El creador de la saga original se ha distanciado del rumbo narrativo de la serie, lo que ha abierto un debate entre los seguidores sobre el peso real del autor en el cierre de esta historia
Con el anuncio de que “House of the Dragon” finalizará con su cuarta temporada, HBO pone fecha de caducidad a una de sus producciones más ambiciosas de los últimos años. La serie, nacida como una expansión del universo de “Game of Thrones”, parecía tener margen para extenderse, pero ha encontrado su desenlace antes de lo que muchos esperaban. No ha sido una cancelación, sino una decisión concertada… aunque no exenta de fricciones.. Detrás del cierre hay más que una simple estrategia de guion. Casey Bloys, director de contenidos de HBO, ha insistido en que la historia de los Targaryen siempre tuvo un final predeterminado. Pero esa justificación oficial convive con un trasfondo de tensiones que se ha hecho cada vez más evidente: las diferencias entre George R. R. Martin y el equipo creativo liderado por Ryan Condal.. Martin, autor de los libros que dieron origen al fenómeno, ha reconocido sentirse marginado en el proceso creativo. Sus aportaciones fueron, en el mejor de los casos, leídas con cortesía. En otros, directamente ignoradas. La frase “esta ya no es mi historia”, pronunciada por el propio escritor, resuena como un eco incómodo para quienes esperaban fidelidad a la esencia de “Fuego y Sangre”.. Mientras tanto, la maquinaria sigue en marcha. La tercera temporada se estrenará este año, y el equipo ya trabaja en la escritura de la cuarta, aún sin número de episodios confirmado. No se descarta que sea una entrega más extensa que las anteriores. El cierre, al parecer, será compacto pero no necesariamente apresurado.. Los seguidores, naturalmente, están divididos. Algunos ven en este fin programado una forma de evitar los errores cometidos con “Game of Thrones”, cuyo desenlace dejó heridas abiertas. Otros temen que la pérdida de sintonía con Martin pueda desvirtuar lo que hizo grande a esta historia: su mirada compleja, su ambigüedad moral y su rechazo a los finales fáciles.. Por último, el universo de Westeros no se apaga con este adiós. HBO tiene otros proyectos en marcha, como “El caballero de los siete reindos”, que prometen mantener vivo el interés de los espectadores. Pero el cierre de “House of the Dragon” marca un punto de inflexión: el final de una era televisiva en la que la fantasía encontró una voz adulta y política, no siempre cómoda, pero difícil de ignorar.
Con el anuncio de que “House of the Dragon” finalizará con su cuarta temporada, HBO pone fecha de caducidad a una de sus producciones más ambiciosas de los últimos años. La serie, nacida como una expansión del universo de “Game of Thrones”, parecía tener margen para extenderse, pero ha encontrado su desenlace antes de lo que muchos esperaban. No ha sido una cancelación, sino una decisión concertada… aunque no exenta de fricciones.. Detrás del cierre hay más que una simple estrategia de guion. Casey Bloys, director de contenidos de HBO, ha insistido en que la historia de los Targaryen siempre tuvo un final predeterminado. Pero esa justificación oficial convive con un trasfondo de tensiones que se ha hecho cada vez más evidente: las diferencias entre George R. R. Martin y el equipo creativo liderado por Ryan Condal.. Martin, autor de los libros que dieron origen al fenómeno, ha reconocido sentirse marginado en el proceso creativo. Sus aportaciones fueron, en el mejor de los casos, leídas con cortesía. En otros, directamente ignoradas. La frase “esta ya no es mi historia”, pronunciada por el propio escritor, resuena como un eco incómodo para quienes esperaban fidelidad a la esencia de “Fuego y Sangre”.. Mientras tanto, la maquinaria sigue en marcha. La tercera temporada se estrenará este año, y el equipo ya trabaja en la escritura de la cuarta, aún sin número de episodios confirmado. No se descarta que sea una entrega más extensa que las anteriores. El cierre, al parecer, será compacto pero no necesariamente apresurado.. Los seguidores, naturalmente, están divididos. Algunos ven en este fin programado una forma de evitar los errores cometidos con “Game of Thrones”, cuyo desenlace dejó heridas abiertas. Otros temen que la pérdida de sintonía con Martin pueda desvirtuar lo que hizo grande a esta historia: su mirada compleja, su ambigüedad moral y su rechazo a los finales fáciles.. Por último, el universo de Westeros no se apaga con este adiós. HBO tiene otros proyectos en marcha, como “El caballero de los siete reindos”, que prometen mantener vivo el interés de los espectadores. Pero el cierre de “House of the Dragon” marca un punto de inflexión: el final de una era televisiva en la que la fantasía encontró una voz adulta y política, no siempre cómoda, pero difícil de ignorar.
