Cinco días después de declararse el incendio forestal de la Vall d’Uixó (Castellón), y en plena ola de calor, el fuego continúa fuera de control. Los servicios de emergencia temen que el repunte de las temperaturas de este miércoles complique aún más la extinción de un incendio que ya ha arrasado unas 9.300 hectáreas y dibuja un perímetro de 81 kilómetros. La primera reunión del Cecopi de este miércoles ha dejado, al menos, una noticia positiva. Tras un nuevo recuento, las autoridades han rebajado la estimación de la superficie calcinada desde las más de 10.000 hectáreas comunicadas el martes hasta las 9.300 actuales. Una revisión que no altera, sin embargo, el escenario sobre el terreno: el incendio continúa sin estabilizarse.Seguir leyendo
Cinco días después de declararse el incendio forestal de la Vall d’Uixó (Castellón), y en plena ola de calor, el fuego continúa fuera de control. Los servicios de emergencia temen que el repunte de las temperaturas de este miércoles complique aún más la extinción de un incendio que ya ha arrasado unas 9.300 hectáreas y dibuja un perímetro de 81 kilómetros. La primera reunión del Cecopi de este miércoles ha dejado, al menos, una noticia positiva. Tras un nuevo recuento, las autoridades han rebajado la estimación de la superficie calcinada desde las más de 10.000 hectáreas comunicadas el martes hasta las 9.300 actuales. Una revisión que no altera, sin embargo, el escenario sobre el terreno: el incendio continúa sin estabilizarse.La noche ha transcurrido de forma “estable”, lo que ha permitido consolidar parte del trabajo realizado en las últimas horas. Este miércoles, más de 1.200 profesionales participan en el dispositivo de extinción, de los que 352 combaten el fuego sobre el terreno. Los esfuerzos se concentrarán en el flanco oeste del perímetro, entre Tales y Alfondeguilla, donde también operarán los medios aéreos aprovechando unas condiciones meteorológicas más favorables.El martes fue una jornada especialmente complicada para los equipos de extinción. A media tarde, la actividad en el puesto de mando era frenética. La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, y el conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, acudieron de urgencia para participar en una reunión extraordinaria después de que se detectaran dos rebrotes en Artana y otro en Alcudia de Veo.La preocupación quedó resumida en una sola frase: “Vamos con retraso respecto a la planificación que teníamos para la extinción”. Así describió anoche el jefe del operativo, el bombero de la Diputación Fernando Pérez, la evolución del incendio al finalizar la reunión del Cecopi. El jefe del operativo fue tajante al asegurar que todavía quedan “muchas horas de trabajo” antes de poder dar el incendio por estabilizado. Mientras algunos vecinos, como los de La Vilavella o cuatro barrios de la Vall d’Uixó, podían regresar a sus casas, los habitantes de Montán recibían el aviso de preparar una mochila ante una posible orden de evacuación.La evolución del incendio dejaba dos escenarios bien diferenciados. Tras la reunión mantenida el martes por la noche entre las autoridades y los servicios de emergencia, la Generalitat levantó el confinamiento total de La Vilavella y de gran parte de los términos municipales de Betxí y Onda, situados en las faldas de la Sierra de Espadán, fuera de los límites del parque natural.Sin embargo, se mantiene la evacuación preventiva que afecta a unas 10.000 personas residentes en los municipios del interior del parque natural, según explicó el consejero de Emergencias. Con unas 10.000 hectáreas afectadas y un perímetro de 75,5 kilómetros, el incendio se ha convertido ya en uno de los más devas
Las autoridades rebajan a 9.300 la estimación de hectáreas calcinadas, aunque el incendio continúa fuera de control
