Es posible que si de aquí a diciembre va al cine acabe viendo una película en la que esté Zendaya. La actriz estadounidense de 29 años ha estrenado, solo este año, el final de la serie Euphoria; en mayo, El drama, este sábado La odisea, el 29 de julio la nueva entrega de Spider-Man y, en diciembre, la tercera parte de Dune. Se le acumulan las citas en el calendario a la vez que, antes de cumplir los 30, ha conseguido hacer de Disney la plataforma que la ha convertido en una intérprete de cine de autor, rostro de franquicia, productora, icono de moda o simplemente una mujer que encuentra en cada registro cinematográfico una oportunidad para ponerse a prueba y consolidar su hueco en la industria.. Seguir leyendo
La intérprete suma solo este año cinco grandes estrenos. Anuncia que después hará un parón en una carrera que ha construido con riesgo, astucia y el efecto viral de sus estilismos
Es posible que si de aquí a diciembre va al cine acabe viendo una película en la que esté Zendaya. La actriz estadounidense de 29 años ha estrenado, solo este año, el final de la serie Euphoria; en mayo, El drama, este sábado La odisea, el 29 de julio la nueva entrega de Spider-Man y, en diciembre, la tercera parte de Dune. Se le acumulan las citas en el calendario a la vez que, antes de cumplir los 30, ha conseguido hacer de Disney la plataforma que la ha convertido en una intérprete de cine de autor, rostro de franquicia, productora, icono de moda o simplemente una mujer que encuentra en cada registro cinematográfico una oportunidad para ponerse a prueba y consolidar su hueco en la industria.Más informaciónEl titular de la primera parte de la vida de Zendaya podría ser algo así: de niña Disney a estrella global. Un arco narrativo demasiado manoseado para ajustarlo a una carrera que, de manera consciente y autónoma, la actriz ha construido con herramientas y colaboradores que se escapan a las lógicas que han marcado a los chicas prodigio. Alguna vez llegó a decir que su objetivo era ser una mezcla de Oprah Winfrey, Beyoncé y Shonda Rhimes. Esa mujer ahora se presenta con un vestido alado en el estreno de La odisea en Nueva York y consigue parecer la protagonista de una película en la que apenas aparece, firmada por Christopher Nolan, rodada en IMAX, de casi tres horas, con un presupuesto de 250 millones de dólares. Proviene de una familia mestiza de Oackland, California, por su altura pensó que iba a dedicarse al deporte, pero el trabajo de su madre en el teatro y la serie de Hannah Montana encaminaron sus pasos en otra dirección. “Mi padre dejó su trabajo como profesor para hacer posible mi sueño. Mi madre se quedó en Oakland porque tenía dos empleos, enseñar y trabajar de noche en el California Shakespeare Theater. Esos trabajos pagaron todos nuestros viajes en coche de ida y vuelta durante el año que estuve haciendo casting en Los Ángeles”, ha contado la actriz que comenzó a trabajar con 13 años, en 2010, en la serie Shake It Up, de Disney. Zendaya, en un momento de la serie ‘Shake It Up’, de Disney. Desde aquel día encadenó series infantiles y juveniles hasta 2017, cuando empezó en la saga Spider-Man y El gran showman, del cineasta Michael Gracey. Combinó su salto al cine con la última de sus series Disney, K.C. Undercover, en la que ya ejerció también de productora y entre sus exigencias estuvo que parte del elenco, en concreto su familia, fuera racializado. “Hay otras cosas que una chica puede ser además de cantante y bailarina. Quería que K. C. fuese un cerebrito. Que los niños, y no solo las niñas, viesen la serie y soñasen con ser como ella”, explicó la actriz en una entrevista en Vogue.Tenía 18 años y confrontó a Disney. Ese mismo año, apareció en la entrega de los Oscar con rastas y una presentadora de la televisión estadounidense criticó el peinado diciendo que “olía a pach
