El Gobierno vuelve a sacar pecho con los datos de empleo, pero basta con rascar un poco la superficie para comprobar que el relato triunfalista presenta demasiadas grietas. La afiliación a la Seguridad Social marca récords históricos, sí, pero buena parte de ese crecimiento responde a la incorporación de trabajadores extranjeros. Mientras el Ejecutivo presume de cifras, el paro registra su peor descenso en un mes de junio desde 2008, descontando el año de la pandemia. A ello se suma un dato especialmente revelador: más de 1,25 millones de trabajadores con contrato fijo discontinuo permanecen fuera de las estadísticas oficiales de desempleo durante sus periodos de inactividad. Si se incorporan estos trabajadores al denominado paro efectivo, España supera los tres millones de personas sin empleo real. Las cifras oficiales pueden maquillar la realidad durante un tiempo, pero no cambiarla.
Las cifras oficiales pueden maquillar la realidad durante un tiempo, pero no cambiarla
El Gobierno vuelve a sacar pecho con los datos de empleo, pero basta con rascar un poco la superficie para comprobar que el relato triunfalista presenta demasiadas grietas. La afiliación a la Seguridad Social marca récords históricos, sí, pero buena parte de ese crecimiento responde a la incorporación de trabajadores extranjeros. Mientras el Ejecutivo presume de cifras, el paro registra su peor descenso en un mes de junio desde 2008, descontando el año de la pandemia. A ello se suma un dato especialmente revelador: más de 1,25 millones de trabajadores con contrato fijo discontinuo permanecen fuera de las estadísticas oficiales de desempleo durante sus periodos de inactividad. Si se incorporan estos trabajadores al denominado paro efectivo, España supera los tres millones de personas sin empleo real. Las cifras oficiales pueden maquillar la realidad durante un tiempo, pero no cambiarla.
