El 30 de agosto de 1905 el día se hizo noche por última vez en España durante unos pocos minutos. Hoy, 121 años después, nuestro país vuelve a oscurecerse en pleno día, en lo que no deja de ser un siniestro símil con la situación que atraviesa España. La crisis institucional que sufrimos, con un Gobierno paralizado por su debilidad y su incompetencia, es un quebradero de cabeza para millones de personas preocupadas que ven cómo España no avanza lo que debería, incapaz de responder ante las crisis que se cruzan en nuestro camino. Da igual si es un asalto masivo de 80.000 inmigrantes ilegales a nuestras fronteras en Ceuta; un sueldo que cada vez da para menos aunque suba, porque el coste de la vida lo hace muchísimo más; o la triste cantinela de cada verano cuando nuestros bosques arden sin control ante la falta de medios de extinción y la ausencia de una correcta gestión forestal y rural.. Mientras todo eso sucede, Pedro Sánchez no tiene hueco en su apretada agenda vacacional para explicar a la ciudadanía cómo es posible que un tropel equivalente a la población de Ceuta invadiera la ciudad autónoma española sin que el Gobierno fuese capaz de enterarse primero de lo que se cernía desde Marruecos sobre nosotros, evitar después la «invasión» mientras se producía, y devolver el orden a Ceuta en última instancia. Allí, con varios miles de inmigrantes aún deambulando por un territorio de apenas 18 kilómetros cuadrados, los ceutíes siguen sin recuperar la tranquilidad que merecen.. Todo lo contrario que nuestro presidente, muy tranquilo en sus vacaciones desde su palacete canario de La Mareta. Entre recomendaciones de música y literatura a sus «followers», Sánchez sacó al menos un rato para hacer ver que trabajaba por Ceuta y por España. Sin piernas, eso sí –según la imagen distribuida por la propaganda monclovita y retocada con IA, que las chanclas y el bañador no quedan bien en cámara– y paseando un ratón óptico por una mesa de cristal, en la que esa tecnología no funciona. Hoy sacará otro «ratito» para ir con todo su séquito en el Falcon desde Canarias a Guadalajara y vuelta a la tumbona. Desde el Observatorio de Yebes verá nuestro líder a la perfección el eclipse total que recorrerá España este 12 de agosto. Ni se habrá planteado verlo por «TelePedro» y ahorrarnos los miles de euros que costará la excursión a los contribuyentes. Una muestra más de que nuestros gobernantes no están a la altura que se merecen los españoles y que requiere el país. Un eclipse total, pero en La Moncloa.
Pedro Sánchez no tiene hueco en su apretada agenda vacacional para explicar a la ciudadanía cómo es posible que un tropel equivalente a la población de Ceuta invadiera la ciudad autónoma española sin que el Gobierno fuese capaz de enterarse
El 30 de agosto de 1905 el día se hizo noche por última vez en España durante unos pocos minutos. Hoy, 121 años después, nuestro país vuelve a oscurecerse en pleno día, en lo que no deja de ser un siniestro símil con la situación que atraviesa España. La crisis institucional que sufrimos, con un Gobierno paralizado por su debilidad y su incompetencia, es un quebradero de cabeza para millones de personas preocupadas que ven cómo España no avanza lo que debería, incapaz de responder ante las crisis que se cruzan en nuestro camino. Da igual si es un asalto masivo de 80.000 inmigrantes ilegales a nuestras fronteras en Ceuta; un sueldo que cada vez da para menos aunque suba, porque el coste de la vida lo hace muchísimo más; o la triste cantinela de cada verano cuando nuestros bosques arden sin control ante la falta de medios de extinción y la ausencia de una correcta gestión forestal y rural.. Mientras todo eso sucede, Pedro Sánchez no tiene hueco en su apretada agenda vacacional para explicar a la ciudadanía cómo es posible que un tropel equivalente a la población de Ceuta invadiera la ciudad autónoma española sin que el Gobierno fuese capaz de enterarse primero de lo que se cernía desde Marruecos sobre nosotros, evitar después la «invasión» mientras se producía, y devolver el orden a Ceuta en última instancia. Allí, con varios miles de inmigrantes aún deambulando por un territorio de apenas 18 kilómetros cuadrados, los ceutíes siguen sin recuperar la tranquilidad que merecen.. Todo lo contrario que nuestro presidente, muy tranquilo en sus vacaciones desde su palacete canario de La Mareta. Entre recomendaciones de música y literatura a sus «followers», Sánchez sacó al menos un rato para hacer ver que trabajaba por Ceuta y por España. Sin piernas, eso sí –según la imagen distribuida por la propaganda monclovita y retocada con IA, que las chanclas y el bañador no quedan bien en cámara– y paseando un ratón óptico por una mesa de cristal, en la que esa tecnología no funciona. Hoy sacará otro «ratito» para ir con todo su séquito en el Falcon desde Canarias a Guadalajara y vuelta a la tumbona. Desde el Observatorio de Yebes verá nuestro líder a la perfección el eclipse total que recorrerá España este 12 de agosto. Ni se habrá planteado verlo por «TelePedro» y ahorrarnos los miles de euros que costará la excursión a los contribuyentes. Una muestra más de que nuestros gobernantes no están a la altura que se merecen los españoles y que requiere el país. Un eclipse total, pero en La Moncloa.
