El delirio que algunas personas, especialmente las de mayor edad, experimentan después de una operación podría dejar una huella en el cerebro que ayude a explicar su relación con el deterioro cognitivo posterior. Investigadores de la Universidad de Virginia (Estados Unidos) han identificado algunos de los cambios moleculares que se producen en el cerebro después de la anestesia, la cirugía y el estrés asociado a los cuidados intensivos y han comprobado que pueden ser parcialmente revertidos con un fármaco utilizado actualmente contra determinados tipos de cáncer.. El trabajo, publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia, se ha realizado en un modelo animal de delirio postoperatorio. Los investigadores utilizaron ratones macho de entre 18 y 20 meses, una edad que permite estudiar los efectos de estos procedimientos sobre un cerebro envejecido. Los animales fueron sometidos a anestesia con sevoflurano durante tres horas para realizar una cirugía abdominal, seguida de sedación con propofol y de 12 horas en unas condiciones que simulaban el entorno de una unidad de cuidados intensivos, con exposición intermitente a luz, ruido y movimientos de la jaula.. Tras esta combinación de factores, los científicos observaron alteraciones en el hipocampo, una región cerebral esencial para la memoria y el aprendizaje. En concreto, detectaron cambios epigenéticos, es decir, modificaciones que afectan a la forma en que se activan o silencian determinados genes sin cambiar la secuencia del ADN.. Estas alteraciones afectaron a vías relacionadas con el BDNF, una proteína fundamental para la supervivencia y adaptación de las neuronas, y con ARC, una proteína implicada en la plasticidad neuronal y la formación de recuerdos. También se alteraron mecanismos relacionados con CLOCK, uno de los genes que participan en la regulación del reloj biológico.. El resultado fue una combinación de problemas cognitivos y alteraciones del sueño similares a las que pueden observarse durante un episodio de delirio postoperatorio. Los animales mostraron cambios en la estructura de las neuronas y dificultades relacionadas con procesos de aprendizaje y memoria.. Un medicamento ya conocido. La parte más llamativa del experimento llegó cuando los investigadores utilizaron vorinostat, un medicamento aprobado por la Agencia estadounidense del Medicamento (FDA) para determinados linfomas de células T. El fármaco actúa como inhibidor de las histonas desacetilasas, unas enzimas que intervienen en la regulación epigenética de la actividad de los genes.. Los investigadores administraron vorinostat a los animales antes de someterlos al procedimiento de anestesia, cirugía y estrés similar al de una UCI. En los ratones tratados, se observaron una recuperación de la expresión de genes relacionados con la memoria y los ritmos circadianos, una mejor estructura neuronal y un mejor rendimiento en las pruebas cognitivas. También mejoraron los patrones de sueño y disminuyeron las alteraciones similares al delirio.. El hallazgo resulta especialmente interesante porque apunta a que parte de la vulnerabilidad cognitiva asociada al delirio podría estar relacionada con cambios epigenéticos potencialmente reversibles. Hasta ahora, la relación entre un episodio agudo de delirio y el deterioro cognitivo que puede aparecer posteriormente no se comprendía por completo.. El delirio postoperatorio es una complicación especialmente frecuente entre las personas mayores y frágiles. Se caracteriza por una alteración brusca de la atención, la conciencia y la capacidad de pensar con claridad y puede acompañarse de desorientación, problemas de memoria y alteraciones del sueño. Se ha relacionado con hospitalizaciones más prolongadas, más complicaciones y un mayor riesgo de deterioro cognitivo a largo plazo.. Los resultados, sin embargo, todavía están lejos de permitir utilizar vorinostat para prevenir el delirio o la demencia en pacientes que van a someterse a una intervención quirúrgica. El estudio se ha realizado fundamentalmente en animales y el tratamiento se administró antes de provocar experimentalmente el estrés perioperatorio. Los propios investigadores subrayan que serán necesarios nuevos trabajos para determinar si estos mecanismos participan en la evolución desde el delirio hacia la demencia en humanos.. El equipo de Virginia está utilizando ahora técnicas de análisis de células individuales y transcriptómica espacial para estudiar qué poblaciones concretas de células cerebrales responden al estrés asociado a la cirugía y los cuidados intensivos. El objetivo es identificar con mayor precisión las alteraciones que aparecen en el cerebro envejecido y localizar posibles dianas para futuros tratamientos.
Un estudio en ratones descubre cómo el delirio postoperatorio altera los genes relacionados con la memoria y el sueño
El delirio que algunas personas, especialmente las de mayor edad, experimentan después de una operación podría dejar una huella en el cerebro que ayude a explicar su relación con el deterioro cognitivo posterior. Investigadores de la Universidad de Virginia (Estados Unidos) han identificado algunos de los cambios moleculares que se producen en el cerebro después de la anestesia, la cirugía y el estrés asociado a los cuidados intensivos y han comprobado que pueden ser parcialmente revertidos con un fármaco utilizado actualmente contra determinados tipos de cáncer.. El trabajo, publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia, se ha realizado en un modelo animal de delirio postoperatorio. Los investigadores utilizaron ratones macho de entre 18 y 20 meses, una edad que permite estudiar los efectos de estos procedimientos sobre un cerebro envejecido. Los animales fueron sometidos a anestesia con sevoflurano durante tres horas para realizar una cirugía abdominal, seguida de sedación con propofol y de 12 horas en unas condiciones que simulaban el entorno de una unidad de cuidados intensivos, con exposición intermitente a luz, ruido y movimientos de la jaula.. Tras esta combinación de factores, los científicos observaron alteraciones en el hipocampo, una región cerebral esencial para la memoria y el aprendizaje. En concreto, detectaron cambios epigenéticos, es decir, modificaciones que afectan a la forma en que se activan o silencian determinados genes sin cambiar la secuencia del ADN.. Estas alteraciones afectaron a vías relacionadas con el BDNF, una proteína fundamental para la supervivencia y adaptación de las neuronas, y con ARC, una proteína implicada en la plasticidad neuronal y la formación de recuerdos. También se alteraron mecanismos relacionados con CLOCK, uno de los genes que participan en la regulación del reloj biológico.. El resultado fue una combinación de problemas cognitivos y alteraciones del sueño similares a las que pueden observarse durante un episodio de delirio postoperatorio. Los animales mostraron cambios en la estructura de las neuronas y dificultades relacionadas con procesos de aprendizaje y memoria.. La parte más llamativa del experimento llegó cuando los investigadores utilizaron vorinostat, un medicamento aprobado por la Agencia estadounidense del Medicamento (FDA) para determinados linfomas de células T. El fármaco actúa como inhibidor de las histonas desacetilasas, unas enzimas que intervienen en la regulación epigenética de la actividad de los genes.. Los investigadores administraron vorinostat a los animales antes de someterlos al procedimiento de anestesia, cirugía y estrés similar al de una UCI. En los ratones tratados, se observaron una recuperación de la expresión de genes relacionados con la memoria y los ritmos circadianos, una mejor estructura neuronal y un mejor rendimiento en las pruebas cognitivas. También mejoraron los patrones de sueño y disminuyeron las alteraciones similares al delirio.. El hallazgo resulta especialmente interesante porque apunta a que parte de la vulnerabilidad cognitiva asociada al delirio podría estar relacionada con cambios epigenéticos potencialmente reversibles. Hasta ahora, la relación entre un episodio agudo de delirio y el deterioro cognitivo que puede aparecer posteriormente no se comprendía por completo.. El delirio postoperatorio es una complicación especialmente frecuente entre las personas mayores y frágiles. Se caracteriza por una alteración brusca de la atención, la conciencia y la capacidad de pensar con claridad y puede acompañarse de desorientación, problemas de memoria y alteraciones del sueño. Se ha relacionado con hospitalizaciones más prolongadas, más complicaciones y un mayor riesgo de deterioro cognitivo a largo plazo.. Los resultados, sin embargo, todavía están lejos de permitir utilizar vorinostat para prevenir el delirio o la demencia en pacientes que van a someterse a una intervención quirúrgica. El estudio se ha realizado fundamentalmente en animales y el tratamiento se administró antes de provocar experimentalmente el estrés perioperatorio. Los propios investigadores subrayan que serán necesarios nuevos trabajos para determinar si estos mecanismos participan en la evolución desde el delirio hacia la demencia en humanos.. El equipo de Virginia está utilizando ahora técnicas de análisis de células individuales y transcriptómica espacial para estudiar qué poblaciones concretas de células cerebrales responden al estrés asociado a la cirugía y los cuidados intensivos. El objetivo es identificar con mayor precisión las alteraciones que aparecen en el cerebro envejecido y localizar posibles dianas para futuros tratamientos.
