Participar en ensayos clínicos permite a los pacientes, además de ayudar al avance de la ciencia, un acceso anticipado a medicamentos y terapias innovadoras mucho antes de que estén aprobados comercialmente o disponibles en los hospitales. Algo crucial en el caso de aquellas enfermedades cuyos tratamientos convencionales no han dado resultados.. Estos tratamientos ya han tenido algunos efectos positivos en la enfermedad para la que se quieren probar en ensayos preclínicos en laboratorio, bien evaluándose moléculas en cultivos celulares (in vitro) o bien en modelos animales para determinar su toxicidad, mecanismo de acción y eficacia antes de probarlos en humanos.. Los ensayos clínicos son el siguiente paso en el proceso de desarrollo de medicamentos para ver si un tratamiento es seguro y efectivo en las personas.. Su duración es variable. Puede llevar meses o años realizar un ensayo clínico. Su apuesta por ellos permite a los hospitales ofrecer a sus pacientes un acceso precoz a los tratamientos mejores y más innovadores. Pues el tiempo para que un tratamiento experimental esté disponible comercialmente puede variar de 5 a 10 años, según el desarrollo clínico y la aprobación regulatoria.. En este sentido, Quirónsalud ha consolidado en el año 2025 su modelo de investigación e innovación. «Nuestra apuesta por la investigación se traduce en una producción investigadora creciente en volumen y calidad, gracias a la cooperación entre profesionales e instituciones, contando con cerca de 1.500 ensayos clínicos en el último año», ha destacado la doctora Carmen Ayuso, directora científica del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz, durante la Jornada anual de Investigación Quirónsalud 2026.. En concreto, el Grupo reafirma su vocación investigadora con los 1.490 ensayos clínicos activos –un 2% más que el año anterior– y una producción científica que crece en volumen y en relevancia internacional. Así, más de la mitad de los 410 nuevos ensayos iniciados en 2025 (el 53% concretamente) corresponden a fases I y II. Y el 73% de estos estudios se centran en el área de Oncología.. Las cuatro fases. Los ensayos clínicos se llevan a cabo en varias fases. La I y la II son las más exigentes desde el punto de vista de la seguridad.. En concreto, en la fase I el objetivo es evaluar la seguridad del nuevo fármaco en humanos y se lleva a cabo en un grupo pequeño de personas. Se estudian la tolerancia, la absorción y la dosis segura, entre otros aspectos.. En la fase II, se busca información preliminar sobre la eficacia del fármaco, así como ampliar la relativa a su seguridad. Para ello, el medicamento se prueba en un grupo reducido de pacientes.. Respecto a la fase III, el fármaco del ensayo se administra a un mayor número de pacientes enfermos con el fin de confirmar su eficacia y seguridad, y determinar la incidencia de los posibles efectos secundarios. Además, estos resultados se comparan con otros tratamientos habituales y también con placebo. Una vez superada esta fase, si los resultados obtenidos son favorables, las administraciones públicas aprueban la salida al mercado y el nuevo fármaco está listo para su uso.. Una vez el fármaco está siendo administrado, durante la fase IV se estudian los efectos sobre la enfermedad, y también los efectos secundarios a largo plazo.. «La investigación y la innovación son dos señas de identidad del Grupo Quirónsalud, entendiendo la actividad investigadora como uno de los pilares fundamentales para la excelencia en la asistencia sanitaria y el cuidado de la salud», ha destacado la doctora Cristina Caramés, directora asistencial y de investigación corporativa de Quirónsalud.. «Estamos convencidos de que la generación de conocimiento contribuye a mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades, para avanzar hacia una medicina basada en valor más innovadora, eficiente y personalizada», ha concluido.
La duración de estas investigaciones puede prolongarse durante meses o incluso años
Participar en ensayos clínicos permite a los pacientes, además de ayudar al avance de la ciencia, un acceso anticipado a medicamentos y terapias innovadoras mucho antes de que estén aprobados comercialmente o disponibles en los hospitales. Algo crucial en el caso de aquellas enfermedades cuyos tratamientos convencionales no han dado resultados.. Estos tratamientos ya han tenido algunos efectos positivos en la enfermedad para la que se quieren probar en ensayos preclínicos en laboratorio, bien evaluándose moléculas en cultivos celulares (in vitro) o bien en modelos animales para determinar su toxicidad, mecanismo de acción y eficacia antes de probarlos en humanos.. Los ensayos clínicos son el siguiente paso en el proceso de desarrollo de medicamentos para ver si un tratamiento es seguro y efectivo en las personas.. Su duración es variable. Puede llevar meses o años realizar un ensayo clínico. Su apuesta por ellos permite a los hospitales ofrecer a sus pacientes un acceso precoz a los tratamientos mejores y más innovadores. Pues el tiempo para que un tratamiento experimental esté disponible comercialmente puede variar de 5 a 10 años, según el desarrollo clínico y la aprobación regulatoria.. En este sentido, Quirónsalud ha consolidado en el año 2025 su modelo de investigación e innovación. «Nuestra apuesta por la investigación se traduce en una producción investigadora creciente en volumen y calidad, gracias a la cooperación entre profesionales e instituciones, contando con cerca de 1.500 ensayos clínicos en el último año», ha destacado la doctora Carmen Ayuso, directora científica del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz, durante la Jornada anual de Investigación Quirónsalud 2026.. En concreto, el Grupo reafirma su vocación investigadora con los 1.490 ensayos clínicos activos –un 2% más que el año anterior– y una producción científica que crece en volumen y en relevancia internacional. Así, más de la mitad de los 410 nuevos ensayos iniciados en 2025 (el 53% concretamente) corresponden a fases I y II. Y el 73% de estos estudios se centran en el área de Oncología.. Los ensayos clínicos se llevan a cabo en varias fases. La I y la II son las más exigentes desde el punto de vista de la seguridad.. En concreto, en la fase I el objetivo es evaluar la seguridad del nuevo fármaco en humanos y se lleva a cabo en un grupo pequeño de personas. Se estudian la tolerancia, la absorción y la dosis segura, entre otros aspectos.. En la fase II, se busca información preliminar sobre la eficacia del fármaco, así como ampliar la relativa a su seguridad. Para ello, el medicamento se prueba en un grupo reducido de pacientes.. Respecto a la fase III, el fármaco del ensayo se administra a un mayor número de pacientes enfermos con el fin de confirmar su eficacia y seguridad, y determinar la incidencia de los posibles efectos secundarios. Además, estos resultados se comparan con otros tratamientos habituales y también con placebo. Una vez superada esta fase, si los resultados obtenidos son favorables, las administraciones públicas aprueban la salida al mercado y el nuevo fármaco está listo para su uso.. Una vez el fármaco está siendo administrado, durante la fase IV se estudian los efectos sobre la enfermedad, y también los efectos secundarios a largo plazo.. «La investigación y la innovación son dos señas de identidad del Grupo Quirónsalud, entendiendo la actividad investigadora como uno de los pilares fundamentales para la excelencia en la asistencia sanitaria y el cuidado de la salud», ha destacado la doctora Cristina Caramés, directora asistencial y de investigación corporativa de Quirónsalud.. «Estamos convencidos de que la generación de conocimiento contribuye a mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades, para avanzar hacia una medicina basada en valor más innovadora, eficiente y personalizada», ha concluido.
