Una empleada de una residencia de mayores perdió su trabajo después de que varios testigos relataran insultos, burlas y negativas a atender peticiones de residentes. La trabajadora acudió a los tribunales para impugnar el despido, pero el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha confirmado la procedencia del cese disciplinario.
Entre los hechos examinados figura la negativa a dar un postre adecuado a una mujer con problemas para tragar. También se atribuyeron a la empleada expresiones ofensivas dirigidas a otros residentes y una burla hacia una mujer que pedía ir al baño. El tribunal consideró probado un trato humillante hacia personas mayores especialmente vulnerables.
La defensa sostuvo que los incidentes no alcanzaban la gravedad suficiente para despedirla y cuestionó que la prueba se apoyara en declaraciones de compañeros. La Sala rechazó ambos argumentos: mantuvo la valoración de los testimonios y consideró que los episodios acreditados justificaban la sanción máxima prevista en la relación laboral.
Los episodios que llegaron al juicio
Los hechos ocurrieron en un centro de mayores de Bizkaia. De acuerdo con la información publicada por Infobae, los testigos describieron varios insultos y conductas de menosprecio. Una residente con dificultades para deglutir no recibió el postre que necesitaba; a otra persona se le dirigió un improperio, y una mujer que solicitó ayuda para ir al baño fue objeto de una burla en voz alta.
Los hechos fueron comunicados a la dirección, que abrió un expediente disciplinario antes de extinguir el contrato. La empresa defendió que no se trataba de una discrepancia sobre el modo de trabajar, sino de actuaciones repetidas contra residentes bajo cuidado, incompatibles con las obligaciones del puesto.
La empleada llevaba más de ocho años en la residencia y no constaban sanciones anteriores, según alegó su defensa. Su abogada pidió que se consideraran hechos aislados o, en todo caso, una falta menos grave. También objetó que la empresa no aportara grabaciones de las cámaras de vídeo y sonido disponibles en el centro.
El valor de los testigos y la gravedad del trato
El TSJ señaló que la relación laboral de los testigos con la residencia no anulaba por sí misma sus declaraciones. Salvo una persona que era hija de la directora, los demás no tenían vínculos familiares con la dirección ni participaron en la decisión de despido. La Sala mantuvo así la valoración de las declaraciones presenciales efectuada en la instancia.
Respecto a las cámaras, el tribunal observó que ninguna de las partes solicitó incorporar las grabaciones durante el juicio. La ausencia de ese material no invalidaba los testimonios ya practicados ni permitía rehacer el procedimiento en la fase de recurso. La empleada tampoco presentó documentos concluyentes que acreditaran un error en los hechos fijados por el juzgado.
Al examinar el despido disciplinario, los magistrados atendieron tanto a las expresiones utilizadas como a la situación de quienes las recibieron. Calificaron el menosprecio y la denegación de asistencia a personas frágiles como conductas de máxima gravedad. La confirmación de la procedencia del cese deja a la trabajadora sin readmisión ni indemnización por despido improcedente.
Un individuo que trabajaba en un asilo de ancianos fue despedido de su puesto después de múltiples informes de abuso verbal, acoso y negligencia en el tratamiento de las necesidades de los residentes. El empleado decidió llevar el despido a los tribunales, sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco confirmó el despido disciplinario. Una de las razones consideradas fue la negativa a proporcionar un postre apropiado para una mujer que experimenta dificultades para tragar. El trabajador se enfrentó a acusaciones de maltrato verbal a otros habitantes y de burlarse de una mujer que pidió usar el baño. El tribunal descubrió pruebas de trato humillante hacia personas mayores que eran particularmente susceptibles. La defensa sostuvo que los hechos no eran lo suficientemente graves para despedirla y dudó si la evidencia provenía de declaraciones hechas por compañeros de trabajo. La Sala rechazó ambos argumentos: confirmó la evaluación de los testimonios y consideró que los incidentes reconocidos justificaban la pena máxima permitida en el contrato de trabajo. Los incidentes que llevaron al juicio. Los incidentes ocurrieron en un centro de ancianos en Bizkaia. Según los datos publicados por Infobae, varias cuentas han reportado diversas formas de falta de respeto y conducta menospreciativa. A una persona con problemas para tragar se le negó el postre que necesitaba, a una persona se le habló con falta de respeto y a una mujer que pidió ayuda para ir al baño se le ridiculizó. La información sobre estos incidentes fue transmitida a la dirección, lo que les llevó a iniciar un procedimiento disciplinario y, posteriormente, a poner fin al acuerdo.
El TSJ del País Vasco autorizó insultos, burlas y rechazos a atender las solicitudes de los residentes. El empleado expresó dudas sobre las declaraciones y solicitó un castigo más leve.
Un individuo que trabajaba en un asilo de ancianos fue despedido de su puesto después de múltiples informes de abuso verbal, acoso y negligencia en el tratamiento de las necesidades de los residentes. El empleado decidió llevar el despido a los tribunales, sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco confirmó el despido disciplinario. Una de las razones consideradas fue la negativa a proporcionar un postre apropiado para una mujer que experimenta dificultades para tragar. El trabajador se enfrentó a acusaciones de maltrato verbal a otros habitantes y de burlarse de una mujer que pidió usar el baño. El tribunal descubrió pruebas de trato humillante hacia personas mayores que eran particularmente susceptibles. La defensa sostuvo que los hechos no eran lo suficientemente graves para despedirla y dudó si la evidencia provenía de declaraciones hechas por compañeros de trabajo. La Sala rechazó ambos argumentos: confirmó la evaluación de los testimonios y consideró que los incidentes reconocidos justificaban la pena máxima permitida en el contrato de trabajo. Los incidentes que llevaron al juicio. Los incidentes ocurrieron en un centro de ancianos en Bizkaia. Según los datos publicados por Infobae, varias cuentas han reportado diversas formas de falta de respeto y conducta menospreciativa. A una persona con problemas para tragar no se le permitía tomar el postre que necesitaba, a una persona se le trataba con descortesía y a una mujer que buscaba ayuda para acceder al baño se le ridiculizaba públicamente. Estos incidentes fueron denunciados a la administración, lo que dio lugar a la apertura de un procedimiento disciplinario y a la rescisión del acuerdo.
