El nuevo LACMA (Los Angeles County Museum of Art) se anuncia como el mayor museo en el Oeste Americano. El marco temporal, de 6.000 años, en el que se ubican sus 155.000 obras explica el porqué. Pero es el edificio el que, sin extravagancias ni griterío, habla con mayor claridad.. Seguir leyendo
El suizo levanta un edificio orgánico y luminoso para las nuevas galerías del LACMA
El nuevo LACMA (Los Angeles County Museum of Art) se anuncia como el mayor museo en el Oeste Americano. El marco temporal, de 6.000 años, en el que se ubican sus 155.000 obras explica el porqué. Pero es el edificio el que, sin extravagancias ni griterío, habla con mayor claridad.. La nueva sede lleva la firma de Peter Zumthor, un arquitecto con fama de minimalista que, sin embargo, lejos de perpetuar un sello austero, demuestra con sus intervenciones su profundo conocimiento de los lugares, las tipologías y la historia de la arquitectura. ¿Cómo lo hace? Atendiendo al lugar.. Interior con vistas al exterior y uno de los recortables, ‘La Gerbe’ de Matisse.Iwan Baan. En Los Ángeles, ofrece vistas sobre la propia ciudad. Es decir, conexión: más que proteger el arte, lo reconecta. También eleva, al primer piso, la colección permanente para dejar espacios públicos externos en la planta baja. Por último, elige un lenguaje clásico, al margen de las modas, para el lugar donde está el museo. El clasicismo norteamericano, su modernidad orgánica, hace que la suavidad de las curvas de Zumthor y la factura de su fachadas de vidrio arraiguen más que un prisma introvertido o un edificio con un mensaje que acalle todo lo demás. Descartando el lenguaje decimonónico de las grandes colecciones de las galerías nacionales y las sedes tipo almacén, Zumthor convierte la digestión de la modernidad en algo californiano, vivo, fresco y clásico a la vez.. Galería interior de paisajistas holandeses sobre fondo azul.Iwan Baan. Esa decisión arquitectónica ofrece libertad a los comisarios y a los visitantes. Los primeros, como sucede con buena parte de la museística actual, tienen más fácil establecer conexiones entre épocas y disciplinas. Los visitantes deben elegir. No hay recorridos marcados, no pueden seguir un orden establecido, están invitados —y se ven obligados— a construir su propia ruta de visita.. También la iluminación funciona con ese criterio: cambiante, está pensada para cada una de las piezas en lugar de para el conjunto. Y, y esto es algo poco habitual, está, durante buena parte del día, confiada a la iluminación natural que acerca las obras sin dramatismos.. Buena parte del museo mantiene contacto visual con el exterior de la ciudad.Iwan Baan. Una artista textil japonesa, Reiko Sudo, ha diseñado las cortinas de acero pulverizado que, teniendo un brillo metálico, son transparentes y evitan la incidencia del sol sobre las obras. De esta manera, la colección permanente se acerca también al cambio de iluminación que se produce con el paso de las horas del día, con el tiempo atmosférico, con las estaciones del año, y con el tiempo cronológico.. Orgánico y escultural, el edificio es de hormigón y vidrio. Nada más. Paneles de vidrio de suelo a techo levantan la fachada que Zumthor ha diseñado para las galerías David Geffen. El inmueble, que se extiende entre el parque vecino, Hancock y la avenida que le da acceso, Wilshire Boulvevard. Y hace de la vegetación y el paisaje urbano parte del recorrido que se inauguró el domingo pasado. Como tarjeta de presentación, una instalación busca indagar en las conexiones entre las culturas marítimas pacíficas, índicas, atlánticas y mediterránea. Se trata de establecer lo singular y el mestizaje entre dichas culturas. A ese esfuerzo por profundizar en la historia, y por corregirla, se unen trabajos contemporáneos como la fotografía de paisaje de Todd Gray, Octavia’s Gaze (2025).. Vista exterior parcial con la escultura de Tony Smith ‘Smoke’ al fondo.Iwan Baan (photo © Iwan Baan ). Un auditorio, una librería y un restaurante —que se inaugurará en otoño— completan el edificio. El museo, en cambio, no se termina en el interior. En el jardín de la planta baja, en zonas aterrazadas y en la gran plaza ganada para la ciudad conviven intervenciones permanentes, como la escultura Smoke de Tony Smith (1967) o la fuente Three Quintains (Hello Girls) que Calder ideó en 1964, y que se muestra aquí en un nuevo emplazamiento, una lámina de agua ideada por Zumthor. Obras de artistas contemporáneos, como la cerámica de Mariana Castillo Deball o Pedro Reyes convivirán con los trabajos de Rodin en un museo antológico y total que, desde la cercanía a la ciudad de Los Ángeles, busca contar a nuevos visitantes la historia de 6.000 años de creación universal.
