Quizás los casos más conocidos sean los de Brahim, Iñaki Williams o Nico Paz. Futbolistas nacidos en España que este Mundial defienden otras banderas. Pero esta noche, cuando la selección salte al césped de Monterrey para jugarse el liderato del grupo frente a Uruguay, habrá otro compatriota al otro lado del campo. Nació en Albacete y jamás ha vivido en la otra orilla del Atlántico. Sin embargo, viste la celeste desde que era un niño. Hace tres décadas, José Luis Zalazar recorría los campos de Primera defendiendo las camisetas de Cádiz, Espanyol, Racing de Santander o Albacete. Fue «El Oso» quien anotó los dos goles del primer ascenso del Alba que dio lugar al «Queso Mecánico» de los noventa y esta noche será su hijo quien se cruce con La Roja en el Mundial. Rodrigo, el mediano de tres hermanos, nació en la localidad manchega y creció entre España y Alemania, pero heredó de su padre algo más que un apellido: su pasión por el fútbol y su país. «Desde pequeño estuve corriendo con un balón. Teníamos un jardín enorme y él nos llevaba allí a dar unos toques. Ha sido una de las personas más importantes en mi carrera; no solo como padre, sino como amigo», reconoció en una entrevista a UEFA. A pesar de ello, «El Osito» convivió durante años con la etiqueta inevitable de ser el hijo de José Luis. Como ocurre en estos casos, su infancia estuvo marcada por las mudanzas. Sus primeros pasos los dio en la cantera del Albacete, más tarde pasó por la del Málaga y, cuando la familia se trasladó a Alemania, continuó su formación en el Eintracht de Fráncfort. Años más tarde y después de algunas cesiones, llegó a Portugal, donde terminó de explotar futbolísticamente en el Sporting de Braga. Por tanto, la educación futbolística del «Osito» Zalazar ha sido europea desde el principio, pero, aunque nunca haya vivido en el país de sus padres, siempre ha explicado que se siente profundamente uruguayo. La cultura, las costumbres y el vínculo familiar viajaron con él desde la infancia y, cuando llegó el momento de elegir selección, no tuvo dudas. Rodrigo decidió jugar para Uruguay. La misma decisión tomó su hermano menor Mauro –aún en la sub21– con quien, además, comparte vestuario en Braga. El único que optó por la otra vía fue el mayor, Kuki Zalazar, que, a pesar de haber sido el único de los tres en nacer en Montevideo, pasó por las inferiores de la Roja y ha hecho carrera en España, actualmente en el Ceuta de LaLiga Hypermotion. Ahora, en el escenario más grande de todos, la historia de esta familia adquiere una dimensión distinta. El niño de Albacete representa a Uruguay en un Mundial frente a España, país al que siempre le ha mostrado «respeto y un profundo amor». Y, aunque no está siendo el mejor arranque para los charrúas, la selección celeste aún tiene opciones de ser primera de grupo si vence. «Somos conscientes de que España es una de las mejores selecciones del mundo,
Nacido en Albacete e hijo del histórico José Luis Zalazar, se enfrentará a España defendiendo a Uruguay, el país de sus padres y en el que nunca ha vivido.
Quizás los casos más conocidos sean los de Brahim, Iñaki Williams o Nico Paz. Futbolistas nacidos en España que este Mundial defienden otras banderas. Pero esta noche, cuando la selección salte al césped de Monterrey para jugarse el liderato del grupo frente a Uruguay, habrá otro compatriota al otro lado del campo. Nació en Albacete y jamás ha vivido en la otra orilla del Atlántico. Sin embargo, viste la celeste desde que era un niño.Hace tres décadas, José Luis Zalazar recorría los campos de Primera defendiendo las camisetas de Cádiz, Espanyol, Racing de Santander o Albacete. Fue «El Oso» quien anotó los dos goles del primer ascenso del Alba que dio lugar al «Queso Mecánico» de los noventa y esta noche será su hijo quien se cruce con La Roja en el Mundial.Rodrigo, el mediano de tres hermanos, nació en la localidad manchega y creció entre España y Alemania, pero heredó de su padre algo más que un apellido: su pasión por el fútbol y su país. «Desde pequeño estuve corriendo con un balón. Teníamos un jardín enorme y él nos llevaba allí a dar unos toques. Ha sido una de las personas más importantes en mi carrera; no solo como padre, sino como amigo», reconoció en una entrevista a UEFA. A pesar de ello, «El Osito» convivió durante años con la etiqueta inevitable de ser el hijo de José Luis.Como ocurre en estos casos, su infancia estuvo marcada por las mudanzas. Sus primeros pasos los dio en la cantera del Albacete, más tarde pasó por la del Málaga y, cuando la familia se trasladó a Alemania, continuó su formación en el Eintracht de Fráncfort. Años más tarde y después de algunas cesiones, llegó a Portugal, donde terminó de explotar futbolísticamente en el Sporting de Braga.Por tanto, la educación futbolística del «Osito» Zalazar ha sido europea desde el principio, pero, aunque nunca haya vivido en el país de sus padres, siempre ha explicado que se siente profundamente uruguayo. La cultura, las costumbres y el vínculo familiar viajaron con él desde la infancia y, cuando llegó el momento de elegir selección, no tuvo dudas. Rodrigo decidió jugar para Uruguay. La misma decisión tomó su hermano menor Mauro –aún en la sub21– con quien, además, comparte vestuario en Braga. El único que optó por la otra vía fue el mayor, Kuki Zalazar, que, a pesar de haber sido el único de los tres en nacer en Montevideo, pasó por las inferiores de la Roja y ha hecho carrera en España, actualmente en el Ceuta de LaLiga Hypermotion.Ahora, en el escenario más grande de todos, la historia de esta familia adquiere una dimensión distinta. El niño de Albacete representa a Uruguay en un Mundial frente a España, país al que siempre le ha mostrado «respeto y un profundo amor». Y, aunque no está siendo el mejor arranque para los charrúas, la selección celeste aún tiene opciones de ser primera de grupo si vence. «Somos conscientes de que España es una de las mejores selecciones del mundo, pero
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