Series como Grey’s Anatomy o Scandal llevan años mostrando a mujeres en puestos de poder. Pero un nuevo estudio de la Universidad de Kaiserslautern–Landau (Alemania) confirma que, fuera de la pantalla, muchos hombres experimentan amenaza a su masculinidad cuando trabajan bajo el liderazgo de una mujer.El mayor análisis realizado hasta ahora: casi 20.000 hombres estudiados
Los investigadores revisaron 123 experimentos con 19.448 participantes, convirtiéndolo en uno de los metaanálisis más amplios sobre identidad masculina. El patrón fue claro: cuando los hombres sienten que no cumplen con el “ideal masculino”, sus emociones, actitudes y conductas cambian de forma medible.
El estudio identifica varios detonantes como ser evaluado como poco dominante o poco asertivo, realizar tareas consideradas “no masculinas” o estar subordinado a una mujer en posición de autoridad. Estos hallazgos coinciden con investigaciones previas de los psicólogos sociales Joseph Vandello y Jennifer Bosson que describen la masculinidad como un estatus “precarious”: algo que debe demostrarse constantemente.
Cuando su identidad masculina se ve amenazada, los hombres experimentan ansiedad, incomodidad, irritabilidad o enfado. A nivel externo, el estudio detecta reacciones como: mayor agresividad, toma de riesgos, desprecio hacia otros grupos y refuerzo de roles de género tradicionales. Estas respuestas coinciden con estudios de la Asociación Americana de Psicología, que han documentado que la amenaza a la masculinidad puede aumentar comportamientos defensivos y hostiles.
El liderazgo femenino como desencadenante específico
El manálisis confirma que algunos hombres reaccionan con mayor tensión emocional cuando reciben órdenes de una mujer o cuando una jefa cuestiona su desempeño. La sensación de “perder estatus” activa mecanismos de defensa que pueden deteriorar el clima laboral.
El coautor Sven Kachel explica que los efectos son más intensos cuando los hombres concluyen por sí mismos que no cumplen el ideal masculino, más que cuando reciben críticas externas. La presencia de otros hombres intensifica la presión por “actuar masculino”.
Aunque estas conductas pueden servir como alivio momentáneo, los investigadores advierten que, a largo plazo, dañan la salud emocional de los hombres y deterioran sus relaciones personales y profesionales.
Series como Grey’s Anatomy o Scandal llevan años mostrando a mujeres en puestos de poder. Pero un nuevo estudio de la Universidad de Kaiserslautern–Landau (Alemania) confirma que, fuera de la pantalla, muchos hombres experimentan amenaza a su masculinidad cuando trabajan bajo el liderazgo de una mujer.El mayor análisis realizado hasta ahora: casi 20.000 hombres estudiados. Los investigadores revisaron 123 experimentos con 19.448 participantes, convirtiéndolo en uno de los metaanálisis más amplios sobre identidad masculina. El patrón fue claro: cuando los hombres sienten que no cumplen con el “ideal masculino”, sus emociones, actitudes y conductas cambian de forma medible.. El estudio identifica varios detonantes como ser evaluado como poco dominante o poco asertivo, realizar tareas consideradas “no masculinas” o estar subordinado a una mujer en posición de autoridad. Estos hallazgos coinciden con investigaciones previas de los psicólogos sociales Joseph Vandello y Jennifer Bosson que describen la masculinidad como un estatus “precarious”: algo que debe demostrarse constantemente.. Cuando su identidad masculina se ve amenazada, los hombres experimentan ansiedad, incomodidad, irritabilidad o enfado. A nivel externo, el estudio detecta reacciones como: mayor agresividad, toma de riesgos, desprecio hacia otros grupos y refuerzo de roles de género tradicionales. Estas respuestas coinciden con estudios de la Asociación Americana de Psicología, que han documentado que la amenaza a la masculinidad puede aumentar comportamientos defensivos y hostiles.. El liderazgo femenino como desencadenante específico. El manálisis confirma que algunos hombres reaccionan con mayor tensión emocional cuando reciben órdenes de una mujer o cuando una jefa cuestiona su desempeño. La sensación de “perder estatus” activa mecanismos de defensa que pueden deteriorar el clima laboral.. El coautor Sven Kachel explica que los efectos son más intensos cuando los hombres concluyen por sí mismos que no cumplen el ideal masculino, más que cuando reciben críticas externas. La presencia de otros hombres intensifica la presión por “actuar masculino”.. Aunque estas conductas pueden servir como alivio momentáneo, los investigadores advierten que, a largo plazo, dañan la salud emocional de los hombres y deterioran sus relaciones personales y profesionales.
Los varones experimentan ansiedad, incomodidad, irritabilidad o enfado al ver su masculinidad amenazada
Series como Grey’s Anatomy o Scandal llevan años mostrando a mujeres en puestos de poder. Pero un nuevo estudio de la Universidad de Kaiserslautern–Landau (Alemania) confirma que, fuera de la pantalla, muchos hombres experimentan amenaza a su masculinidad cuando trabajan bajo el liderazgo de una mujer.El mayor análisis realizado hasta ahora: casi 20.000 hombres estudiados. Los investigadores revisaron 123 experimentos con 19.448 participantes, convirtiéndolo en uno de los metaanálisis más amplios sobre identidad masculina. El patrón fue claro: cuando los hombres sienten que no cumplen con el “ideal masculino”, sus emociones, actitudes y conductas cambian de forma medible.. El estudio identifica varios detonantes como ser evaluado como poco dominante o poco asertivo, realizar tareas consideradas “no masculinas” o estar subordinado a una mujer en posición de autoridad. Estos hallazgos coinciden con investigaciones previas de los psicólogos sociales Joseph Vandello y Jennifer Bosson que describen la masculinidad como un estatus “precarious”: algo que debe demostrarse constantemente.. Cuando su identidad masculina se ve amenazada, los hombres experimentan ansiedad, incomodidad, irritabilidad o enfado. A nivel externo, el estudio detecta reacciones como: mayor agresividad, toma de riesgos, desprecio hacia otros gruposy refuerzo de roles de género tradicionales. Estas respuestas coinciden con estudios de la Asociación Americana de Psicología, que han documentado que la amenaza a la masculinidad puede aumentar comportamientos defensivos y hostiles.. El manálisis confirma que algunos hombres reaccionan con mayor tensión emocional cuando reciben órdenes de una mujer o cuando una jefa cuestiona su desempeño. La sensación de “perder estatus” activa mecanismos de defensa que pueden deteriorar el clima laboral.. El coautor Sven Kachel explica que los efectos son más intensos cuando los hombres concluyen por sí mismos que no cumplen el ideal masculino, más que cuando reciben críticas externas. La presencia de otros hombres intensifica la presión por “actuar masculino”.. Aunque estas conductas pueden servir como alivio momentáneo, los investigadores advierten que, a largo plazo, dañan la salud emocional de los hombres y deterioran sus relaciones personales y profesionales.
