Luis Astolfi Pérez pertenece a una de las familias con mayor tradición del deporte ecuestre español. Es un motivo de orgullo, pero también una responsabilidad. El hijo de Luis Astolfi Pérez de Guzmán ha crecido entre cuadras, concursos y kilómetros de carretera. Ahora escribe su propia historia, forma caballos y compite con el objetivo de representar a España en las grandes citas internacionales después de estrenar paternidad con Cristina Serrano. «Es un orgullo llevar un apellido tan ligado a la hípica, pero también una gran responsabilidad. Crecer rodeado de caballos me hizo entender muy pronto que la hípica no es sólo competir, sino una forma de vida basada en el esfuerzo, el respeto por el caballo y la constancia. El apellido Astolfi representa una historia muy importante de este deporte, pero después eres tú quien tiene que demostrar cada día lo que vale», apunta Luis. «Mi padre me ha enseñado muchísimo, tanto dentro como fuera de las pistas. Siempre me ha repetido que la paciencia y el trabajo diario terminan dando resultados y que con los caballos no existen los atajos. También me inculcó valores como la humildad, el respeto y la honestidad. Lo importante no es sólo ganar, sino la manera en la que llegas a hacerlo y cómo te comportas con los demás», asegura. Luis comenta que «los caballos siempre formaron parte de mi vida y, aunque con el tiempo fui descubriendo lo duro y exigente que es este deporte, nunca dejé de tener claro que quería dedicarme a él. Es una profesión complicada, pero cuando haces lo que realmente te apasiona merece la pena. Ahora estoy en una etapa muy ilusionante. Trabajo con varios caballos jóvenes y otros ya consolidados, intentando seguir creciendo como jinete y ganando experiencia en pruebas de mayor nivel. Mi objetivo es continuar compitiendo al máximo nivel posible, formar caballos para el deporte de élite y representar a España en competiciones internacionales. Ahora cuenta con un grupo de caballos muy prometedor. «Cada uno está en un momento diferente de su formación, pero quizá la que más ilusión me hace ahora mismo es »Jimena», una yegua con una calidad excepcional que ya ha demostrado que puede competir con éxito en pruebas importantes. También estoy apostando por varios caballos jóvenes pensando en el medio y largo plazo, porque en este deporte el futuro siempre se construye con paciencia. Y hay que considerar que el éxito siempre es el resultado del binomio entre jinete y caballo. Tener un caballo con calidad es imprescindible, pero también hay que cuidar todos los aspectos que influyen en su rendimiento diario: la recuperación, la alimentación, la gestión del estrés y su estado general. En nuestro caso trabajamos con el apoyo nutricional de Hifas Vet, una ayuda que valoramos de forma muy positiva, ya que el rendimiento siempre depende de muchos factores como el entrenamiento, el manejo, la genética o la alimentación», afirma Luis. El jinete hace un llamamie
El hijo de Luis Astolfi Pérez de Guzmán forma caballos y compite con el objetivo de representar a España en las grandes citas internacionales
Luis Astolfi Pérez pertenece a una de las familias con mayor tradición del deporte ecuestre español. Es un motivo de orgullo, pero también una responsabilidad. El hijo de Luis Astolfi Pérez de Guzmán ha crecido entre cuadras, concursos y kilómetros de carretera. Ahora escribe su propia historia, forma caballos y compite con el objetivo de representar a España en las grandes citas internacionales después de estrenar paternidad con Cristina Serrano.»Es un orgullo llevar un apellido tan ligado a la hípica, pero también una gran responsabilidad. Crecer rodeado de caballos me hizo entender muy pronto que la hípica no es sólo competir, sino una forma de vida basada en el esfuerzo, el respeto por el caballo y la constancia. El apellido Astolfi representa una historia muy importante de este deporte, pero después eres tú quien tiene que demostrar cada día lo que vale», apunta Luis.»Mi padre me ha enseñado muchísimo, tanto dentro como fuera de las pistas. Siempre me ha repetido que la paciencia y el trabajo diario terminan dando resultados y que con los caballos no existen los atajos. También me inculcó valores como la humildad, el respeto y la honestidad. Lo importante no es sólo ganar, sino la manera en la que llegas a hacerlo y cómo te comportas con los demás», asegura.Luis comenta que «los caballos siempre formaron parte de mi vida y, aunque con el tiempo fui descubriendo lo duro y exigente que es este deporte, nunca dejé de tener claro que quería dedicarme a él. Es una profesión complicada, pero cuando haces lo que realmente te apasiona merece la pena. Ahora estoy en una etapa muy ilusionante. Trabajo con varios caballos jóvenes y otros ya consolidados, intentando seguir creciendo como jinete y ganando experiencia en pruebas de mayor nivel. Mi objetivo es continuar compitiendo al máximo nivel posible, formar caballos para el deporte de élite y representar a España en competiciones internacionales.Ahora cuenta con un grupo de caballos muy prometedor. «Cada uno está en un momento diferente de su formación, pero quizá la que más ilusión me hace ahora mismo es »Jimena», una yegua con una calidad excepcional que ya ha demostrado que puede competir con éxito en pruebas importantes. También estoy apostando por varios caballos jóvenes pensando en el medio y largo plazo, porque en este deporte el futuro siempre se construye con paciencia. Y hay que considerar que el éxito siempre es el resultado del binomio entre jinete y caballo. Tener un caballo con calidad es imprescindible, pero también hay que cuidar todos los aspectos que influyen en su rendimiento diario: la recuperación, la alimentación, la gestión del estrés y su estado general. En nuestro caso trabajamos con el apoyo nutricional de Hifas Vet, una ayuda que valoramos de forma muy positiva, ya que el rendimiento siempre depende de muchos factores como el entrenamiento, el manejo, la genética o la alimentación», afirma Luis.El jinete hace un llamamiento p
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