Kristi se mudó a Sevilla y enseguida chocó con una costumbre que nadie le adelantó. «Una cosa que no te dicen cuando te mudas a España es cuándo tienes que dar besos«, cuenta esta estadounidense en una publicación en sus redes sociales (@spainwithkristi).
El detonante fue un momento en el que ella consideraba que estaría haciendo lo reconocido como algo habitual, pero estaba equivocada. Acabó dándole dos besos al camarero de un restaurante y la escena le resultó de todo menos natural. «Ha quedado muy raro», reconoce entre risas.
Conviene recordar que lo que para un español es un acto reflejo, para buena parte del planeta es un gesto íntimo reservado a la familia o la pareja. Ahí está el malentendido.
El saludo funciona como un código no escrito y cada cultura lo interpreta a su manera. Por eso, cuando alguien es nuevo y aplica las reglas del país pero de forma errónea, lo que pretendía ser cordialidad puede leerse como un atrevimiento o, a la inversa, como frialdad.
Las formas de saludarse en otros países
En España, es muy habitual dar dos besos empezando por el lado derecho, sobre todo entre mujeres o entre hombre y mujer. En cambio, entre los hombres se sigue dando el apretón de manos o el abrazo corto con palmada en la espalda, sobre todo cuando no hay confianza. Eso sí, en muchas partes del mundo ya se ha incorporado una versión más prudente, y esta es el el saludo neutro, sin contacto, para no incomodar.
En Italia, por ejemplo, dan dos besos, pero arrancan por la mejilla izquierda; en Grecia coinciden con los españoles; y en Francia el número baila entre dos y cuatro según la región, con los hombres todavía aferrados al apretón de manos salvo cuando hay amistad de por medio. Ni siquiera dentro de Europa existe una norma común, lo que explica el lío de cualquiera que se mude de un país a otro del continente.
Cuanto más al norte o más al este, menos piel de por medio. En el mundo anglosajón la regla es diáfana; un apretón de manos en lo formal y, entre amigos, un abrazo leve o un simple «hi» con gesto de cabeza; los besos brillan por su ausencia. En Japón y Corea del Sur se impone la reverencia, más pronunciada cuanto mayor es el respeto, mientras que en China el apretón suele ser suave.
La India resuelve el encuentro con el «namasté», palmas juntas frente al pecho, y en países de mayoría musulmana como Marruecos los hombres evitan el contacto físico con mujeres fuera del círculo familiar. Latinoamérica, en cambio, heredó el calor mediterráneo: en México basta un beso que casi no roza la mejilla.
Kristi se mudó a Sevilla y enseguida chocó con una costumbre que nadie le adelantó. «Una cosa que no te dicen cuando te mudas a España es cuándo tienes que dar besos», cuenta esta estadounidense en una publicación en sus redes sociales (@spainwithkristi).. El detonante fue un momento en el que ella consideraba que estaría haciendo lo reconocido como algo habitual, pero estaba equivocada. Acabó dándole dos besos al camarero de un restaurante y la escena le resultó de todo menos natural. «Ha quedado muy raro», reconoce entre risas.. Conviene recordar que lo que para un español es un acto reflejo, para buena parte del planeta es un gesto íntimo reservado a la familia o la pareja. Ahí está el malentendido.. El saludo funciona como un código no escrito y cada cultura lo interpreta a su manera. Por eso, cuando alguien es nuevo y aplica las reglas del país pero de forma errónea, lo que pretendía ser cordialidad puede leerse como un atrevimiento o, a la inversa, como frialdad.. Las formas de saludarse en otros países. En España, es muy habitual dar dos besos empezando por el lado derecho, sobre todo entre mujeres o entre hombre y mujer. En cambio, entre los hombres se sigue dando el apretón de manos o el abrazo corto con palmada en la espalda, sobre todo cuando no hay confianza. Eso sí, en muchas partes del mundo ya se ha incorporado una versión más prudente, y esta es el el saludo neutro, sin contacto, para no incomodar.. En Italia, por ejemplo, dan dos besos, pero arrancan por la mejilla izquierda; en Grecia coinciden con los españoles; y en Francia el número baila entre dos y cuatro según la región, con los hombres todavía aferrados al apretón de manos salvo cuando hay amistad de por medio. Ni siquiera dentro de Europa existe una norma común, lo que explica el lío de cualquiera que se mude de un país a otro del continente.. Cuanto más al norte o más al este, menos piel de por medio. En el mundo anglosajón la regla es diáfana; un apretón de manos en lo formal y, entre amigos, un abrazo leve o un simple «hi» con gesto de cabeza; los besos brillan por su ausencia. En Japón y Corea del Sur se impone la reverencia, más pronunciada cuanto mayor es el respeto, mientras que en China el apretón suele ser suave.. La India resuelve el encuentro con el «namasté», palmas juntas frente al pecho, y en países de mayoría musulmana como Marruecos los hombres evitan el contacto físico con mujeres fuera del círculo familiar. Latinoamérica, en cambio, heredó el calor mediterráneo: en México basta un beso que casi no roza la mejilla.
Kristi, conocida en redes como @spainwithkristi, dio dos besos al trabajador del restaurante creyendo que era lo correcto, una situación que ha hecho reflexionar a miles de personas sobre las normas de cortesía
Kristi se mudó a Sevilla y enseguida chocó con una costumbre que nadie le adelantó. «Una cosa que no te dicen cuando te mudas a España es cuándo tienes que dar besos», cuenta esta estadounidense en una publicación en sus redes sociales (@spainwithkristi).. El detonante fue un momento en el que ella consideraba que estaría haciendo lo reconocido como algo habitual, pero estaba equivocada. Acabó dándole dos besos al camarero de un restaurante y la escena le resultó de todo menos natural. «Ha quedado muy raro», reconoce entre risas.. Conviene recordar que lo que para un español es un acto reflejo, para buena parte del planeta es un gesto íntimo reservado a la familia o la pareja. Ahí está el malentendido.. El saludo funciona como un código no escrito y cada cultura lo interpreta a su manera. Por eso, cuando alguien es nuevo y aplica las reglas del país pero de forma errónea, lo que pretendía ser cordialidad puede leerse como un atrevimiento o, a la inversa, como frialdad.. En España, es muy habitual dar dos besos empezando por el lado derecho, sobre todo entre mujeres o entre hombre y mujer. En cambio, entre los hombres se sigue dando el apretón de manos o el abrazo corto con palmada en la espalda, sobre todo cuando no hay confianza. Eso sí, en muchas partes del mundo ya se ha incorporado una versión más prudente, y esta es el el saludo neutro, sin contacto, para no incomodar.. En Italia, por ejemplo, dan dos besos, pero arrancan por la mejilla izquierda; en Grecia coinciden con los españoles; y en Francia el número baila entre dos y cuatro según la región, con los hombres todavía aferrados al apretón de manos salvo cuando hay amistad de por medio. Ni siquiera dentro de Europa existe una norma común, lo que explica el lío de cualquiera que se mude de un país a otro del continente.. Cuanto más al norte o más al este, menos piel de por medio. En el mundo anglosajón la regla es diáfana; un apretón de manos en lo formal y, entre amigos, un abrazo leve o un simple «hi» con gesto de cabeza; los besos brillan por su ausencia. En Japón y Corea del Sur se impone la reverencia, más pronunciada cuanto mayor es el respeto, mientras que en China el apretón suele ser suave.. La India resuelve el encuentro con el «namasté», palmas juntas frente al pecho, y en países de mayoría musulmana como Marruecos los hombres evitan el contacto físico con mujeres fuera del círculo familiar. Latinoamérica, en cambio, heredó el calor mediterráneo: en México basta un beso que casi no roza la mejilla.
