Una investigación realizada con más de 340.000 adultos británicos concluye que no solo importa cuánto alcohol se consume, sino también qué bebida se elige. El estudio revela que quienes beben vino presentan un riesgo de muerte significativamente menor que quienes consumen cerveza, sidra o bebidas espirituosas.
El trabajo, desarrollado durante 13 años con datos de la base de datos biomédica británica UK Biobank, indica que los bebedores moderados de vino tienen un 21 % menos de riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes beben alcohol ocasionalmente o nunca. En cambio, quienes consumen cerveza, sidra o licores presentan un 9 % más de riesgo de fallecer por dolencias cardíacas.
Los autores del estudio advierten de que factores como la dieta, el nivel socioeconómico o los hábitos alimentarios pueden influir en los resultados. Los bebedores de vino suelen acompañar el alcohol con comidas y tienden a tener patrones de vida más saludables, mientras que quienes consumen cerveza, sidra o licores no suelen hacerlo.
El consumo elevado de alcohol aumenta el riesgo de muerte por cáncer y otras enfermedades
El estudio también confirma que beber por encima de los niveles moderados incrementa notablemente los riesgos para la salud. Los grandes consumidores de alcohol tienen un 36 % más de probabilidades de morir por cáncer, un 24 % más de fallecer por cualquier causa y un 14 % más de morir por enfermedades cardíacas, en comparación con quienes beben poco o nada.
Los autores recuerdan que, al tratarse de un estudio observacional, no puede establecerse una relación causa-efecto definitiva. Además, el grupo de no bebedores incluye personas que podrían haber dejado el alcohol por problemas de salud previos, lo que puede distorsionar las comparaciones. Aun así, los resultados apuntan a que el tipo de bebida influye en los riesgos asociados al consumo de alcohol.
Una encuesta a más de 340.000 adultos británicos halló que el tipo de bebida alcohólica que uno elige es tan importante como la cantidad que consume. La investigación muestra que los bebedores de vino se enfrentan a un riesgo sustancialmente menor de mortalidad en comparación con los que beben cerveza, sidra o bebidas espirituosas. El estudio, llevado a cabo durante 13 años con datos de la base de datos biomédica del Biobanco del Reino Unido, encuentra que los bebedores moderados de vino tienen un riesgo 21% menor de muerte por enfermedad cardiovascular que los bebedores ocasionales o no bebedores. En contraste, los bebedores de cerveza, sidra o licor corren un riesgo un 9 por ciento mayor de morir de una enfermedad cardíaca. Los investigadores advierten que variables como la dieta, el estatus socioeconómico o los patrones de alimentación pueden afectar los hallazgos. Las personas que beben vino por lo general lo combinan con la comida y siguen estilos de vida más saludables, a diferencia de quienes consumen cerveza, sidra o bebidas espirituosas. El consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de morir de cáncer y otras enfermedades. El estudio confirma además que el consumo de alcohol por encima de las cantidades moderadas aumenta considerablemente los riesgos para la salud. Las personas que beben mucho tienen un riesgo 36% mayor de morir de cáncer, un riesgo 24% mayor de morir por cualquier causa y un riesgo 14% mayor de morir de enfermedad cardíaca que las que beben poco o nada. Los autores señalan que, dado que se trata de un estudio observacional, no puede probar un vínculo causal directo. Además, los no bebedores incluyen personas que dejaron de beber alcohol debido a problemas de salud anteriores, lo que podría sesgar las comparaciones. No obstante, los resultados indican que el tipo de bebida afecta a los riesgos asociados con la ingesta de alcohol.
El tipo de alcohol es tan importante como la cantidad consumida, según una encuesta a 340.000 adultos.
Una encuesta a más de 340.000 adultos británicos halló que el tipo de bebida alcohólica que uno elige es tan importante como la cantidad que consume. La investigación muestra que los bebedores de vino se enfrentan a un riesgo sustancialmente menor de mortalidad en comparación con los que beben cerveza, sidra o bebidas espirituosas. El estudio, llevado a cabo durante 13 años con datos de la base de datos biomédica del Biobanco del Reino Unido, encuentra que los bebedores moderados de vino tienen un riesgo 21% menor de muerte por enfermedad cardiovascular que los bebedores ocasionales o no bebedores. En contraste, los bebedores de cerveza, sidra o licor corren un riesgo un 9 por ciento mayor de morir de una enfermedad cardíaca. Los investigadores advierten que variables como la dieta, el estatus socioeconómico o los patrones de alimentación pueden afectar los hallazgos. Los consumidores de vino suelen combinar el alcohol con los alimentos y presentan hábitos de vida más saludables, a diferencia de los que beben cerveza, sidra o bebidas espirituosas. La investigación también verifica que el exceso de niveles moderados de consumo aumenta sustancialmente los riesgos para la salud. Las personas que beben mucho tienen un riesgo 36% mayor de morir de cáncer, un riesgo 24% mayor de morir por cualquier causa y un riesgo 14% mayor de morir de enfermedad cardíaca que las que beben poco o nada. Los autores señalan que, dado que se trata de un estudio observacional, no puede probar un vínculo causal directo. Además, los no bebedores incluyen personas que dejaron de beber alcohol debido a problemas de salud anteriores, lo que podría sesgar las comparaciones. No obstante, los resultados indican que el tipo de bebida afecta a los riesgos asociados con la ingesta de alcohol.
