Cuando finalice el mes de mayo se habrá cumplido medio año con la baliza V16 como único dispositivo de preseñalización obligatorio en vigencia en España. La entrada en vigor de su obligatoriedad por parte de la Dirección General de Tráfico (DGT) provocó un auténtico terremoto entre los conductores, que tuvieron que realizar un desembolso económico para cumplir con la legalidad desde comienzos de 2026, pese a muchos no estar de acuerdo.
Pere Navarro, director de Tráfico, ha asegurado en varias ocasiones que «no hay marcha atrás», pero muchos conductores siguen sin estar convencidos e incluso han llevado a esta baliza V16 a los tribunales. La gran queja desde el primer momento, más allá del esfuerzo económico que se tuvo que realizar, fue la falta de visibilidad en contextos con mucha luz, es decir, que no se ve de día. La normativa indica que deben ser visibles a un kilómetro, pero los conductores entienden que no es así.
Este modelo no ha dejado contentos a muchos, pero la DGT y el Ministerio del Interior están convencidos del uso de la baliza y España no es el único país que la utiliza. También la tienen en Japón, pero es claramente diferente a la española, tanto a nivel de forma como a nivel visual. Comercializada por ‘Daytona’ y llamada FLEMAG LED, tiene una gran diferencia con la baliza V16 de la DGT.
Cómo es la baliza japonesa: la gran diferencia con la V16
La gran ventaja de la baliza japonesa es que se adapta a cualquier tipo de material. A diferencia de las balizas V16 españolas que se utilizan de forma obligatoria desde este mes de enero y que necesitan una superficie metálica para quedarse fijadas mediante un imán, el dispositivo japonés ha sido diseñado pensando desde el principio en las motocicletas. Y es que una moto no tiene la misma estructura que un turismo: muchas de sus piezas están hechas de plástico, aluminio o fibra de carbono, materiales donde una base magnética tradicional apenas resulta útil.
El otro punto opuesto es que cuando una motocicleta sufre una avería o un accidente, puede quedar detenida en posiciones muy diferentes, algo que complica todavía más colocar una luz de emergencia visible con imán. Para evitar posibles problemas, esta baliza incorpora un sistema de sujeción mucho más versátil, capaz de adaptarse a distintas zonas del vehículo sin depender únicamente del magnetismo. Nos solo han sido pensadas para los coches.
Más opciones para ganar visibilidad
El dispositivo puede colocarse en lugares como el soporte de la matrícula, las defensas del motor, las maletas laterales o los baúles, pero también en la propia ropa del conductor si fuese necesario. La intención es sencilla: que la señal luminosa siga siendo visible incluso en situaciones complicadas, ya sea porque la moto ha quedado tumbada, apartada en el arcén o en una zona con poca iluminación.
Gracias a esa flexibilidad, la baliza busca cumplir mejor su función principal, que no es otra que alertar al resto de conductores con la mayor antelación posible.
Este sistema cuenta con tres imanes de lata resistencia, un sistema de pinza para engancharlo a la matrícula y un gancho tipo anilla. La luz llega a girar 140 grados, y tiene un soporte 360 grados que permite orientar la iluminación hacia el sentido del tráfico. También cuenta protección IPX6 ante el agua y el polvo, utiliza con dos pilas AAA y garantiza hasta 9,5 horas de funcionamiento continuo, claramente mayor que la V16 de la DGT. El punto en contra es que teóricamente se ve a 300 metros por el kilómetro que exige Tráfico. Dos sistemas diferentes para cumplir el mismo objetivo: garantizar la seguridad vial.
Cuando finalice el mes de mayo se habrá cumplido medio año con la baliza V16 como único dispositivo de preseñalización obligatorio en vigencia en España. La entrada en vigor de su obligatoriedad por parte de la Dirección General de Tráfico (DGT) provocó un auténtico terremoto entre los conductores, que tuvieron que realizar un desembolso económico para cumplir con la legalidad desde comienzos de 2026, pese a muchos no estar de acuerdo.. Pere Navarro, director de Tráfico, ha asegurado en varias ocasiones que «no hay marcha atrás», pero muchos conductores siguen sin estar convencidos e incluso han llevado a esta baliza V16 a los tribunales. La gran queja desde el primer momento, más allá del esfuerzo económico que se tuvo que realizar, fue la falta de visibilidad en contextos con mucha luz, es decir, que no se ve de día. La normativa indica que deben ser visibles a un kilómetro, pero los conductores entienden que no es así.. Este modelo no ha dejado contentos a muchos, pero la DGT y el Ministerio del Interior están convencidos del uso de la baliza y España no es el único país que la utiliza. También la tienen en Japón, pero es claramente diferente a la española, tanto a nivel de forma como a nivel visual. Comercializada por ‘Daytona’ y llamada FLEMAG LED, tiene una gran diferencia con la baliza V16 de la DGT.. Cómo es la baliza japonesa: la gran diferencia con la V16. La gran ventaja de la baliza japonesa es que se adapta a cualquier tipo de material. A diferencia de las balizas V16 españolas que se utilizan de forma obligatoria desde este mes de enero y que necesitan una superficie metálica para quedarse fijadas mediante un imán, el dispositivo japonés ha sido diseñado pensando desde el principio en las motocicletas. Y es que una moto no tiene la misma estructura que un turismo: muchas de sus piezas están hechas de plástico, aluminio o fibra de carbono, materiales donde una base magnética tradicional apenas resulta útil.. El otro punto opuesto es que cuando una motocicleta sufre una avería o un accidente, puede quedar detenida en posiciones muy diferentes, algo que complica todavía más colocar una luz de emergencia visible con imán. Para evitar posibles problemas, esta baliza incorpora un sistema de sujeción mucho más versátil, capaz de adaptarse a distintas zonas del vehículo sin depender únicamente del magnetismo. Nos solo han sido pensadas para los coches.. Más opciones para ganar visibilidad. El dispositivo puede colocarse en lugares como el soporte de la matrícula, las defensas del motor, las maletas laterales o los baúles, pero también en la propia ropa del conductor si fuese necesario. La intención es sencilla: que la señal luminosa siga siendo visible incluso en situaciones complicadas, ya sea porque la moto ha quedado tumbada, apartada en el arcén o en una zona con poca iluminación.. Gracias a esa flexibilidad, la baliza busca cumplir mejor su función principal, que no es otra que alertar al resto de conductores con la mayor antelación posible.. Este sistema cuenta con tres imanes de lata resistencia, un sistema de pinza para engancharlo a la matrícula y un gancho tipo anilla. La luz llega a girar 140 grados, y tiene un soporte 360 grados que permite orientar la iluminación hacia el sentido del tráfico. También cuenta protección IPX6 ante el agua y el polvo, utiliza con dos pilas AAA y garantiza hasta 9,5 horas de funcionamiento continuo, claramente mayor que la V16 de la DGT. El punto en contra es que teóricamente se ve a 300 metros por el kilómetro que exige Tráfico. Dos sistemas diferentes para cumplir el mismo objetivo: garantizar la seguridad vial.
Este dispositivo de preseñalización de la DGT es obligatorio en España desde inicios de 2026, pero no funciona igual en todos los países
Cuando finalice el mes de mayo se habrá cumplido medio año con la baliza V16 como único dispositivo de preseñalización obligatorio en vigencia en España. La entrada en vigor de su obligatoriedad por parte de la Dirección General de Tráfico (DGT) provocó un auténtico terremoto entre los conductores, que tuvieron que realizar un desembolso económico para cumplir con la legalidad desde comienzos de 2026, pese a muchos no estar de acuerdo.. Pere Navarro, director de Tráfico, ha asegurado en varias ocasiones que «no hay marcha atrás», pero muchos conductores siguen sin estar convencidos e incluso han llevado a esta baliza V16 a los tribunales. La gran queja desde el primer momento, más allá del esfuerzo económico que se tuvo que realizar, fue la falta de visibilidad en contextos con mucha luz, es decir, que no se ve de día. La normativa indica que deben ser visibles a un kilómetro, pero los conductores entienden que no es así.. Este modelo no ha dejado contentos a muchos, pero la DGT y el Ministerio del Interior están convencidos del uso de la baliza y España no es el único país que la utiliza. También la tienen en Japón, pero es claramente diferente a la española, tanto a nivel de forma como a nivel visual. Comercializada por ‘Daytona’ y llamada FLEMAG LED, tiene una gran diferencia con la baliza V16 de la DGT.. Cómo es la baliza japonesa: la gran diferencia con la V16. La gran ventaja de la baliza japonesa es que se adapta a cualquier tipo de material. A diferencia de las balizas V16 españolas que se utilizan de forma obligatoria desde este mes de enero y que necesitan una superficie metálica para quedarse fijadas mediante un imán, el dispositivo japonés ha sido diseñado pensando desde el principio en las motocicletas. Y es que una moto no tiene la misma estructura que un turismo: muchas de sus piezas están hechas de plástico, aluminio o fibra de carbono, materiales donde una base magnética tradicional apenas resulta útil.. El otro punto opuesto es que cuando una motocicleta sufre una avería o un accidente, puede quedar detenida en posiciones muy diferentes, algo que complica todavía más colocar una luz de emergencia visible con imán. Para evitar posibles problemas, esta baliza incorpora un sistema de sujeción mucho más versátil, capaz de adaptarse a distintas zonas del vehículo sin depender únicamente del magnetismo. Nos solo han sido pensadas para los coches.. Más opciones para ganar visibilidad. El dispositivo puede colocarse en lugares como el soporte de la matrícula, las defensas del motor, las maletas laterales o los baúles, pero también en la propia ropa del conductor si fuese necesario. La intención es sencilla: que la señal luminosa siga siendo visible incluso en situaciones complicadas, ya sea porque la moto ha quedado tumbada, apartada en el arcén o en una zona con poca iluminación.. Gracias a esa flexibilidad, la baliza busca cumplir mejor su función principal, que no es otra que alertar al resto de conductores con la mayor antelación posible.. Este sistema cuenta con tres imanes de lata resistencia, un sistema de pinza para engancharlo a la matrícula y un gancho tipo anilla. La luz llega a girar 140 grados, y tiene un soporte 360 grados que permite orientar la iluminación hacia el sentido del tráfico. También cuenta protección IPX6 ante el agua y el polvo, utiliza con dos pilas AAA y garantiza hasta 9,5 horas de funcionamiento continuo, claramente mayor que la V16 de la DGT. El punto en contra es que teóricamente se ve a 300 metros por el kilómetro que exige Tráfico. Dos sistemas diferentes para cumplir el mismo objetivo: garantizar la seguridad vial.
