Prometió el mayor despliegue de la historia del Estado con los incendios. Hoy, España se quema sin remedio
El Consejo de Ministros declaró ayer «zonas gravemente afectadas por una emergencia de protección civil» a los territorios afectados por los incendios forestales. Lo confirmó el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que renombró lo que antes se conocía como «zona catastrófica» a los territorios afectados por los fuegos de la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León o Castellón. Con esta declaración, el líder del Ejecutivo anunció que se comenzarán a desplegar «todas las ayudas destinadas tanto a los daños personales como a los materiales. También vías de ayudas adicionales, como son los beneficios fiscales, las extensiones de cuotas a la Seguridad Social, ayudas para reparar las infraestructuras, entre otras muchas ayudas que, evidentemente, iremos poniendo en marcha conforme vayamos haciendo una evaluación mucho más certera de la magnitud de esta catástrofe».Los territorios y ciudadanos ya están acostumbrados a escuchar al presidente anunciar todos los parabienes posibles para las zonas afectadas, pero la realidad luego es otra, y la mayoría de las veces queda en papel mojado. En mayo, Sánchez, comparecía para anunciar con rotundidad lo que calificó como «el mayor despliegue del Estado» en la historia de España para combatir la lacra de los incendios forestales, un ambicioso plan basado en cinco pilares fundamentales: aumento de recursos materiales, coordinación institucional, herramientas preventivas avanzadas, concienciación ciudadana y mejoras laborales urgentes para las brigadas forestales (BRIF).Sin embargo, tan solo dos meses después y con los incendios arrasando campos, bosques, montes, propiedades y fincas este plan no se ha implementado. Se prometió blindar el territorio mediante la incorporación de más de diez aviones anfibios dotados del nuevo kit apagafuegos para aeronaves A-400M, cuatro helicópteros Chinook y dos Cougar, y sumar siete nuevas aeronaves DHC-515 dentro del Plan Industrial y Tecnológico de la Defensa, al que se unirían 20 millones adicionales para apoyar la lucha contra los incendios y las inundaciones desde el Ministerio de Transición Ecológica. Además, en esta flota se incluían drones de alta capacidad, vehículos todoterreno, cámaras térmicas y sistemas avanzados de vigilancia. Pero ahora mismo la eficacia operativa de dichos recursos sobre el terreno brilla por su ausencia y apenas se han aumentado los recursos destinados a luchar contra el fuego.Las continuas y recurrentes declaraciones oficiales sobre la supuesta implantación de nuevos convenios, la financiación local prometida a finales de año y la mejora de las condiciones de quienes combaten el fuego en primera línea contrastan hoy con la realidad y la vulnerabilidad de un sistema que continúa sufriendo fallas estructurales para anticiparse a los escenarios de máxima emergencia climática, además de que carece de medios suficientes, y los que llegan están muy alejados de las promes
El Consejo de Ministros declaró ayer «zonas gravemente afectadas por una emergencia de protección civil» a los territorios afectados por los incendios forestales. Lo confirmó el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que renombró lo que antes se conocía como «zona catastrófica» a los territorios afectados por los fuegos de la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León o Castellón. Con esta declaración, el líder del Ejecutivo anunció que se comenzarán a desplegar «todas las ayudas destinadas tanto a los daños personales como a los materiales. También vías de ayudas adicionales, como son los beneficios fiscales, las extensiones de cuotas a la Seguridad Social, ayudas para reparar las infraestructuras, entre otras muchas ayudas que, evidentemente, iremos poniendo en marcha conforme vayamos haciendo una evaluación mucho más certera de la magnitud de esta catástrofe». Los territorios y ciudadanos ya están acostumbrados a escuchar al presidente anunciar todos los parabienes posibles para las zonas afectadas, pero la realidad luego es otra, y la mayoría de las veces queda en papel mojado. En mayo, Sánchez, comparecía para anunciar con rotundidad lo que calificó como «el mayor despliegue del Estado» en la historia de España para combatir la lacra de los incendios forestales, un ambicioso plan basado en cinco pilares fundamentales: aumento de recursos materiales, coordinación institucional, herramientas preventivas avanzadas, concienciación ciudadana y mejoras laborales urgentes para las brigadas forestales (BRIF). Sin embargo, tan solo dos meses después y con los incendios arrasando campos, bosques, montes, propiedades y fincas este plan no se ha implementado. Se prometió blindar el territorio mediante la incorporación de más de diez aviones anfibios dotados del nuevo kit apagafuegos para aeronaves A-400M, cuatro helicópteros Chinook y dos Cougar, y sumar siete nuevas aeronaves DHC-515 dentro del Plan Industrial y Tecnológico de la Defensa, al que se unirían 20 millones adicionales para apoyar la lucha contra los incendios y las inundaciones desde el Ministerio de Transición Ecológica. Además, en esta flota se incluían drones de alta capacidad, vehículos todoterreno, cámaras térmicas y sistemas avanzados de vigilancia. Pero ahora mismo la eficacia operativa de dichos recursos sobre el terreno brilla por su ausencia y apenas se han aumentado los recursos destinados a luchar contra el fuego. Las continuas y recurrentes declaraciones oficiales sobre la supuesta implantación de nuevos convenios, la financiación local prometida a finales de año y la mejora de las condiciones de quienes combaten el fuego en primera línea contrastan hoy con la realidad y la vulnerabilidad de un sistema que continúa sufriendo fallas estructurales para anticiparse a los escenarios de máxima emergencia climática, además de que carece de medios suficientes, y los que llegan están muy alejados de las pro
