El debate que en España reaparece cada vez que cambiamos los relojes comienza a avanzar en EE UU. Después de varios intentos fallidos, la Cámara de Representantes acaba de aprobar por amplia mayoría una medida que podría convertir en historia el gesto de adelantar y atrasar dos veces al año las agujas del reloj.
Con 308 votos a favor y 117 en contra, la Cámara Baja ha dado luz verde a la llamada Ley de Protección de la Luz Solar (Sunshine Protection Act). El proyecto propone mantener de forma permanente el horario de verano, lo que permitiría a los estadounidenses disfrutar de más horas de luz por las tardes y que retrasaría una hora el amanecer en invierno.
La medida ha logrado un respaldo poco habitual en un Congreso tan polarizado. A su favor votaron 193 republicanos, 114 demócratas y un independiente. También cuenta con un impulso único, que es el de Donald Trump, cuya Administración defiende que es una reforma «popular y de sentido común». El presidente sostiene que mantener el mismo horario durante todo el año evitaría molestias, reduciría costes y permitiría aprovechar la luz durante las horas en las los ciudadanos permanecen despiertos.
Trump ha prometido firmar la ley si llega a su escritorio, pero antes debe superar el trámite del Senado, donde no tiene garantizados los 60 votos necesarios. Algo que el presidente estadounidense espera que suceda y así lo proclamaba horas después de que la Camara aprobase la Ley de Protección de la Luz Solar: «Con suerte, el Senado lo aprobará. Voy a trabajar muy duro para que esta ley sea promulgada. Es hora de que la gente deje de preocuparse por el reloj, sin mencionar todo el trabajo y el dinero que se gasta en esto dos veces al año».
El líder de la mayoría republicana, John Thune, cuestiona la medida por sus efectos en los estados del norte, donde en invierno podría no amanecer hasta cerca de las nueve de la mañana. También se opone el senador republicano Tom Cotton, que ya bloqueó una iniciativa similar en 2025 alegando que obligaría a millones de niños y trabajadores a comenzar su jornada de noche.
Hace cuatro años las tornas estaban completamente invertidas. En 2022, el Senado aprobó por unanimidad una propuesta muy similar, pero la Cámara de Representantes nunca llegó a votarla por falta de consenso sobre sus efectos en la salud y la seguridad.
La salud es precisamente uno de los argumentos principales de los detractores de esta medida. Las principales organizaciones médicas apoyan eliminar los cambios de hora, pero prefieren mantener siempre el horario de invierno, porque está más alineado con la luz solar y los ritmos circadianos, aunque implique tardes con menos luz. Por su parte, los defensores del horario de verano permanente alegan que impulsaría el turismo, el comercio, la restauración, el deporte y las actividades al aire libre, además de evitar las alteraciones del sueño, los accidentes de tráfico y lesiones laborales asociadas al cambio semestral de hora.
Entre los ciudadanos, una encuesta de AP-NORC realizada en octubre de 2025 reveló que solo el 12% de los estadounidenses mantendría el sistema actual. El 56% prefiere el horario de verano, mientras que el 42% optaría por conservar todo el año el horario de invierno. Es decir, los ciudadanos coinciden en que quieren dejar de tocar las agujas, pero continúan divididos sobre dónde fijarlas, si con mañanas más oscuras o tardes con menos luz.
El debate que en España reaparece cada vez que cambiamos los relojes comienza a avanzar en EE UU. Después de varios intentos fallidos, la Cámara de Representantes acaba de aprobar por amplia mayoría una medida que podría convertir en historia el gesto de adelantar y atrasar dos veces al año las agujas del reloj. Con 308 votos a favor y 117 en contra, la Cámara Baja ha dado luz verde a la llamada Ley de Protección de la Luz Solar (Sunshine Protection Act). El proyecto propone mantener de forma permanente el horario de verano, lo que permitiría a los estadounidenses disfrutar de más horas de luz por las tardes y que retrasaría una hora el amanecer en invierno. La medida ha logrado un respaldo poco habitual en un Congreso tan polarizado. A su favor votaron 193 republicanos, 114 demócratas y un independiente. También cuenta con un impulso único, que es el de Donald Trump, cuya Administración defiende que es una reforma «popular y de sentido común». El presidente sostiene que mantener el mismo horario durante todo el año evitaría molestias, reduciría costes y permitiría aprovechar la luz durante las horas en las los ciudadanos permanecen despiertos. Trump ha prometido firmar la ley si llega a su escritorio, pero antes debe superar el trámite del Senado, donde no tiene garantizados los 60 votos necesarios. Algo que el presidente estadounidense espera que suceda y así lo proclamaba horas después de que la Camara aprobase la Ley de Protección de la Luz Solar: «Con suerte, el Senado lo aprobará. Voy a trabajar muy duro para que esta ley sea promulgada. Es hora de que la gente deje de preocuparse por el reloj, sin mencionar todo el trabajo y el dinero que se gasta en esto dos veces al año». El líder de la mayoría republicana, John Thune, cuestiona la medida por sus efectos en los estados del norte, donde en invierno podría no amanecer hasta cerca de las nueve de la mañana. También se opone el senador republicano Tom Cotton, que ya bloqueó una iniciativa similar en 2025 alegando que obligaría a millones de niños y trabajadores a comenzar su jornada de noche. Hace cuatro años las tornas estaban completamente invertidas. En 2022, el Senado aprobó por unanimidad una propuesta muy similar, pero la Cámara de Representantes nunca llegó a votarla por falta de consenso sobre sus efectos en la salud y la seguridad. La salud es precisamente uno de los argumentos principales de los detractores de esta medida. Las principales organizaciones médicas apoyan eliminar los cambios de hora, pero prefieren mantener siempre el horario de invierno, porque está más alineado con la luz solar y los ritmos circadianos, aunque implique tardes con menos luz. Por su parte, los defensores del horario de verano permanente alegan que impulsaría el turismo, el comercio, la restauración, el deporte y las actividades al aire libre, además de evitar las alteraciones del sueño, los accidentes de tráfico y lesiones laborales asociadas al cambio
La Cámara de Representantes aprueba la Ley de Protección de la Luz Solar
El debate que en España reaparece cada vez que cambiamos los relojes comienza a avanzar en EE UU. Después de varios intentos fallidos, la Cámara de Representantes acaba de aprobar por amplia mayoría una medida que podría convertir en historia el gesto de adelantar y atrasar dos veces al año las agujas del reloj.Con 308 votos a favor y 117 en contra, la Cámara Baja ha dado luz verde a la llamada Ley de Protección de la Luz Solar (Sunshine Protection Act). El proyecto propone mantener de forma permanente el horario de verano, lo que permitiría a los estadounidenses disfrutar de más horas de luz por las tardes y que retrasaría una hora el amanecer en invierno.La medida ha logrado un respaldo poco habitual en un Congreso tan polarizado. A su favor votaron 193 republicanos, 114 demócratas y un independiente. También cuenta con un impulso único, que es el de Donald Trump, cuya Administración defiende que es una reforma «popular y de sentido común». El presidente sostiene que mantener el mismo horario durante todo el año evitaría molestias, reduciría costes y permitiría aprovechar la luz durante las horas en las los ciudadanos permanecen despiertos.Trump ha prometido firmar la ley si llega a su escritorio, pero antes debe superar el trámite del Senado, donde no tiene garantizados los 60 votos necesarios. Algo que el presidente estadounidense espera que suceda y así lo proclamaba horas después de que la Camara aprobase la Ley de Protección de la Luz Solar: «Con suerte, el Senado lo aprobará. Voy a trabajar muy duro para que esta ley sea promulgada. Es hora de que la gente deje de preocuparse por el reloj, sin mencionar todo el trabajo y el dinero que se gasta en esto dos veces al año».El líder de la mayoría republicana, John Thune, cuestiona la medida por sus efectos en los estados del norte, donde en invierno podría no amanecer hasta cerca de las nueve de la mañana. También se opone el senador republicano Tom Cotton, que ya bloqueó una iniciativa similar en 2025 alegando que obligaría a millones de niños y trabajadores a comenzar su jornada de noche.Hace cuatro años las tornas estaban completamente invertidas. En 2022, el Senado aprobó por unanimidad una propuesta muy similar, pero la Cámara de Representantes nunca llegó a votarla por falta de consenso sobre sus efectos en la salud y la seguridad.La salud es precisamente uno de los argumentos principales de los detractores de esta medida. Las principales organizaciones médicas apoyan eliminar los cambios de hora, pero prefieren mantener siempre el horario de invierno, porque está más alineado con la luz solar y los ritmos circadianos, aunque implique tardes con menos luz. Por su parte, los defensores del horario de verano permanente alegan que impulsaría el turismo, el comercio, la restauración, el deporte y las actividades al aire libre, además de evitar las alteraciones del sueño, los accidentes de tráfico y lesiones laborales asociadas al cambio semes
