, al menos en lo que llevamos de siglo. Y la presidenta de Red Eléctrica, la exministra Beatriz Corredor (nombrada por Moncloa), sigue en su cargo, nueve meses después. Y aún se espera que el Gobierno dé alguna explicación.. Esta vez estamos ante la tragedia de Adamuz, que ha costado 45 vidas. Y no es de fácil escapatoria para quien tiene bajo su responsabilidad política el sistema ferroviario español, que es el ministro de Transportes. Óscar Puente no puede esperar demasiada empatía de los demás, cuando él nunca ha mostrado empatía hacia nadie desde su corrosiva, y casi siempre insultante, tribuna de las redes sociales. Pero la responsabilidad política no podrá circunscribirse al actual ministro.. Pedro Sánchez lleva en el poder desde 2018, tiempo suficiente para que las infraestructuras hubieran mejorado. Y tuvo como ministro del ramo durante tres años a José Luis Ábalos, con lo que ahora sabemos que pasó durante ese periodo en el ministerio.. Sánchez ha dicho que asume la responsabilidad de lo ocurrido, pero no ha especificado cómo, de lo que se deduce que la asume por el desahogado método de limitarse a decir que la asume. Y así ha ganado un día más en Moncloa. De eso se trata.
