La visita del vicepresidente estadounidense se produce cinco días antes de las elecciones más difíciles para el primer ministro ultraconservador
El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, viaja este martes y miércoles a Budapest, la capital húngara, para apoyar a su aliado más fiel en Europa. El primer ministro ultraconservador húngaro, Viktor Orbán, se enfrenta este domingo a sus elecciones más inciertas, con las encuestas en contra por primera vez en 16 años de mandato.. El emisario de Donald Trump afirmó antes de embarcar rumbo a Hungría para ver a su “buen amigo Viktor” que hablarán de distintos asuntos relacionados con la relación entre Estados Unidos y Hungría. “Obviamente, estoy seguro de que Europa, Ucrania y todo lo demás tendrán un papel bastante destacado”, añadió.. La candidatura del nacionalpopulista húngaro cuenta con el apoyo de Washington y Moscú, aunque el Kremlin, un aliado más tóxico, opera en la sombra. Marco Rubio viajó a Budapest en febrero y habló de una “edad de oro” de las relaciones entre Estados Unidos y Hungría.. En marzo, Hungría acogió de nuevo el foro ultraconservador republicano CPAC, que lleva varias sesiones celebradas en Budapest. Líderes de la internacional ultra, como el israelí Benjamín Netanyahu, el argentino Javier Milei, la francesa Marine Le Pen o el español Santiago Abascal arroparon a Orbán en persona o en vídeo.. El primer ministro húngaro tiene por primera vez un rival capaz de desalojarle del Gobierno en las elecciones. Péter Magyar, un disidente de su partido, Fidesz, le adelanta en los sondeos con una ventaja de entre seis y diez puntos de media.. Magyar ha escrito en redes sociales, a propósito de la visita: “Ningún país extranjero puede interferir en las elecciones húngaras. Este es nuestro país. La historia de Hungría no se escribe en Washington, Moscú ni Bruselas, sino en las calles y plazas de Hungría”.. Trump y Orbán comparten admiración mutua e intercambian elogios en público. El presidente estadounidense ha enviado varios mensajes de apoyo por vídeo. Con Vance en visita oficial, se refuerza el objetivo que delineó la Estrategia de Seguridad Nacional publicada en diciembre. Ante el declive civilizatorio de Europa, decía el documento, para la Administración era prioritario apoyar movimientos y fuerzas nacionalistas en el Viejo Continente para “cultivar la resistencia” en la UE.. Nadie tiene más acreditada esa posición que Orbán, el dirigente más veterano y problemático de los Veintisiete, que ha convertido el derecho de veto en una herramienta de presión y negociación, a menudo a favor del Kremlin y en contra de Kiev.. Que Vance haya adelantado que Ucrania formará parte de las conversaciones con Orbán no es buena noticia para el presidente ucranio, Volodímir Zelenski. Vance no es un gran fan de Zelenski, como se pudo ver en la famosa reunión en la Casa Blanca en febrero de 2025. Con la economía estancada y los servicios públicos en mal estado, el equipo de Orbán ha centrado la campaña en la política exterior, y, en concreto, en la amenaza que, según él, representa Ucrania, a quien le atribuye intenciones espurias como interferir en la campaña, querer “colonizar” el país y financiar a la oposición.. La tensión entre Hungría y Ucrania está en niveles inéditos. Zelenski no ha reabierto el oleoducto Druzhba, dañado por un ataque ruso en enero, y que resulta vital para el suministro de petróleo a Hungría y Eslovaquia. En represalia, Orbán ha bloqueado el crédito de la UE de 90.000 millones de euros para Ucrania y le ha cortado el flujo de gas.. Pero además, el equipo de Orbán agita el discurso de que Kiev puede intentar atacar la infraestructura energética húngara y ha desplegado al ejército para proteger instalaciones críticas. Este fin de semana las autoridades serbias informaron de que habían encontrado explosivos en un gasoducto cercano a la frontera con Hungría. El Gobierno nacionalpopulista de Budapest señaló inmediatamente a Ucrania, una hipótesis que el ejército serbio descartó. Con todo, el episodio sirvió a Orbán para alimentar un día más su campaña electoral con imágenes de soldados, infraestructuras energéticas y él en primera línea.. Hungría afirma que se encuentra en estado de emergencia energética. Urge a levantar las sanciones al petróleo y gas ruso, por las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo. Pero elude pronunciarse acerca del conflicto iniciado contra Irán por sus dos “amigos”, Trump y Netanyahu.
El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, ha llegado este martes a Budapest, la capital húngara, para apoyar a su aliado más fiel en Europa. El primer ministro ultraconservador húngaro, Viktor Orbán, se enfrenta este domingo a sus elecciones más inciertas, con las encuestas en contra por primera vez en 16 años de mandato.. Seguir leyendo
