Sus recuerdos de los Mundiales están asociados a su padre y ahora los relata en un maravilloso pódcast de Onda Cero
El escritor argentino Hernán Casciari (Mercedes, 1971) abre a LA RAZÓN una ventana a sus recuerdos más íntimos ligados al fútbol tras conquistar a miles de oyentes con ‘Mi padre hablaba cada cuatro años’, el pódcast de Onda Cero Pódcast cuyos seis episodios ya pueden escucharse y que convierte la memoria, la familia y la pasión futbolera en una historia universal.¿Cómo surge la idea de este pódcast? Tuve la idea durante el Mundial pasado, cuando me propusieron participar en una serie de ficciones sonoras. Aproveché para contar una historia que tenía muchas ganas de narrar: la relación con mi padre a través de los seis Mundiales que vimos juntos, desde 1974 hasta su muerte. El fútbol fue la excusa para hablar de ese vínculo, marcado por la distancia emocional, pero también para recorrer mi propio crecimiento y los cambios de una época. En cada Mundial cambiaban mi edad, mis preocupaciones y el contexto: la guerra de Malvinas, el regreso de la democracia, la irrupción de Maradona. Al final, la muerte de mi padre me llevó a repensar también mi relación con el fútbol.¿Tiene algún recuerdo con su padre que no esté relacionado con el fútbol?Mi padre vivía el deporte con una intensidad absoluta. Fue un gran tenista y jugó al fútbol a un nivel muy alto, cerca del profesionalismo. El deporte era el centro de su vida; todo lo demás era, en cierto modo, una obligación. Guardo muchos recuerdos llenos de amor. Fue él quien me enseñó a leer y escribir antes de empezar la escuela. Pero los momentos de mayor cercanía física y emocional, los abrazos y las muestras más desbordadas de cariño, siempre estuvieron ligados al fútbol.Y usted como padre, ¿se asemeja a él o es completamente diferente?Intento que la relación con mis hijas no dependa de mis propias pasiones ni de que les interese lo mismo que a mí. Cada una es completamente distinta. Mi hija mayor, de 22 años, vive en su mundo y no le interesa especialmente el fútbol; en cambio, la pequeña, de nueve, estaba tan entusiasmada con el inicio del Mundial que me pidió faltar al colegio para ver el partido inaugural. Para mí, lo importante es acompañarlas tal como son, sin imponerles mis intereses.En el último episodio vemos que ya escribe abiertamente en casa. ¿Cómo vivieron sus padres su vocación literaria? Y, por otro lado, ¿qué relación mantiene hoy con el fútbol?Mi madre no desconfiaba de la escritura, sino de que yo la utilizara como excusa para no hacer nada. Con veinte años decía que era escritor, pero en realidad estaba esperando que la vida ocurriera sin demasiado esfuerzo. Cuando empecé a tomármelo en serio y a ejercer de verdad el oficio, tanto ella como mi padre me apoyaron plenamente. Como cualquier padre, se preocupaban cuando las cosas iban mal y se alegraban cuando empezaron a ir bien. Con el fútbol me pasó algo parecido. Mi padre me convirtió en un apasionado porque durante años fue nuestra principal forma de comunicarnos. Cuando
El escritor argentino Hernán Casciari (Mercedes, 1971) abre a LA RAZÓN una ventana a sus recuerdos más íntimos ligados al fútbol tras conquistar a miles de oyentes con ‘Mi padre hablaba cada cuatro años’, el pódcast de Onda Cero Pódcast cuyos seis episodios ya pueden escucharse y que convierte la memoria, la familia y la pasión futbolera en una historia universal.. ¿Cómo surge la idea de este pódcast?. Tuve la idea durante el Mundial pasado, cuando me propusieron participar en una serie de ficciones sonoras. Aproveché para contar una historia que tenía muchas ganas de narrar: la relación con mi padre a través de los seis Mundiales que vimos juntos, desde 1974 hasta su muerte. El fútbol fue la excusa para hablar de ese vínculo, marcado por la distancia emocional, pero también para recorrer mi propio crecimiento y los cambios de una época. En cada Mundial cambiaban mi edad, mis preocupaciones y el contexto: la guerra de Malvinas, el regreso de la democracia, la irrupción de Maradona. Al final, la muerte de mi padre me llevó a repensar también mi relación con el fútbol.. ¿Tiene algún recuerdo con su padre que no esté relacionado con el fútbol?. Mi padre vivía el deporte con una intensidad absoluta. Fue un gran tenista y jugó al fútbol a un nivel muy alto, cerca del profesionalismo. El deporte era el centro de su vida; todo lo demás era, en cierto modo, una obligación. Guardo muchos recuerdos llenos de amor. Fue él quien me enseñó a leer y escribir antes de empezar la escuela. Pero los momentos de mayor cercanía física y emocional, los abrazos y las muestras más desbordadas de cariño, siempre estuvieron ligados al fútbol.. Y usted como padre, ¿se asemeja a él o es completamente diferente?. Intento que la relación con mis hijas no dependa de mis propias pasiones ni de que les interese lo mismo que a mí. Cada una es completamente distinta. Mi hija mayor, de 22 años, vive en su mundo y no le interesa especialmente el fútbol; en cambio, la pequeña, de nueve, estaba tan entusiasmada con el inicio del Mundial que me pidió faltar al colegio para ver el partido inaugural. Para mí, lo importante es acompañarlas tal como son, sin imponerles mis intereses.. En el último episodio vemos que ya escribe abiertamente en casa. ¿Cómo vivieron sus padres su vocación literaria? Y, por otro lado, ¿qué relación mantiene hoy con el fútbol?. Mi madre no desconfiaba de la escritura, sino de que yo la utilizara como excusa para no hacer nada. Con veinte años decía que era escritor, pero en realidad estaba esperando que la vida ocurriera sin demasiado esfuerzo. Cuando empecé a tomármelo en serio y a ejercer de verdad el oficio, tanto ella como mi padre me apoyaron plenamente. Como cualquier padre, se preocupaban cuando las cosas iban mal y se alegraban cuando empezaron a ir bien. Con el fútbol me pasó algo parecido. Mi padre me convirtió en un apasionado porque durante años fue nuestra principal forma de comunicarnos. Cuando murió intenté alejarme, pero ya era imposible. Sigo siendo un gran aficionado: soy hincha de Racing Club, comparto esa pasión con mi mujer y mi hija pequeña, y tuve la suerte de vivir de cerca una época irrepetible, desde el Barça de Guardiola hasta las carreras de Maradona y Messi. Además, he visto a Argentina ganar tres Mundiales. ¿Cómo no voy a seguir siendo fanático del fútbol?. Pregunta complicada para un argentino: ¿Messi o Maradona?. Para mí el o es el nexo coordinante más espantoso del mundo. Es y; Maradona y Messi.. ¿Cuál es el mejor recuerdo que tiene de un Mundial?. Cuando ganamos en 2022 debido a la felicidad de mi hija. Aunque en el Mundial 78 pude ir al estadio porque se celebraba en mi país, nada es comparable con vivirlo con tu hija, ya lo descubrirás.. ¿Cuánto le costó a su padre las entradas en el Mundial del 78?. El viaje, la gasolina y las entradas representaban el 40% de su sueldo.. ¿El vínculo de Argentina con el fútbol es exagerado?. No lo veo exagerado. En Argentina hay un sentimiento muy fuerte de pertenencia que une tanto al fútbol como a la cultura y la identidad nacional, con un amor prácticamente unánime por la bandera y la selección. He vivido muchos años en España, concretamente en Barcelona, y me costaba entender que en 2010 hubiera catalanes que no celebraran la victoria de España, incluso con jugadores catalanes en el equipo. En Argentina eso es difícil de imaginar, y por eso la forma de vivir el fútbol es tan distinta. Es algo que se aprende desde la infancia y atraviesa toda la vida cotidiana.
