Sin duda, Sánchez estará muy satisfecho de que el eclipse total solar haya eclipsado durante unos días lo sucedido, y que sigue sucediendo, en Ceuta. Aunque esperemos que ese desinterés de los españoles haya sido solo fugaz y que ya haya finalizado. En caso contrario, se le ayudaría claramente a eclipsar todavía más lo que significa tener al sanchismo instalado en el Gobierno, que es un virtual «eclipse de gobierno»: un auténtico desgobierno. Cuya duración no se mide en minutos y segundos, sino en años, que ya superan los 8, y con Sánchez pretendiendo perpetuarse en él, de momento, hasta 2030. Que es una fecha cargada de significado para quienes desde la «sombra» pretenden gobernar el mundo. Promoviendo una agenda de cumplimiento obligatorio para todos, no debatida ni acordada en ningún Parlamento, sino en sus ignotos despachos. La manera más eficaz de protegerse de este otro «eclipse» son unas elecciones generales y con una ciudadanía no sumida en un eclipse (total y no solar), sino con plena conciencia de quién está realmente al mando político de nuestra sociedad. Entre tanto, lo que ha quedado acreditado una vez más es que, pese a todo, el sentido del humor y la capacidad creativa al respecto por parte de los españoles sigue viva. Un ejemplo de ello es el mensaje hecho viral en las redes en el que se anunciaba una alerta urgente del gobierno ante el eclipse solar. A diferencia del oficial, que prohibía hacer fuego, desplazarse a zonas rurales restringidas, etc. Y advertía del obligatorio uso de gafas homologadas; este avisaba que el Gobierno había decidido cancelar el eclipse en toda España para «impedir un acto fascista» con tanta gente «cara al sol». Como vemos, no falta el sentido del humor, al que podríamos añadir que algo de capacidad crítica subsiste cuando menos en una minoría social. Ya que ante la reacción suscitada por el anunciado viaje, desde La Mareta al Observatorio Astronómico de Yebes en Guadalajara, por parte de Pedro Sánchez para disfrutar del eclipse solar del siglo, al parecer lo suspendió. Hubiese sido la primera vez en 12 días que habría suspendido su veraneo en Lanzarote. Dedicado a bucear y descansar, dando consejos a los ceutíes sobre cómo entretenerse ante la invasión y los miles de «invasores» que permanecen entre ellos. Mientras, nuestro «socio fiable» marroquí continúa reivindicando las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. Esta cuestión no es un transitorio problema migratorio, sino que es una auténtica maniobra política para demostrar que esa reivindicación no es mera palabrería, sino una auténtica voluntad de ejercerla. Un eclipse solar extraordinario, inolvidable para recordarlo toda una vida. ¡Enhorabuena y muchas gracias a la ciencia astronómica!
Esta cuestión no es un transitorio problema migratorio, sino que es una auténtica maniobra política para demostrar que esa reivindicación no es mera palabrería, sino una auténtica voluntad de ejercerla
Sin duda, Sánchez estará muy satisfecho de que el eclipse total solar haya eclipsado durante unos días lo sucedido, y que sigue sucediendo, en Ceuta. Aunque esperemos que ese desinterés de los españoles haya sido solo fugaz y que ya haya finalizado. En caso contrario, se le ayudaría claramente a eclipsar todavía más lo que significa tener al sanchismo instalado en el Gobierno, que es un virtual «eclipse de gobierno»: un auténtico desgobierno. Cuya duración no se mide en minutos y segundos, sino en años, que ya superan los 8, y con Sánchez pretendiendo perpetuarse en él, de momento, hasta 2030. Que es una fecha cargada de significado para quienes desde la «sombra» pretenden gobernar el mundo. Promoviendo una agenda de cumplimiento obligatorio para todos, no debatida ni acordada en ningún Parlamento, sino en sus ignotos despachos. La manera más eficaz de protegerse de este otro «eclipse» son unas elecciones generales y con una ciudadanía no sumida en un eclipse (total y no solar), sino con plena conciencia de quién está realmente al mando político de nuestra sociedad. Entre tanto, lo que ha quedado acreditado una vez más es que, pese a todo, el sentido del humor y la capacidad creativa al respecto por parte de los españoles sigue viva. Un ejemplo de ello es el mensaje hecho viral en las redes en el que se anunciaba una alerta urgente del gobierno ante el eclipse solar. A diferencia del oficial, que prohibía hacer fuego, desplazarse a zonas rurales restringidas, etc. Y advertía del obligatorio uso de gafas homologadas; este avisaba que el Gobierno había decidido cancelar el eclipse en toda España para «impedir un acto fascista» con tanta gente «cara al sol». Como vemos, no falta el sentido del humor, al que podríamos añadir que algo de capacidad crítica subsiste cuando menos en una minoría social. Ya que ante la reacción suscitada por el anunciado viaje, desde La Mareta al Observatorio Astronómico de Yebes en Guadalajara, por parte de Pedro Sánchez para disfrutar del eclipse solar del siglo, al parecer lo suspendió. Hubiese sido la primera vez en 12 días que habría suspendido su veraneo en Lanzarote. Dedicado a bucear y descansar, dando consejos a los ceutíes sobre cómo entretenerse ante la invasión y los miles de «invasores» que permanecen entre ellos. Mientras, nuestro «socio fiable» marroquí continúa reivindicando las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. Esta cuestión no es un transitorio problema migratorio, sino que es una auténtica maniobra política para demostrar que esa reivindicación no es mera palabrería, sino una auténtica voluntad de ejercerla. Un eclipse solar extraordinario, inolvidable para recordarlo toda una vida. ¡Enhorabuena y muchas gracias a la ciencia astronómica!
